Jueves, 21 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Regreso a clases: nueva y errónea polarización

Otra determinación del gobierno federal es subida a la agenda permanente de la disputa pública

Luis Martínez

Comunicador y catedrático especializado en Periodismo Digital y Opinión Pública con más de doce años de experiencia. Master en Ciencia, Tecnología y Sociedad por Quilmes; Premio Nacional de Innovación en Transparencia 2016. Es director del Observatorio Mexicano de Medios.

Jueves, Agosto 19, 2021

Desde que el gobierno federal anunció que a partir del 30 de agosto se regresará de forma presencial a las aulas (paulatinamente y en modalidades híbridas), una vez más la llamada opinión pública y la conversación digital se vuelcan en interpretaciones y calificaciones extremas y alarmistas.

La actual oposición, adversarios y detractores del presidente Andrés Manuel López Obrador no representan a una oposición fuerte, pero si muy estridente, que aun cuando está poco articulada y carece de la calidad moral suficiente para evitar "salir a pegar sin pisarse la cola", tiene los medios políticos, económicos y mediáticos suficientes para impulsar un rechazo permanente a las acciones e iniciativas del gobierno obradorista, en donde las principales presas son los seguidores y defensores del Presidente quienes se enganchan, matizando aún más el clima de polarización presente en cada acción que se origina en Palacio Nacional.

Más artículos del autor

Si el gobierno de Andrés Manuel hubiera declarado que no se regresaría a clases hasta el 2022, sus opositores estarían indignados y le estarían responsabilizando de dilapidar la educación y la economía ligada a este sector. Le reprocharían que la mayoría de países de Europa y Latinoamérica ya han regresado a las clases presenciales y que asumieron -aún en picos de pandemia- los riesgos luego de una situación insostenible por más de un año. En contraparte, sus huestes acostumbradas a aplaudir sus decisiones estarían descalificando a las voces y medios que promueven el regreso a clases, catalogándoles de irresponsables, de falta de empatía y de condenar a docentes e infantes a un contagio seguro.

Los mismos argumentos los estamos escuchando, pero en "bandos" contrarios. Analistas políticos, líderes de opinión, voces partidistas y especialistas detractores de López Obrador inundan los medios de comunicación con escenarios catastróficos en los que el regreso a clases se reduce a una ocurrencia, que amenaza la salud pública y la tranquilidad de las familias, en tanto sus fieles defensores tachan a los primeros de ignorantes, de manipuladores e irresponsables entre otras tantas descalificaciones.

Ninguna de las dos partes que saturan la conversación observa lo complejo y atípico de la situación. Regresar a las aulas o no hacerlo es una decisión sumamente compleja que implica riesgos. El miedo y la incertidumbre son reacciones naturales ante un momento histórico inédito. Desde la tribuna digital parece fácil defender el SI/NO, sin claroscuros. Resulta cómodo incluso tomar y defender las posturas personales con ecos multitudinarios.

¿Cómo una 'MadreoPadre' de un pequeño de cinco años puede decidir entre un SI/NO cuando su hijo/a lleva un año haciendo gimnasia virtual, e intercambiando lejanos y fríos "holas" desde una pantalla con niños que no conoce ni ha visto nunca?

¿Cómo ese mismo 'MadreoPadre' puede tener la tranquilidad y garantía de que su hijo/a está en un ambiente salubre, sin arriesgarse a contagiarse de un virus que ha dejado una estela de muerte y desgracia en todo el mundo, y cuya transmisión es tan simple como quitarse el cubrebocas para comer una torta en el recreo.?

Ayer Fernanda Familiar entrevistó a una especialista que señalaba los terribles peligros que corre la niñez mexicana ante un "regreso a clases precipitado". Para amplificar las emociones contó la historia de un niño que murió, las cifras de hospitalización infantil y las terribles condiciones en las que se encuentran las escuelas públicas. Enmarcó las cifras convenientes de una encuesta que señala que el 85% de los entrevistados tiene miedo de que sus hijos regresen a clases. Al unísono y más tarde, con casi las mismas palabras, Yuriria Sierra hablaba de la misma encuesta, del miedo y de la irresponsabilidad del gobierno de López Obrador. En tanto en los continuos noticieros de ForoTV se repetía una y otra vez aquel reportaje de un niño que enfermó de Covid y cuya madre le tuvo que esperar fuera del hospital por 3 largos días.

Por supuesto que nuestra "MadreoPadre" al escuchar esto, va a tener aún más miedo de llevar a su hijo/a a clases. En su firme intención de aumentar los niveles de rechazo al actual gobierno ciertos actores, buscan amplificar el miedo, ¿con qué objeto?

Del otro lado, la descalificación, incluso la burla. Si bien existen numerosos casos de personas que irresponsablemente organizan fiestas, acuden a bailes, vacacionan o ignoran las restricciones sanitarias, es reprobable que se les juzgue del mismo modo a aquellas familias que ante la incertidumbre se reúsan a llevar a sus hijos a la escuela.

Tan débil y enfermo está el sistema educativo como lo está el de salud en México. Escuelas públicas sin agua potable, hacinamiento o falta de ventilación en salones de clases y un enorme rezago en infraestructura producto de décadas de corrupción e impunidad.

Sistemas de transporte obsoletos, sin ventilación, sin protocolos, ambulantaje entorno a las escuelas, falta de información.

Padres y madres frustrados con hijas e hijos que no conviven, inciertos del aprendizaje recibido, teorías sin práctica. Maestras y maestros sobre explotados, responsables de adaptar como pueden sus clases, de olvidar todo lo que aprendieron y experimentaron para lograr enseñar a través de una computadora el proceso de fotosíntesis o la tabla del 6. Divididos entre la labor docente y la doméstica con sus hijos en la habitación de junto.

No, no es fácil el regreso a clases presenciales. No es algo que se reduzca a un SI/NO. No importa al equipo que le vaya.

Hasta la próxima

Vistas: 519
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs