Miércoles, 20 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

De empatía y privilegio

Utilizar los privilegios con los que uno cuenta es imprescindible para una sociedad más equitativa

Samantha Vásquez

Poblana, estudiante de Comunicación, fotógrafa, egresada del Bachillerato Internacional 5 de Mayo, y creadora del blog El Centinela Journal. Reportera de Fórmula 1 en Corner Mx. Amante de viajar, descubrir nuevos lugares, la lectura y la música.

Jueves, Agosto 19, 2021

México es un país de brechas y contrastes. La desigualdad es uno de los indicadores que se utilizan recurrentemente para explicar las condiciones de vida del país; esto se observa en problemáticas que incluyen desde distribución de riqueza hasta equidad de género, tomando en cuenta múltiples factores sociales que permiten que esto se siga perpetuando.

De acuerdo con el Banco Mundial, en 2020 México tuvo un coeficiente de la Escala Gini de 0.48, indicador por el cual se mide la desigualdad de un país, donde la escala se mide del 0 al 1. Esto quiere decir que México tiene un porcentaje alto en cuestión de desigualdad, donde la riqueza del país está distribuida sólo en un pequeño extracto de la población.

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Según la lista de las 10 personas más ricas de México publicada por Forbes, Carlos Slim cuenta con un patrimonio de 55 mil 930 millones de dólares. Esto contrasta con el ingreso laboral de 2021, donde los datos del Coneval indican que el salario promedio es de 4 mil 456 pesos; donde, además, un hombre gana aproximadamente 4 mil 457 pesos mientras que una mujer 3 mil 930 pesos.

Además de esto, a estas cifras se agrega que el ingreso laboral en los municipios indígenas disminuye a 2 mil 173 pesos, un salario aún más bajo que el promedio nacional. De manera local, en Puebla de acuerdo con el Coneval, un 45.5% de la población activa económicamente tiene un ingreso inferior a la canasta básica.

Las condiciones de vida de este contraste determinan en gran medida la forma en la que se desempeñan las personas en el presente y en el futuro, siendo así que resulta más complicado para un gran sector de la población tener condiciones de vida óptimas para tener acceso a mejores oportunidades.

Uno de los reflejos sociales de esta problemática se encuentra en los porcentajes educativos entre las personas con tonalidades de piel oscuras y claras. De acuerdo a un estudio realizado por la organización Oxfam, el porcentaje de riesgo de deserción escolar en personas con tonalidades de pieles oscuras es de más del 40%, mientras que en personas con una tonalidad de piel clara es de menos de 11%.

Por otro lado, la brecha de desigualdad de género también se puede observar en los índices de deserción escolar y sus causas. De acuerdo con datos del INEGI, el porcentaje de personas que dejaron la escuela por razones de paternidad o maternidad, el 83% eran mujeres y 17% hombres.

Todas estas brechas que tiene el país se agudizaron con la llegada de la pandemia. La violencia de género en el entorno doméstico incrementó la riqueza de las personas con mayores recursos, mientras que la economía de las personas más pobres empeoró su situación.

Estos contrastes o aspectos sociales como la discriminación son la clave para que las brechas se sigan perpetuando y la desigualdad sea aún más complicada de resolver.  Una de las claves para poder cerrar las brechas que existen en el país es la empatía.

Cuando las condiciones de vida y los derechos no son garantizados para todas las personas, estos derechos se vuelven privilegios y el primer paso para corregir esto es ser consciente de que las condiciones de vida propias no son las mismas que las de otros.

Cuando se decide ver el mundo solamente desde el contexto personal sin tomar en cuenta las condiciones de otras personas, se perpetúan y propician los escenarios de desigualdad. Por lo que utilizar los privilegios con los que cada uno cuenta desde su contexto para usarlos en favor de aminorar estas brechas, es imprescindible para una sociedad más equitativa.

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