EL veneno de los condenados

Martes, Abril 20, 2021 - 11:59

El fin nunca fue la justicia, ni la democracia… siempre fue el poder

Doctor en Administración Pública. Profesor investigador del instituto de Ciencias de Gobierno y desarrollo estratégico de la BUAP Miembro del Sistema Nacional de Investigadores nivel 1 del CONACYT. Autor de 5 libros

-La oportunidad solo la tendremos una vez-

Los dos amigos chocaron sus puños, el pacto estaba hecho.

La encuestadora era de un personaje nacional, ligado a televisoras y al exministro de gobierno.

Los resultados sobre preferencias los maquilaba, por medio de otras empresas locales.

-¿Y crees que no vaya a existir problema?-

-Tenemos a los consejeros, el alcalde sabe lo que haremos y nos apoya-

-¿Y la gente?-

-La gente no importa, haremos una nueva verdad, el caso es sostenerse y veras la fuerza que toman los designados, al final a la gente lo que les interesa es el recurso, y las voluntades las compraremos a cualquier precio-.

Entre Gabriel, Miguel y Claudio, se fraguaba una mentira más, lo que habían dicho que destruirían se había convertido en su máximo anhelo, el poder total a cualquier precio.

Los tres se reunieron en un supuesto ritual de muerte y vida, los tres hicieron allí un juramento ante su gran maestro Andrés.

Los tres salieron alegres, extasiados de ese poder que habían sentido, ya nada importaba, ni el sueño de la democracia, ni la pureza de la honestidad, ni el encanto de la honradez, la verdad había tomado otro matiz.

Los tres, tomaron sus vehículos, escoltas, y fueron al bar Casa Manteca, como el que había en Cádiz, donde Claudio fue a tomar unas ideas para refundar según la ciudad, el objetivo primario eran las comisiones, no la ciudad ni los valores pregonados.

Las copas de coñac, eran la especialidad de esa casa, desde los supuestos cachorros de la revolución.

-Yo nací para esto, desde que comenzamos la universidad-

-¿Y tu qué dices Gabriel si ni terminaste?-

-Pero muchos me dicen hasta doctor, mi conocimiento es más fuerte el mismo ministro de justicia-

-No hay duda que tu luz es tan fuerte que logra eso y más…- y los tres rieron sin parar.

-Tu, los concejales; tu, los diputados de la región y yo me quedare con el ministerio de gobierno, nos iremos rotando, no hay duda que somos la nueva generación… se vieron serios y tomaron otras copas de coñac.

 

La soberbia del estratega: todo comenzó en un sueño y esta vez el sueño somos nosotros… y al instante despertó.

Twitter: @romansanchezz

 


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