¡Sí a las mañaneras!

Domingo, Enero 24, 2021 - 08:42

México país de prohibiciones, la sobrerregulación es la esencia del sistema jurídico

Politólogo, Empresario, Abogado pasante, Profesor de Historia y Geografía; Analista y activista atlixquense

El debate sobre el comportamiento de los gobernantes y de los aspirantes a gobernar en tiempos electorales ha ocupado un papel central en las reformas electorales de los últimos años. Dicho debate debe ser superado para fomentar una mayor involucramiento de la ciudadanía en la política y como parte fundamental del relevo generacional.

 

 

El Consejo General del INE aprobó la emisión de una tutela inhibitoria en la que se le “ordena al Presidente de la República” se abstenga de realizar conductas que cuyo contenido pueda tener carácter electoral; además se instruyó a la autoridad a suspender la transmisión de “las mañaneras” en redes sociales y en medios de comunicación en los estados que concurran a elección. Ha sido el PRD quien promovió dichas medidas cautelares ante el INE por la presunta violación al principio de equidad en el proceso electoral consagrado en el artículo 134.

Totalmente congruente, fue el PRD quien en 2007 impulsó la reforma de dicho artículo para velar por la igualdad de condiciones de los participantes en una elección. Lo hipócrita es que quienes en aquel año defendían la equidad hoy acusan censura por parte de la autoridad electoral. No sorprende, la hipocresía parece ser una de las características de la clase política a lo largo y ancho del mundo. Lo que sí sorprende es que ya bien entrado el siglo XXI aún debatamos temas de trascendencia democrática que debieron ser superados hace ya algún tiempo.

No son pocos los intelectuales, líderes de opinión, ciudadanos y políticos que profesan una profunda admiración por la democracia norteamericana y que nunca habían mostrado su malestar con que un Presidente en funciones estuviera en campaña política para buscar su reelección y la mayoría en las cámaras. Las mismas personas hoy rasgan sus vestiduras porque el Presidente Obrador comparece todos los días ante los medios.

El acta de la Segunda Sesión Extraordinaria fechada el 15 de Enero del Consejo General del INE exhibe preocupaciones tan entreveradas que son dignas del barroquismo del siglo XVI. Denuncias de los partidos políticos de “oposición” denunciando al Presidente por expresiones como “Están buscando una alianza el PRI y el PAN”, “Vamos a respetar todas las expresiones políticas”, “Todo se va a seguir desenvolviendo, y eso también lo celebro, por la vía pacífica, por los cauces legales, por la vía electoral, por la vía democrática”[1], todas ellas consideradas por el partido denunciante como declaraciones de carácter electoral que vulnera el principio de equidad en las elecciones.

Nuestro país es un país de prohibiciones, contrario a la supuesta tradición liberal que ha gobernado a nuestro país desde su temprana y agitada vida independiente, la sobrerregulación parece ser la característica de nuestro complejo sistema jurídico. Éste precedente provoca que no sólo los políticos, sino la sociedad (de la cual los políticos son su reflejo) siempre estén buscando recovecos a la ley. Decisiones e interpretaciones como las que hizo el INE el pasado viernes son más propias de un instituto inquisitivo que de un salvaguarda de las libertades políticas y electorales.

                El artículo 6 de nuestra Carta Magna es claro: “la manifestación de ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa (…)” cierto es que ningún derecho es absoluto, pero el artículo citado establece los límites del mismo, en donde de ninguna manera se menciona el proselitismo político electoral.

                Debemos eliminar de nuestro léxico político palabras como “actos anticipados de campaña” ¿Cómo fomentar una sociedad participativa donde el ejercicio de la política queda restringida a tiempos electorales? ¿Cómo un candidato ciudadano competirá en igualdad de condiciones contra políticos profesionales con décadas en la escena pública? ¿No convendría conocer desde años antes a un quien pretende llevar las riendas de su comunidad?

                Acaso, con una legislación más liberal en temas electorales nos evite la pena de tener una nueva generación de políticos que en búsqueda urgente de posicimiento sean capaces de todo como Samuel García o candidaturas como la de Carlos Villagrán de partidos que sólo buscan colgarse de la fama para mantener sus registros y seguir viviendo a costa del erario.

                Nuestra democracia lo exige. Transitemos a un país auténticamente democrático donde el intercambio de ideas y posicionamientos sean parte del debate y la escena pública, tal vez sea el paso que nuestra sociedad necesita para consolidar una cultura de auténtica democracia en donde las aspiraciones sean vistas con interés y no con repulsión.

                La conclusión es clara: las leyes electorales no pueden negar el derecho de los políticos a hacer política.

               

 

 

 

 

 

[1] Expediente: UT/SCG/PE/PAN/CG/98/PEF/5/2020


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