El día de ayer con la toma de protesta de Joe Biden y Kamala Harris, Estados Unidos vivió uno de los eventos que ha marcado su historia como un paso hacía una sociedad más equitativa, la primera vicepresidenta mujer. Sin embargo, no sólo fue un evento que concierne a Estados Unidos, sino a millones de mujeres y niñas en todo el mundo.
La representación femenina en los últimos años ha sido sumamente importante para el empoderamiento de la mujer. El año pasado la revista Forbes publicó su listado de las 100 mujeres mexicanas más poderosas donde se encuentran directoras de empresas multinacionales, emprendedoras, fundadoras de organizaciones, líderes indígenas, deportistas, escritoras, entre otras profesiones.
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Cada una de ellas destacando en el área en la que se desarrollan, con su labor abren un panorama inspirador para cientos de niñas y mujeres, es decir, se ven motivadas a incursionar en profesiones u ocupaciones que son dominadas por hombres, como la ciencia, los negocios, los deportes, la política, etc.
Si bien la representación de las mujeres en sectores importantes ha sido de gran relevancia, conforme las niñas van creciendo comienzan a internalizar estereotipos y roles de género que están arraigados en la sociedad. Esto tiene efectos en la segregación de ocupaciones que impiden a las mujeres explorar todo su potencial.
De acuerdo con el Consejo Nacional de Población, en México aún existe la tendencia a replicar estereotipos de género donde la mujer es la encargada de los deberes del hogar y del cuidado de los hijos, mientras que el hombre es el proveedor de recursos. Aunado a esto, el IMSS en 2019 reportó que en promedio una mujer además de su jornada laboral utiliza 42.8 horas a la semana para labores domésticas, mientras que un hombre aproximadamente 16.8
Según la Revista Forbes en su edición de las 100 mujeres más poderosas de México explica que, la segregación de ocupaciones se deriva de la categorización entre “femeninas” y “masculinas”, por ejemplo, la creencia donde los negocios y la ciencia son consideradas como “masculinos”.
De acuerdo con los datos del reporte Hombres y Mujeres en México 2019 del Instituto Nacional de las Mujeres, en carreras del área de la educación y la salud el porcentaje de mujeres es de 74.4% y 67.0%, respectivamente. Mientras que, en áreas como ingenierías y construcción, hay un 28.6% o en tecnologías de la información sólo un 24.1%. O el caso del CONACYT, donde el Sistema Nacional de Investigadores cuenta sólo con un 37% de mujeres en su padrón.
Además de los retos de los estereotipos a los que se enfrentan las mujeres, también tienen obstáculos como la brecha salarial, estigmatización por su género o violencia y acoso; lo cual dificulta más el acceso a un trabajo digno y equitativo, donde haya posibilidad de aspirar a puestos altos.
De esta forma, observar a mujeres exitosas en altos cargos o teniendo un impacto importante en su área como la política o el activismo, permite que mujeres y niñas puedan aspirar a alcanzar las metas que para la sociedad machista de hoy en día parecen imposibles. Abre un espacio de esperanza y motivación para poder vencer las barreras de género y avanzar hacía un país más equitativo.