En retrospectiva, este año ha sido uno de los más desafiantes y caóticos que el mundo y el país se había enfrentado en décadas. La pandemia además de cobrar la vida de miles de personas ha agravado los problemas con los que México lidia, como: la violencia, desigualdad, corrupción, polarización, problemas del medio ambiente, entre muchos otros.
A nueve meses del inicio oficial de la cuarentena, la situación de la pandemia en México sigue siendo crítica. Luego de unos meses donde los casos disminuyeron, nuevamente los contagios han incrementado superando los datos del mes de mayo, que hasta octubre habían correspondido al pico de la curva.
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A pocos días de terminar el año, el escenario actual del país y el estado es crítico, por lo que es necesario reflexionar acerca del rumbo en el que la sociedad se dirige. Al día 22 de Diciembre, Puebla registró 46, 531 contagios de COVID-19, además de 5, 761 defunciones. Por otro lado, en aspectos como desempleo, la tasa de desocupación de las personas económicamente activas alcanzó un 4.7% en octubre, lo que equivale a 2.8 millones de personas desempleadas, de acuerdo con datos del INEGI.
En cuestión de violencia, el total de delitos registrados por la Fiscalía General de Justicia del Estado de Puebla, de enero a noviembre fueron 57, 943. Específicamente, en cuestión de género, se reportaron 50 feminicidios y un total de 2, 322 delitos contra la libertad y seguridad sexual (acoso, hostigamiento, violación, etc.).
Respecto a la desigualdad, de acuerdo con datos del INEGI, el ingreso promedio diario por hogar en un estrato socioeconómico alto es de aproximadamente 1, 853 pesos, mientras que de un estrato bajo es de 101 pesos. Además, por género, el ingreso diario de una mujer es aproximadamente de 155 pesos, mientras el que de un hombre es de 244 por la misma jornada laboral.
Estos son sólo algunos datos que reflejan la urgencia de solucionar estos y otros problemas y el largo camino que aún se debe recorrer. La situación que actualmente se vive también abre el espacio para volver a reflexionar en esto y proceder a la acción, desde educarse y ser empáticos hasta exigir a las autoridades solución a lo que sucede y afecta los derechos de otras personas.
En los primeros meses de cuarentena se observó capacidad de resiliencia ante las circunstancias y también solidaridad hacia las situaciones de otras personas, estas han sido de los aprendizajes colectivos más valiosos del año, y que ahora necesitan ser recordados.
Desgraciadamente el día de hoy, muchos hogares tendrán lugares vacíos en su mesa; muchas personas se encuentran fuera de los hospitales preocupadas por la salud de sus familiares. El personal médico está luchando por salvar la vida de otros y en la sociedad está el poder de ayudar a detener el problema.
Debido al tipo de economía informal del país, es difícil que todos puedan quedarse en casa. Sin embargo, gran parte de las personas tienen que salir arriesgando su salud para mantener a sus familias. Por lo que salir o reunirse con más personas solamente por diversión pone en riesgo a quien sale a trabajar para salir adelante. Esto es un ejemplo de cómo con pequeñas acciones se puede impactar de forma positiva, en este caso, frenando la curva de contagio.
Analizar el privilegio también implica reconocer que México es un país de brechas por cerrar y con problemáticas que resolver, las cuales si siguen siendo ignoradas por quien puede alzar su voz para contribuir a la solución, están lejos de mejorarse. Un primer paso para solucionarlos es conocer qué pasa fuera de la burbuja de comodidad personal, comprender y tener empatía por lo que afecta a otras personas.
También, tomar en cuenta que, aunque un problema no afecte directamente en la vida personal, no significa que no exista para otras personas. Al igual, que no todos tienen las mismas condiciones de vida, no todos tienen acceso a las mismas cosas, servicios o incluso información, por lo que no se debe juzgar desde el privilegio.
Este año sin duda ha cambiado la forma de vivir de todos, a pesar de ello, puede ser el parteaguas para redirigir el rumbo del país. Comenzando desde las acciones individuales, cuestionando el privilegio y qué se puede hacer con este, se sigue el camino del egoísmo donde se ignora que hay problemas serios en el país o se apuesta por utilizarlo para un futuro mejor para todos.