Parafraseando a José Ortega y Gasset, Rodrigo Borja, ex Presidente de Ecuador y Doctor Honoris Causa por la Sorbona de País, apunta que la moral es una cualidad matemática: “Es la exactitud aplicada a la valoración ética de las acciones humanas, y es asimismo, lo que con frecuencia falta en la vida público política de las naciones”.
Y agrega: “No sé de dónde ha surgido el criterio –por desgracia muy generalizado-, de que la actividad política está exenta, o debe estarlo de limitaciones morales. El divorcio de la moral y de la política ha causado mucho daño a las sociedades (Enciclopedia de la Política. Rodrigo Borja, Fondo de Cultura Económica).
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En el caso de México –y de Puebla Capital en específico-, se justifica la cita de Rodrigo Borja, en función de que estamos hablando de gobiernos emanados del Partido MORENA de López Obrador, quien durante campaña y en ejercicio de gobierno, ha ostentado la base de una “Cartilla Moral” que se supone es anti-corrupción.
Así es, y sin embargo en el caso de Puebla Capital, lo que menos ha ocurrido durante los dos años que llevan en el cargo López Obrador y la Alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, es el combate a la corrupción. Antes bien, con sus “omisiones” y acciones, ambos la han fomentado y pruebas las hay de sobra.
Cabe citar por ejemplo el proceder de López Obrador frente a la masacre de la familia LeBarón, en cuyo caso fueron vilmente asesinadas nueve personas, entre ellos seis niños. ¿Qué se resolvió de todo esto que causó indignación nacional e internacional? Nada.
Pero en esta materia –corrupción-, el hecho más significativo fue el de la liberación de “El Chapito” Guzmán, y el posterior encuentro “amablemente familiar” de López Obrador con la madre de “El Chapo” Guzmán. Recuérdese la escena:
Durante una gira, la mamá del capo fue al encuentro de López Obrador tremendamente custodiada por gente armada hasta los dientes, y ni ella ni los portadores de armas de asalto, fueron molestados.
Si eso no es corrupción, daría para suponer entonces que el Presidente López Obrador “tiene otros datos”, y quizá prepara reformas jurídicas para que cualquier ciudadano ande en la calle con grupos, carros y armas de asalto como si fueran capos.
Y si no fuera así, entonces deberíamos dar por hecho que el propio Mandatario estaría ya caminando en los estertores de la caducidad por corrupción de un sistema, que con más de cien años de vetusto, ya no sirve y está tocando fondo en el sector de la Economía
Pasemos al caso Puebla y dos de sus graves problemas: La inseguridad, y la obra y los servicios públicos.
En el primer caso –la inseguridad-, tenemos para dar y prestar.
Tanto en la Capital como al interior del Estado el crimen organizado opera a sus anchas. En la Angelópolis “trabaja” en las narices de Claudia Rivera Vivanco, cobrando derecho de piso. Y ella y los locatarios de mercados lo saben. A éstos no les queda de otra que “pagar”.
Y al interior del Estado, tenemos los ya conocidos casos de Huejotzingo, San Martín Texmelucan y zona de Tehuacán, donde por cierto los “gobernantes” emanados de MORENA han lucido no sólo por su ineptitud y confrontaciones, sino por su corrupción.
Cabe citar al tristemente célebre ex Edil de Tehuacán, Felipe Patajne Martínez, destituido por malversación de más de 60 millones de pesos, de los que hasta ahora nadie sabe dónde están. Hoy, aunque él está encarcelado quienes le han sucedido lo hacen bajo la marca “MORENA”: En el caos.
Regresemos a Puebla Capital, donde la Alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, fiel a las fijaciones ideológicas de López Obrador, ha dicho que para gastar dinero público en el Centro –algo así como 60 millones-, en obra y servicios se puso a consultar a los peatones.
¿Desde cuándo para gastar en obra y servicios públicos resulta suficiente consultar al público? ¿Para qué está entonces el 134 Constitucional que contiene toda la normatividad técnico-financiera para el caso?
El objetivo –según ella- es dar servicios a quienes habitan en el cuadro que enmarca al Centro Histórico, donde ¿No lo sabe la Alcaldesa?, viven no más de 50 personas. En su mayoría lo ocupan comercios, pero fundamentalmente cientos de vendedores ambulantes, a quienes tiene ya subidos al carro de MORENA, listos para votar por su reelección. ¿Para eso es el gasto público?
Así que sin transparentar un monto de dinero que por Ley debe concursar –lo ordena el 134 Constitucional-, se prevé que la consentida de López Obrador con su “Cartilla Moral”, pretenda que preguntar le sea suficiente para justificar un gasto así.
Ello equivaldría a deducir que Rivera Vivanco desconoce la Ley de Obra y Servicios Públicos establecida en el 134 Constitucional, según el cual, si el monto a gastar rebasa el millón y medio de pesos, se debe justificar y someter a concurso público.
La previsión de que la Alcaldesa pretendiera violar una disposición constitucional de ese monto, conllevaría a otro agravio legal: Que de paso utilizaría dinero público, para que miles de ambulantes entre quienes ha operado el crimen organizado, le aporten votos para su reelección.
Y otro agravio: Que estando al cuarto para la hora de concluir su mandato, llegue a su finiquito con una ciudad hecha un caos, con al menos 80% de pavimentos destrozados, semáforos des sincronizados, con estorbos-bolardos por todos lados, y obvio, sin un cacahuate de conocimiento urbanístico para ordenar una Ciudad como Puebla Capital.
¿Se le podrá sugerir ahora que ya se va, que al menos consulte a Gerald Blachere y su obra “Hacia un urbanismo razonado”? o Tal vez ¿A Jan Bazant S., y su Manual de Diseño Urbano?
Sé que puede esto resultar exagerado, pero ya basta de oportunismos y demagogia.