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Opinión



¿De cuál fumó?

Martes, Mayo 19, 2020 - 08:20
 
 
   

De veras que dan ganas de preguntarse pero sobre todo de responderse, cuál será la sustancia alucinógena que enerva el entendimiento de quien ¿preside? este país.  Uno diría que en una mente cuerda no pueden caber tantos despropósitos, pero vamos analizándolos.

El decreto de militarización, titulado pomposamente “Acuerdo por el que se dispone de la Fuerza armada permanente para llevar a cabo tareas de seguridad pública de manera extraordinaria, regulada, fiscalizada, subordinada y reglamentaria”.  El ejecutivo se cuelga de un transitorio que los senadores de oposición dejaron escapar en la las modificaciones que hicieron a la Constitución para crear la Guardia Nacional.

El añadido de las características  tiene un propósito, utilizar los mismos términos que la Corte Interamericana de Derechos Humanos para aceptar el uso militar limitado  cuando los gobiernos se vean rebasados por la delincuencia organizada. 

Para empezar,  contraviene que la presencia del ejército sea extraordinaria, esto es, que sea excepcional, temporal, restringida pues el decreto de marras la convierte en ordinaria, flexible y permanente.  La prisa es tanta que para obviar trámites no esperaron a que el Congreso le diera marco legal a la participación castrense, este decreto reglamenta directamente la Constitución. No prevé que la acción de las Fuerzas Armadas sea supervisada por grupos u organizaciones ciudadanas, sino que entrega la vigilancia del cumplimiento a los órganos de control de la Defensa o de la Marina, según corresponda.  En lugar de supeditar sus labores a las de las corporaciones civiles, solo instruye al Secretario de Seguridad y Protección Ciudadana a coordinarse con los mandos militares sin ejercer mando sobre ellos.  Por todas estas razones el decreto de marras resulta inconstitucional, ya veremos si los partidos políticos interponen controversia ante la Suprema Corte.

Ahora resulta que el personaje político que más criticó la presencia de los militares en tareas de seguridad pública, el que siendo candidato una y otra vez prometió el retiro del ejército a los cuarteles sea quien militarice el país.

Luego nos almorzamos con el Acuerdo de la Secretaría de Energía que frena la inversión privada en energías limpias.  Impide la entrada en operación de nuevas plantas de energía renovable en todo el territorio nacional y limita la generación en centrales en operación por tiempo indefinido.

Es un golpe mortal para la inversión privada.  López se defiende pretextando que las compañías ganan cantidades estratosféricas pero omite que los privados producen energía más barata que la que generan sus escleróticas empresas estatales.  Tan es así que CFE paga menos de la mitad por kilovatio/hora a los generadores de energía solar eólica que lo que le cuesta producir electricidad con gas o carbón.   Y uno se pregunta ¿a dónde quieren llegar con esta decisión? ¿Por qué puede interesarles desincentivar la generación de renovables? ¿Por qué querer que el pueblo pague el doble o más por la electricidad? ¿ Para qué enviar este pésimo mensaje a la inversión nacional y extrajera si la crisis que se avecina es de proporciones apocalípticas?

Y precisamente cuando estamos inmersos en estos cuestionamientos surge el impertérrito, el profeta, el mesías tropical trepado sobre las espaldas de sus caravaneros a dictar la que será sin duda una de  sus más grandes sandeces “Nueva Política Económica en tiempos de Coronavirus”.    Y ahí, en ese fastuoso recinto que ocupó el parlamento en Palacio Nacional nos comparte modesto y sencillito, rodeado de lujos, lo que ya hemos oído tantas veces; que ante el fracaso del neoliberalismo él, que todo lo sabe y lo que no lo inventa, tiene en sus manos la varita mágica que nos hará, así de súbito felices para siempre y es que él y solo él ya descubrió el hilo negro, el agua tibia que tanto habíamos estado buscando porque “hay que dejar de ver la economía solo en función del crecimiento económico, no estar pensando en que lo más importante es la medición del PIB, el crecimiento tiene que ir acompañado de democracia, de justicia, de honestidá, austeridá y bienestar a través del despliegue de recursos a los que menos tienen con la entrada en vigor del Tratado entre México, EEUU y Canadá (TMEC)”.

Sí, sí leyó Usted bien, así que no se asuste si no hay crecimiento económico, si en lugar de ir para adelante vamos para atrás,  no se apure si el Producto Interno Bruto decrece excesivamente porque eso ya no importará en la nueva economía y es que el mesías ahora convertido en mago podrá repartir a manos llenas recursos a los que menos tienen.  Y de dónde los sacará, nos preguntamos.  Pues del TMEC que sin duda se imagina es una caja enorme de regalos.  Seguro nadie de sus cercanos se ha atrevido a decirle que si no hay producción, si la inversión nacional y extranjera desaparece por falta de garantías,  si la economía nacional se desploma y con ella las empresas quiebran (que quiebren dijo López), entonces quién producirá los bienes y servicios que deberíamos exportar para aprovechar el famoso tratado multilateral y si no exportamos, si los ingresos tributarios caen, de dónde van a venir los recursos que quiere repartir entre los pobres.  De verdad que no se equivocan los tuiteros que le cambiaron el significado al PIB, de producto interno bruto a Presidente Inmensamente Burro.

Y de la propuesta de Morena que quiere convertirse en iniciativa de ley para convertir al INEGI en policía chino que investigue hasta en los cajones de los armarios particulares que bienes poseen los mexicanos, mejor ni hablamos.  Pero no, estimado lector, no nos vayamos con la finta.  López y sus secuaces no fumaron ninguna yerba, ni aspiraron sustancia alucinógena alguna.  La crisis de salud que se suma a la que ya venían construyendo les viene en palabras del presidente “como anillo al dedo”.  El objetivo es destruir la economía, la salud, minar el Estado de Derecho, pisotear hasta desaparecer la Justicia.  Entonces ya no tendrá que preguntarse el presidente, como lo hizo apenas ¿Qué hacemos con los ricos? Y es que queda claro que los ricos ricos estarán amancebados con ellos y serán parte dela misma mafia.  Los que desaparecerán son los clase medieros, esos que alguna vez soñaron en un México de progreso.  Porque una vez que todo quede en ruinas podrá Andrés Manuel  permanecer en el poder y como reza el Credo,  SU REINO NO TENDRÁ FIN.

La pregunta obligada es:

¿LO PERMITIREMOS?

 


Semblanza

Ana Teresa Aranda Orozco

Ana Teresa Aranda es madre de seis y abuela de 21.  Ha sido Diputada Federal en la LV legislatura. Titular del DIF Nacional. Secretaria de SEDESOL y subsecretaria de Gobernación Federal.   Es Licenciada en Ciencias Políticas y tiene Maestria en Gobernanza y Globalización por la UDLAP.

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