El jueves fue día del niño y mañana será tu cumpleaños, ante esta incertidumbre que hoy estamos viviendo, tanto aquí como allá, quiero escribirte estas líneas en este tiempo de pandemia que nos afecta a todos en el mundo.
El pasado treinta de abril, desperté pensando en lo que hubiera hecho de haber estado contigo y como lo habríamos celebrado, unas lágrimas se empezaban a asomar en mis ojos, pero recordé que a pesar de la enorme distancia que nos separa, sé que eres un niño muy cuidado y amado, rodeado del amor de papá y mamá. Desde antes de nacer has tenido una hermosa vida, pero quiero decirte que desgraciadamente no todos los niños viven así, por lo que ahora y siempre es necesario insistir en el cumplimiento de los derechos de todos los niños y niñas en el mundo.
Más artículos del autor
Quiero comentarte que por primera vez aquí en México, se les dio voz a varios niños mexicanos en espacios primordialmente ocupados por adultos, pudimos observar y escuchar a niños sonrientes y curiosos hablando con inteligencia en este tiempo de contingencia, preguntando y proponiendo dentro de una realidad que a todos nos llena de incertidumbre y de temor.
Pase una cosa u otra, siempre estás presente en mi mente y en mi corazón con tu mirada limpia y curiosa, recordando las pláticas que sostienes contigo mismo, esa manera tan tuya con la que empezaste a gatear y después a caminar. Nunca como ahora había valorado lo maravillosa que puede ser la tecnología, porque a través de ella nos comunicamos diariamente y podemos disfrutar de tu rutina cotidiana.
Este coronavirus nos amenaza a todos sin ninguna distinción y nos coloca en un tiempo de incertidumbre, pienso lo difícil que será poder abrazarte en el corto plazo porque las fronteras están cerradas, pero siempre hay un después y confío en que nos estaremos adaptando a la nueva realidad.
Tantas cosas a la distancia que por ahora no puedo hacer: viajar, llegar, abrazarte, jugar contigo, verte como disfrutas tus comidas, deleitarme con los aprendizajes cotidianos que realizas, tu llanto, tu risa y esa capacidad tan hermosa que tienes de observar detenidamente cada cosa que tienes a tu alcance, que te intrigan y que hacen florecer tu curiosidad, acompañada de tu incipiente habilidad de escuchar la música y seguir su ritmo.
Se que estás feliz en casa con tu papá y mamá, porque he sido testigo (nuevamente, bendita tecnología) de como se han esforzado para que en este encierro forzoso puedas seguir asombrándote con cada cosa que te rodea: la caída de la lluvia, la consistencia de la arena, el movimiento y caída del agua, el vuelo de una mosca, los ladridos de los perros, los colores de las acuarelas, las formas sinuosas o rectas de la trayectoria de tus carritos, entrar y esconderte en tu cueva, seguir el ritmo con tus instrumentos etc.
Esta forma de pasar la pandemia en tu casa promovido por tu mami, se parece mucho a lo que proponía María Montessori, en donde en un ambiente, ordenado, simple, real y estético cada elemento forma parte en el desarrollo de los niños y crea en ellos una admiración y un asombro fundamental para su formación.
Tu tiempo en la guardería, que por ahora aún no se restablece, ha sido extraordinariamente formativo, porque ha puesto énfasis en tu crecimiento socio emocional y físico. Tus maestras te han motivado a reconocer el entorno en el que vives socializando siempre con otros niños a través del contacto con la naturaleza, lo que ha ido despertando tu capacidad observadora tan propia de tu espíritu infantil. Sé que ellas están pendientes de ti y que inclusive te mandarán un regalo de cumpleaños, confío en que pronto te puedan abrazar y sigan siendo partícipes de tu maravilloso tiempo de aprender.
En este siglo que te toca vivir, los niños y niñas están siendo investigados de manera muy sistemática, puesto que se ha reconocido que cada cosa que aprenden desde que están dentro de su mamá hasta que cumplen siete u ochos años, conforman el principal periodo de aprendizaje en su vida que será determinante en su futuro. Así de complejo y maravilloso es lo que ahora estás viviendo, a pesar de lo que estamos enfrentando.
La curiosidad y las emociones, base de la formación, muestran esa innata manera de aprender que muchas veces se va perdiendo a lo largo de la vida de los seres humanos, específicamente porque los propósitos de la vida moderna que hasta ahora se han privilegiado, muchas veces dejan de lado las experiencias vitales de las personas. Ojalá que esta tremenda experiencia a la que todos nos estamos enfrentando, sirva para repensar que es lo más importante en la formación de los niños, adolescentes y jóvenes.
Espero que el futuro de tus años por venir en la escuela, se tome en cuenta que los niños aprenden verdaderamente cuando sus propias potencialidades son estimuladas por el medio ambiente. En este tiempo de pandemia, cobra vigencia lo que ya hace mucho tiempo Decroly (1927) afirmó: “que el fin primero y último de la educación es la conservación de la vida, el destino de un ser vivo es ante todo vivir o mantenerse vivo y estos son los objetivos que ha de atender la escuela, mantener la vida y adaptarse al medio del cual ella depende”.
Y bueno, disculpa a esta abuela que de pronto entrelaza su vida emocional con su visión educadora, pero querido nene, así de locuaz soy. Quiero decirte, además, que, si bien he tenido una vida plena, no quiero anticipar mi muerte, por eso extremo las precauciones para no enfermarme: lavarme las manos, desinfectar el entorno en el que vivo, mantener la sana distancia, comer saludablemente, hacer ejercicio, mantenerme ocupada, ayudar a quienes los necesitan, no caer en la infodemia, usar cubrebocas etc. porque no quiero contagiar a mis seres queridos, pero especialmente porque conservo la esperanza de poder abrazarte, besarte y compartir como lo había hecho, cada minuto de tu floreciente vida.
No sé qué tanto albergarás en tu recuerdo este tiempo en el que todos estamos enfrentando imborrables lecciones, mientras tanto, se que seguirás siendo cuidado en extremo y que tus papás seguirán fomentando tu motivación por la vida a través de la curiosidad y que aún en cuarentena, seguirás explorando el mundo maravilloso que te rodea para que cuando llegues a la edad del por qué, puedas seguirte asombrando buscando la respuesta a todas tus preguntas.
En esta pandemia, celebramos contigo tu cumpleaños querido nieto, no solo yo, también tu abuelo y te abrazamos por siempre con el corazón.
Referencias
Decroly, O. (1927) 'La evolución de la afectividad' en Didáctica de las Ciencias Experimentales y Sociales N.º 22. 2008, 3-22