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OPINIÓN

Presidencialismo tóxico: El Leviatán del neoliberalismo en México

Hablar de la política en México es referirnos a quiénes han gobernado a lo largo de los años...

Alejandro Armenta Mier

Maestro en Administración Pública, presidente del Senado de la República y presidente de la Comisión de Hacienda. Más de 34 años de su vida dedicado al servicio público. Mis principios: ser útil, agradecido y acomedido.

Lunes, Febrero 17, 2020

Hablar de la política en México es referirnos a quiénes han gobernado a lo largo de los años y la manera en que lo han hecho.

Vale la pena recordar las palabras que el abogado Robert Lansing  le compartió al presidente Wilson en 1925: México es un país extraordinariamente fácil de dominar, porque basta con controlar a un solo hombre: el Presidente de la República. Tenemos que abandonar la idea de poner en la Presidencia mexicana a un ciudadano americano, ya que eso llevaría otra vez a la guerra. La solución necesita de más tiempo: debemos abrirle a los jóvenes ambiciosos las puertas de nuestras universidades y hacer el esfuerzo de educarlos en el modo de vida americano, según nuestros valores y en el respeto del liderazgo de los Estados Unidos. México necesitará administradores competentes. Con el tiempo, esos jóvenes llegarán a ocupar cargos importantes y eventualmente se adueñarán de la Presidencia. Sin necesidad de que Estados Unidos gaste un centavo o dispare un tiro, harán lo que nosotros queramos”.

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Tan dura como real la cita, que remarcaba la idea de que nuestro país era un país fácil de controlar a través de una estrategia dirigida a los jóvenes ambiciosos mexicanos que visualizaran a Estados Unidos como una puerta educativa para lograr espacios de poder a futuro con la ideología colonizadora americana.

 

En los últimos 30 años, los herederos de estas universidades estadounidenses -como Harvard- se apoderan de los espacios desarrollando un presidencialismo que nos ha llevado a excesos criminales.

Ejemplos, hay varios, demoledores centrados en los presidentes de la República del pasado. Por eso, el presidente Andrés Manuel acotó el término de “presidencialismo tóxico”.

El ejemplo inmediato, la condonación  que los entonces presidentes Fox, Calderón y Peña Nieto perpetraron por más de 500 mil millones de pesos. En esa doble moral se mueven y el PAN  habla de que no hay medicinas, de que no hay atención para las quimioterapias, cuando esa condonación equivale a 70 millones de quimioterapias, que si hubieran canalizado a esa necesidad no habría ni un solo niño ni una sola mujer a la que no se le hubiera atendido con las quimioterapias en los últimos 30 años.

Ese dispendio equivale también, a 20 veces el presupuesto asignado para ciencia y tecnología; fue por eso que se promovió la declaratoria de la aprobación de la reforma al artículo 28 constitucional donde el presidente de la República ya no podrá condonar impuestos.

Hubo abusos porque no se los condonaban al dueño del restaurante de pozole en Izúcar de Matamoros, o al de la ferretería,  o no le condonaban impuestos a San Carlos -un negocio familiar que atrae al turismo-,  o al de la gasolinera;  se lo condonaban a una cúpula, al 10 por ciento de contribuyentes les condonaron el 80 por ciento de estos 500 mil millones de pesos, contribuyentes como Casas GEO, como ICA como bancos, como los bancos que nos cobran 50 por ciento más de lo que le cobran por el mismo servicio a un usuario de la banca en otro país.

Este sistema de corrupción se está desmantelando. El artículo 28 desmantela y rompe el circulo vicioso que tenía el presidente de la República en turno, promovía el influyentísimo; los senadores de Morena rechazamos el influyentísimo ni en el propio partido ni del PRI, ni del PAN, ni de nadie.

La mayoría de los mexicanos contribuimos con sus obligaciones, lo que queremos es que haya justicia tributaria, el que gana más paga más.

Con esa condonación de impuestos se pudieron haber construido 500 hospitales generales como los que hay en Puebla o en algunas partes del país, se pudieron haber construido por lo menos 35 mil escuelas.

Lo tóxico es lo que contamina, lo que mata en el medio ambiente, ese presidencialismo que se desarrolló desde la postrevolución y que se agudizó en los últimos treinta años cuando el poder económico se apoderó del poder político.

Por qué ponerle un freno al presidencialismo tóxico, porque entregó de 30 a 25 mil concesiones mineras en los sexenios de Fox y Calderón; eso equivale a 70.3 millones de hectáreas otorgadas para la explotación de minerales preciosos como el oro y el zinc, equivale a 197 millones de hectáreas, es decir casi el 40 por ciento de la superficie de nuestro país fue concesionado a empresas extranjeras.

Han saqueado más dinero, más minerales, más oro y plata en los últimos 12 años que durante los 300 años de la colonia. Por eso cuando el PAN habla de corrupción y se atreve a decir que porque la rifa del avión, lo que deberían de decir es porque compraron ese avión y en lugar de que el PAN hable de corrupción deberíamos de estarle diciendo porque permitimos la estela de la luz, centro de corrupción de Felipe Calderón.

Los mexicanos estamos pagando mil millones de pesos de esa obra, la presupuestaron en 140 millones y actualmente seguimos pagando un fideicomiso todos los mexicanos de mil millones de pesos, pero no solamente eso, también la barda de la refinería invisible.

Por qué nunca hizo Calderón una refinería en Hidalgo, en Tula Hidalgo una obra que iba a costarnos 162 millones de pesos y en el 2009 le endosaron una deuda a Pemex por 14 años de 1500 millones de pesos, pero no solo eso hoy esa deuda está en un fideicomiso público de 9 mil millones de pesos.

Ese era el presidencialismo tóxico que envenenó la posibilidad de que el país pudiera convertirse en una potencia y, hoy con el presidente Andrés Manuel López Obrador está logrando indudablemente, pero no basta con eso.

Lo que hicieron con esa refinería que nunca construyeron, es igual que las fabulas de Hans Christian Anderson del traje nuevo del emperador, de ese rey que buscó conjuntos de artesanos del vestido y dijo quiero que me hagan un vestido, el más lujoso, el más costoso y llevó al sastre al rey un vestido invisible y cobró su peso en oro; pues así la barda de los 9 mil millones de pesos para el emperador de entonces Felipe Calderón.

Hoy vemos que este señor Genaro Luna era el que comandaba, encargado de la seguridad del país, era el que protegía al Chapo Guzmán  y como si no fuera suficiente eso, hoy sabemos que el que dirigía PEMEX pues era el que se encargaba del saqueo de nuestro país, ahí tenemos a Emilio Lozoya detenido.

Eso genera molestia y, por eso es muy importante haber limitado el presidencialismo tóxico en el artículo 28 de la constitución para que nunca más un presidente se atreva a condonar y a privilegiar a unos afectando a otros.

Un dato adicional, las concesiones de agua a particulares entre el 1992 y el 2018, antes de que llegara el presidente Andrés Manuel, 5 mil 768 concesiones de agua en superficies subterráneas a empresas transaccionales como Danone, Nestlé, Coca Cola, Pepsi cola. Todos ellos hoy tienen más agua que la población, ellos son los dueños de los mantos  de nuestro país, ni las minas, ni los minerales, ni el agua le pertenecen a los mexicanos; tenemos que revertir esta situación y tenemos que tomar medidas, lo tenemos que hacer así como ya eliminamos el presidencialismo toxico y la facultad que tenía para condonar impuestos a las empresas transnacionales porque no eran nacionales así en las mineras y así en las concesiones de agua particular.

Tenemos que eliminar el presidencialismo, vivimos un régimen presidencial que establece la constitución pero eso implica la división de poderes, un presidente acotado, limitado que debe de ser por el poder ejecutivo, por el poder legislativo y el poder judicial.

 El presidente Andrés Manuel López Obrador buscar exterminar al presidencialismo toxico caracterizado por tres tipos de saqueo:

  • El saqueo fiscal que pone como ejemplo este tipo de condonaciones fundamentadas e institucionalmente legalizadas con el artículo 28 constitucional y que daba a los presidentes esta facultad de dar privilegios a unos cuantos.
  • El saqueo presupuestal que significaban moches, significaba meterle mano al presupuesto, obras con sobrecostos, fideicomisos públicos todo una serie de actos de saqueo que permeo en los gobernadores, gobernadoras, en los presidentes municipales y que bajo a todos los órdenes se desarrolló en el poder legislativo, en el poder judicial con las complicidades  de despachos para defraudar al país y lograr impunidad.
  • El saqueo energético, que tiene que ver con el hecho de que el presidente de la República con los secretarios de Hacienda y los directores de PEMEX eran los que saqueaban no solo como huachicoleros de cuello blanco sino desmantelaron la industria energética y generaron toda una industria de importación de las energías fósiles y que entregaron el 40 por ciento de las concesiones del territorio para concesiones mineras de extranjeros y entregaron a empresas transnacionales la mayor cantidad de recursos hídricos del país. Ese es el saqueo energético que implica un deterioro inmenso en nuestro país y que necesitamos ponerle fin.

Estamos, como legisladores, decididos en el senado de la República bajo la coordinación del senador Ricardo Monreal para lograr al fin del presidencialismo tóxico en México, por una justicia social.

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