¿Alguna vez has acusado a mujeres de actitudes patriarcales? ¿Crees que tú no violentas porque eres mujer? ¿Tienes actitudes masculinizadas al ejercer el poder?
Si tus respuestas son positivas, no estás sola: las mujeres competimos entre nosotras mismas, nos restamos autoridad y nos vamos debilitando unas a otras.
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La psicología feminista atribuye esto a la interiorización del patriarcado.
Patriarcado: sistema de opresión que subordina a las mujeres, en una organización social donde la autoridad y el poder se reserva exclusivamente a los hombres.
Poder bendito poder, desde que las mujeres comenzamos a luchar por espacios de representación popular, espacios que históricamente estaban destinados a los hombres comenzamos a mimetizarnos e imitarlos como si fuera la forma perfecta y única de ejercer el poder. Todos los días sin temor a equivocarme existe una denuncia de #ViolenciaPolítica en razón de género en un medio de comunicación, redes sociales, o en algún comedero político.
¿Pero qué estamos haciendo las mujeres para evitar que esto suceda?
Dejenme decirles que muy poco, o no lo suficiente. Mientras la política no se feminice y nos replantemos una nueva forma de ejercer el poder, seguiremos como mujeres violentando a más mujeres, minimizando su actuar, bloqueando su ascenso, compitiendo entre nosotras y lo más grave reafirmando al patriarcado que podemos seguir siendo sus aliadas siempre y cuando a “mi” no me quite mi pequeña canonjía.
Si se dice que el patriarcado, la política y la iglesia son 3 sistemas perfectos que han trascendido al paso de tiempo protegiendo sus intereses, entonces debemos replantearnos la forma en la que hacemos política patriarcal.
Calladas, alineadas e institucionales: esto parece ser el trinomio perfecto para triunfar y gobernar. ¿Les hace sentido? Dejenme citarles a la feminista María Galindo
“El patriarcado apuesta al silencio, al olvido, a la indiferencia, apuesta a la descalificación, a la continuidad del dominio vs. opresión, apuesta a que nos quedemos solas, cansadas, quebradas y divididas políticamente”
Viendo este escenario, las invito a que hagamos una profunda reflexión de los espacios públicos y políticos que estamos ocupando para replantearnos el ejercicio del poder, para entender que más allá de los colores y lo partidos estamos las mujeres.
Para diseñar espacios de debate de altura, de construcción de agendas feministas, de resistencia y resiliencia, pero sobre todo de profundo análisis, si es que en verdad buscamos la igualdad, la erradicación de la violencia y cerrar las brechas de género, todo en un marco de derechos humanos.
Seguimos teniendo una versión inexacta de cómo se debe ejercer el poder, y esta visión nos lleva a mantener vivo al patriarcado, el cual a la distancia observa y goza de nuestras divisiones. Estoy cierta que #NoSeVaACaerLoVamosATirar pero para lograrlo debemos caminar unidas, bajo una misma agenda, abriendo espacios y formando nuevas políticas feministas.
Tratar de perpetuarse en el poder, también es una acción patriarcal, démosle paso a las insurrectas, a las desobedientes, a las que han entendido que la revolución será feminista o no será. #YaLlegamosYnoNosVamos.