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Opinión



Aciertos en Bogotá

Domingo, Enero 12, 2020 - 15:00
 
 
   

Es impensable que los políticos o funcionarios públicos monten un negocio de espectaculares.

En noviembre pasado conocí Bogotá, una urbe de ocho millones de habitantes. Muchas cosas buenas llamaron mi atención en esa ciudad en que la civilidad ha puesto banderas de triunfo en varios rubros, triunfos que en ciudades grandes como México o Puebla hoy parecen inalcanzables. Me parecieron particularmente exitosos porque nacen de un acuerdo entre gobernantes y ciudadanos que no le cuestan a nadie y que al final benefician a todos porque en muchas cosas la ciudad proyecta una rara armonía. 

1) Prácticamente no hay perros callejeros. Las reglas para tener mascotas e incorporarlas a la vida de la ciudad son muy claras. No hay perros sin collar y correa en los lugares públicos pero sí hay espacios y facilidades para su manejo. Los derechos y obligaciones de los dueños de una mascota son muy claros. En general todos las respetan. Como siempre hay excepciones y el ser humano aquí y en china puede ser transgresor, así que las autoridades municipales han hecho una duradera alianza con las asociaciones protectoras de animales, con quienes tienen varios programas públicos de adopción de perros abandonados, con buenos protocolos de seguimiento, albergues y lugares públicos abiertos para darlos en adopción. La alianza entre el gobierno y la sociedad civil ha funcionado muy bien.    

2) En Bogotá los espectaculares no están permitidos. Solo vi tres en una vialidad que llega al aeropuerto, fuera de la ciudad. Es impensable que los políticos o funcionarios públicos monten un negocio de espectaculares en las vías públicas o zonas federales . La normatividad sí se cumple y hace imposible que alguien  se adueñe de esos espacios públicos o agreda el entorno visual. El no ver esos espantosos gigantes por todos lados le da a la ciudad una armonía visual muy agradable. En México o Puebla, mis dos ciudades de referencia, no solo se colocan espectaculares en territorio público y privado sin respetar las laxas normas que los mal regulan, sino que los espectaculares que llegan a ser clausurados nunca son retirados "porque es muy caro", es decir que el transgresor no sufre la consecuencia de pagar por su retiro.   

3) En Bogotá llueve casi todo el año, lo que permite que la ciudad tenga muchos parques y camellones bien arbolados y muy bien cuidados. El buen mantenimiento de las áreas verdes luce mucho porque las calles están limpias. Hay una  gran cultura cívica de no ensuciar la ciudad, existe una separación exitosa de recolección de residuos  y un equipamiento urbano que apoya los buenos hábitos para mantener limpia la ciudad. Cada árbol en Bogotá está inventariado y tiene una placa. 

4) No hay perifoneos ni ruido en comercios o  en la vía pública. El ruido hacia la calle no está permitido. Para hacer una fiesta en espacios abiertos o en un edificio, existen reglas y horarios que hay que respetar y  las normas oficiales de ruido se cumplen porque sí se sanciona a los infractores. Los horarios de construcción también  se respetan. No se permite que en una construcción se trabaje de noche. El horario es de 7 de la mañana a cinco de la tarde y se respeta. La gente puede dormir en paz. 

5) La ciudad está en un valle rodeado de montañas. Los límites de construcción en esas montañas no pueden ser rebasados y el programa de ordenamiento se ha hecho respetar. Los cerros solo pueden construirse hasta una altura límite y quienes la han rebasado han sido obligados a derribar su transgresión. Un cinturón verde homogéneo rodea a la ciudad. Por falta de espacio la ciudad ha crecido hacia arriba, pero hay alturas límite por zonas y  se respetan a rajatabla. La ciudad no parece una boca chimuela ni parece muestrario de materiales. Existe un orden urbano que se nota y se siente.  Tienen la suerte de contar con un ladrillo rojo muy duro y econcómico que es el material que usan para construir y es el que queda en las fachadas. Edificios, casas, tiendas, casi todo lleva ese material y eso ayuda a que la ciudad se vea armoniosa.

6) Como llueve todo el año, varios canales pluviales cruzan la ciudad. A esos canales es impensable  conducir el drenaje de una industria  o una urbanización. La ley se aplica y punto. Son canales pluviales limpios y arbolados. En ellos nadie tira  basura o escombro y están protegidos por una cerca discreta que permite ver los árboles y el agua. Esos parques lineales enriquecen la vida en común.

7) El  comercio informal no es masivo, corporativo, ni protegido por las autoridades. Hay un padrón de 21 mil ambulantes en una ciudad de ocho millones y existe una reglamente que lo regula de la mejor manera posible. Se asume como una realidad social pero sus reglas son mucho más claras y estrictas,  y tanto  el comprador como el vendedor de productos informales fuera de los espacios y fechas permitidas es sancionado.  El espíritu de la ley es proteger en la medida de lo posible al comercio formal. El estudio de sus reglamentos vale mucho la pena.   

Todos esos aciertos me sorprendieron. Existe un buen marco normativo y se obliga a cumplirlo. Derechos y obligaciones. Tan simple y tan complejo como eso. 

Bogotá tiene un serio problema de transporte público, hoy rebasado y pésimo. Me explicaron que el problema creció porque las concesiones del transporte las acapararon por años los políticos y sus grupos empresariales afines, como ha sucedido en muchas ciudades de nuestro país.Cientos de miles de personas se mueven en autobuses ineficientes y en motocicletas y las horas pico son un horror. El naufragio del transporte público es evidente, pero ya el gobierno de la ciudad trabaja en la creación de un metrobús que probablemente construirán los chinos.Ojalá lleguen a un buen acuerdo. Bogotá tiene la ventaja de que las viejas vías del tren que cruzan  la ciudad no han sido invadidas por ningún grupo de poder ni por asentamientos irregulares. 

Si Bogotá ogra construir un sistema de transporte público que desaliente el uso del automóvil y las motos, creo que se volverá una ciudad en la que si se pueda tener una muy buena calidad de vida pública. Ya tiene logros que no puedo imaginar ni en sueños en ciudades destrozadas por el desorden urbano, como lo son las ubicadas en los valles de Puebla y México.


Semblanza

Verónica Mastretta

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