La famosa "espada de Damocles" se remonta a una antigua parábola moral popularizada por el filósofo romano Cicerón en su libro "Tusculan Disputations", del 45 a.C. La historia se centra en Dionisio II, un rey tiránico que gobernó la ciudad siciliana de Siracusa en el siglo IV a.C.
A su vez, Damocles no quiso seguir con el cambio de puestos y le dijo a Diniosio que debía irse. En este momento exacto Damocles pudo ver que tanto poder y riquezas tenían una gran parte negativa, que su cabeza podría quedar cortada por la espada en cualquier momento. De este modo no volvió a desear estar en la posición del rey nunca más. Por lo consiguiente, es una expresión que se aplica cuando los que detentan el poder, al actuar y ser arbitrarios, déspotas y represores, serán eliminados del mismo y castigados.
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Nuestra historia pos revolucionaria está saturada de injusticias, represiones, presos, ejecuciones y desapariciones forzadas, de líderes sociales campesinos que se oponen a que les roben sus tierras, les contaminen sus ríos, lagunas; que los despojen de su identidad; de obreros que luchan por la reivindicación de sus derechos laborales, por parte de empresarios violadores de la Constitución. De personas que exigen no mancillen ni violen la dignidad del pueblo.
Es el Estado, quien al tener intereses con grupos fácticos y de poder económico, hacen de la impunidad su arma perfecta para todo tipo de arbitrariedades ilegales, despojando a la nación de sus riquezas, empobreciendo a pueblos y denigrando soberanía. Los tecnócratas son la excelencia de esa ruindad.
Hoy pegan al grito al cielo, que la administración actual federal, y en Puebla, se inicia por ir aplicando algo tan simple como lo es nuestra Carta Magna, en cuanto a procurar la democracia, mediante aclarar e investigar el proceso de fraudes, saqueos y robo a la nación que es el pueblo.
Mediante la ley, se investiga q cuanto funcionario y empresario estén coludidos en ese tipo de actos de corrupción, para ir armando el proceso judicial y hacendario que permita su detención, confiscación de bienes mal habidos, etcétera, con el fin de que el clamor social, vaya cobrando sentido sus reclamos de décadas.
Los casos de Emilio Lozoya Austin, Juan Collado, Rosario Robles, el recién detenido Carlos Lastiri, durante lustros, el senador y líder de Pemex Carlos Romero Deschamps ha estado inmerso en el escándalo. Sus agremiados lo han denunciado varias veces por enriquecimiento inexplicable y fraude, y aun cuando ninguna querella ha prosperado, dos sindicalistas de Pemex ratificaron el jueves 15 una demanda ante la PGR en la que lo acusan de corrupción, entre otros delitos más.
Ese pueblo que reclama en contra de líderes sindicales que saquean las finanzas de sus agremiados, que son aliados del patrón, en contra de los derechos sindicales y laborales. El problema, que ante ese clamor, los “líderes”, al ser aliados del patrón, motivan el despido de los revoltosos, les fincan delitos falsos para encarcelarlos, entre muchas patrañas más.
Acusan a la actual administración federal de persecución política, de ser una dictadura financiera contra “honestos empresarios”. Para ello, sus líderes patronales en sus sindicatos empresariales, sus voceros como Diego Fernández de Cavallos, Vicente Fox, Felipe Calderón; periodistas como Carlos Marín, Carlos Loret de Mola, por citar unos, propagan la catástrofe de la nación por un presidente que no está acorde con el progreso. Hacen ágora de un proceso económico neoliberal como Chile, en Ecuador, Brasil, Argentina, donde sus pueblos alzan la voz y exigen un no rotundo a esos déspotas en y del poder.
Los maestros de la Estafa, son un cúmulo de entes que medran a la nación, sin miramiento alguno de las atrocidades que cometen, valiéndoles la miseria a la que es sometido el pueblo. Para el pueblo que con valor reclaman justicia, la cárcel o ejecución es la respuesta.
Son tan viles, que acusan a movimientos sociales reivindicativos de sus derechos, de ser terroristas y asesinos, cunado ellos son los causantes de la protesta.
Son maestros del contubernio caníbal. De conducir a la nación a perder soberanía y dignidad, porque para ello hacen de las leyes su arma perfecta de la Estafa, de criminalidad de todo tipo cínicamente.
Son quienes motivan y contratan provocadores, para que se desprestigie la lucha social, causantes de falsas noticias, de sembrar incertidumbre, de denunciar que la nación está en quiebra, al borde de la recesión, procurando ocultar, evadir o borrar sus huellas de que ellos son los causantes de todo mal.
Si el acto de que elementos de la Fiscalía General del Estado detuvieron en Culiacán, Sinaloa, a Ovidio Guzmán López, uno de los hijos del narcotraficante mexicano Joaquín ‘El Chapo’ Guzmán. En varios puntos de la ciudad y desatarse combates entre fuerzas del estado contra narcotraficantes, el final, es suelto Ovidio, ante amenazas de asesinar a familiares de militares, de ejecutar a militares detenidos por el narcotráfico, así como de asesinar a civiles. También da lugar a un fallido movimiento, acusando al presidente de ineficaz.
Sin embargo, la crisis económica, la depauperación de los aparatos productivos del Estado, el desgaste de instituciones del sector salud, pésimas condiciones de escuelas, la pérdida del poder adquisitivo de la clase trabajadora, los miles de muertos y desaparecidos producto de la “guerra” contra el narcotráfico, y un largo etcétera, es parte de esa gigantesca corrupción.
Si la nación está en problemas financiero, económico, productivo, energético y más, es necesario, al menos, tres generaciones para ir recuperando a la nación.
Puebla no se escapa de ese mal de impunidad desgarradora, siendo dos administraciones de soberbia y egolatría, que endeudaron al estado por 40 años, así como de fraudes maquillados, de usar prestanombres para hacerse de un capital producto de los impuestos del pueblo, me refiero a Rafael Moreno Valle y Antonio Gali, quienes son los artífices de ese desastre.
Si dichas administraciones son sometidas a investigación financiera y de recursos, como de riquezas mal habidas, quienes reclaman que es un acto de injusticia y revancha política, se debe a que son parte de la corrupción, de recibir migajas y beneficios.
Hoy toca turno a cómo se otorgaron durante la administración de Rafael Moreno Valle al concluir con la entrega de 29 notarías a sus operadores y funcionarios más cercanos, mientras que la de Antonio Gali Fayad sólo tuvo un total de cuatro y este mismo propuso reformas a la Ley del Notariado para mejorar los filtros y acceso a las patentes.
Todos ellos están que no les controlan el corazón, de tan acelerado que está. Lamentablemente el proceso de investigación arrojó con el suicidio de Mauricio García León, ex director de notaría, ante el temor de dicho proceso. Más bien, ante la presión de quienes están involucrados en esta otra Estafa Maestra, porque cuanto sabía, jamás podrá decirlo.
Carlos Lastiri, el ser cómplice de Rosario Robles, lo condujo a ser detenido e ingresado al Reclusorio Oriente después de ser asegurado por un comando armado mientras corría por el acceso norte del municipio de Zacatlán, la mañana de este 30 de octubre.
El dirigente nacional del PRI Alejandro Moreno Cárdenas, como también el de Puebla, Lorenzo Rivera, no han emitido ninguna opinión al respecto, sí el diputado local Javier Casique, quien acusa que es un acto de “persecución política”. Tal vez Casique anda despistado, como siempre, del acontecer real social y político.
Para finalizar, el ex diputado local, ex secretario de Salud, Jorge Agilar Chedraui, también la Espada de Damocles le quiere caer encima, señalado de malversación de recursos cuando estuvo en el Congreso, a pesar de que Jorge lo niega, el tiempo lo juzga, porque la historia no se puede evadir ni ocultar, cuando está a la vista.
Por cierto, si gustan de ir ubicando esta tragedia nacional e histórica, les recomiendo un inteligente y bien documentado libro del académico del Colegio de México y analista político, como lo es Lorenzo Meyer, titulado Nuestra Tragedia Persistente, editorial DEBOLSILLO PREMIUM.
Analista político y de prospectiva social