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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Consumatum est

Consumatum est: la realidad

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Domingo, Septiembre 29, 2019

“…La realidad, sí, la realidad:

un sello de clausura sobre todas las puertas del deseo”.

Más artículos del autor

Olga Orozco. La realidad y el deseo.

https://www.poesi.as/ooxx-016.htm 

 

La regresión se ha consumado. En la madrugada del jueves pasado se aprobaron en el Senado las tres leyes reglamentarias de la (contra) Reforma educativa promovida por el gobierno de López Obrador. Después de varias horas de discusión y debate –inútil porque la mayoría morenista estaba ya decidida a aprobar las minutas tal como las recibieron de la Cámara de Diputados- con el voto de MORENA y los partidos aliados se produjo la aprobación de la Ley General de Educación, la Ley en Materia de Mejora Continua de la Educación y la Ley General del Sistema para la Carrera de las Maestras y los Maestros.

Tal vez suene repetitivo por ser este el tercer artículo consecutivo que dedico al tema pero no puedo dejar de expresar mi frustración por esta legislación que hace retroceder al Sistema Educativo Nacional a los años setenta u ochenta del siglo pasado.

La realidad, sí, la realidad político-electoral, la realidad del poder por encima de cualquier consideración pedagógica o ética terminó por imponerse como un infranqueable sello de clausura sobre todas las puertas del deseo de un país que le apueste realmente a la educación como palanca de desarrollo y elemento central en la construcción de un mejor futuro para sus niños y adolescentes.

Porque no es lo mismo revalorizar la labor de los profesores que re-empoderar a los liderazgos sindicales y sus huestes de incondicionales. Revalorizar a los maestros, dignificar su labor implica reconocer sus méritos, sus capacidades y su esfuerzo y no dejar en manos de los sindicatos –bajo el disfraz de las “comisiones tripartita” que son la “misma gata del pasado, pero revolcada”- el proceso de selección y promoción. Revalorar a los maestros implica hacer a cada uno y a cada una responsables de su propia carrera profesional a partir de su esfuerzo por capacitarse y evaluarse para demostrar sus saberes y su vocación formadora y no garantizar –bajo el argumento falaz de la palabra “prioritario”- la asignación automática de plazas por el simple hecho de egresar de una escuela normal pública, sin haber planteado y operado ningún programa real de apoyo para la mejora de su calidad y para liberarlas del control de las cúpulas sindicales.

Porque no es lo mismo generar participación social en la educación que dejar en manos de profesores, directores y padres de familia la construcción y mejora de la infraestructura escolar –responsabilidad que no es de ellos- desapareciendo el organismo técnicamente capacitado e institucionalmente dotado de poder de decisión para organizar y realizar esta tarea. En México existe un alto número de escuelas con gravísimas carencias en aspectos básicos para que el proceso educativo se realice con las condiciones necesarias para el aprendizaje de los estudiantes. La desaparición del Instituto Nacional de la Infraestructura Física Educativa muy probablemente las condenará a seguir en la misma situación.

Sin duda no es lo mismo acabar con la evaluación docente supuesta y falsamente punitiva que desaparecer al órgano autónomo del Estado Mexicano responsable de evaluar, investigar y generar lineamientos sobre todos los aspectos del Sistema Educativo y convertir nuevamente a la autoridad educativa (SEP) en juez y parte en el proceso de mejora a partir de una nueva institución dependiente de ella y débil en su definición y facultades.

De ninguna forma es lo mismo consumar una venganza contra los “villanos” –Mexicanos Primero, Claudio X. González, Televisa, el INEE- que supuestamente confabularon para crear un complot para privatizar la educación nacional priorizando la extinción de las protestas de los grupos de poder del magisterio –que no de los maestros en su conjunto- que pensar en lo que más conviene para formar a los ciudadanos del futuro, a los mexicanos insertos en el mundo globalizado y lleno de desafíos que tendrán que enfrentar por más que se intente cerrarnos al mundo y pensar en una Nueva Escuela Mexicana al estio del nacionalismo revolucionario de mediados del siglo pasado.

Lo que sí es lo mismo es la desconfianza y el desánimo de los profesores y directores escolares que dudan mucho de que la situación pueda cambiar porque como dice Sergio Martínez Dunstan en un artículo en educación futura –que puede consultarse en: http://www.educacionfutura.org/la-promocion-a-funciones-de-direccion-y-supervision-bajo-sospecha/ - la mayoría de ellos considera que el influyentismo está de vuelta o nunca se ha ido y que seguirá siendo necesaria una buena “palanca” para obtener una promoción. Este desencanto es el producto histórico de un país en el que cada seis años se pretende empezar de cero y volver a inventar la educación nacional.

Como decía la semana pasada, el tiempo nos pasará factura como país por este retroceso que muchos ciudadanos justificadamente furiosos contra el gobierno corrupto del pasado están aplaudiendo con más sentimiento de revancha que argumentos pedagógicos.

Y hasta aquí dejo este tema por el momento, diciendo como el poeta que 

“Me arrepiento de tanta inútil queja,
                                                                       de tanta
tentación improcedente.
Son las reglas del juego inapelables
y justifican toda, cualquier pérdida.
Ahora
sólo lo inesperado o lo imposible
podría hacerme llorar:
una resurrección, ninguna muerte”.

Ángel González. Epílogo.

http://amediavoz.com/gonzalez.htm#EN%20ESTE%20INSTANTE,%20BREVE%20Y%20DURO%20INSTANTE... 

 

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