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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Quién es el acosador sexual?

Un problema cultural de ciertos maestros, un problema personal y un problema psicológico.

Abelardo Fernández

Doctor en Psicología, psicoterapeuta de Contención, musicoterapeuta, escritor, músico y fotógrafo profesional.

Viernes, Mayo 31, 2019

¿Quién es el acosador sexual?, ¿Cómo es un acosador sexual?, ¿cómo podemos completar una descripción que nos permita hacer una tipología que nos lleve a su detección y/o a su tratamiento?. La primera pregunta, que por cierto ya nos lleva a un gran debate, es, ¿qué entendemos por acosar? Comenzaré por decir que en el acoso hay un otro (otra) (trabajo de otredad o alteridad) a la que se supone dominado, en la que se piensa como una “presa” y, por tanto, susceptible de abordarse y en un momento dado, atacarse o atocigarse. En la comparación del uno y del otro ya está diseñada una medida de superioridad/inferioridad. ¿Será que en el reino animal existe este acoso? Intuimos que no, el intento de un animal por comerse a otro, si bien está compuesto por supuesto por momento de acoso, sobre todo en el espacio o territorio, y que está determinado por una condición concreta que tiene que ver con la subsistencia que todos los animales parecen compartir, no tiene nada que ver con este acoso que viene de una suposición infundada o una serie de referentes de género (ahora por no usar la palabra machista) que, como todos sabemos, están implicados en una superioridad enferma y nefasta. Concluyamos diciendo que el acoso sexual al que nos referiremos es una manifestación solo humana que se origina en la mente, la fantasía y las creencias de unos cuantos.

He escuchado respuestas que dicen:  ¡pinches viejas! Pero si ya se les dice cualquier cosita y ya se sienten que las está uno acosando… viene entonces una segunda reflexión. El acoso es distinto a la seducción, al coqueteo, al acercamiento, digamos que al encuentro, hablamos de un presupuesto distinto, en el encuentro seductor uno de los personajes no parte del hecho de que el otro (la otra) está ahí para cogérselo/la, en el intento de encuentro lo que se buscan son coincidencias, se quiere conectar con la mirada, una forma de ver las cosas, una opinión, se marcan ciertos movimientos propios de la seducción tanto de mujeres como de hombres: podemos afirmar con esto que la seducción es justamente lo contrario que el acoso, puesto que esta parte del hecho de hacer contacto con la voluntad y el deseo del otro, no de su utilización en tanto objeto de mi satisfacción sexual.

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La materia prima del acosador son las creencias de superioridad, las fantasías albergadas durante años en conversaciones, revistas, películas, porno cibernético, etcétera que le venden una necesidad de satisfacción sexual momentanea y sobre todo, individual y autosatistactoria. Uno más de los productos de esta sociedad actual es el terrible individualismo y la soledad en la que vivimos, la idea de que no necesitamos a nadie más y que todos nuestros satisfactores ahora los encontraremos tanto en el super como en el internet, consumimos y consumimos como manera de existir y sobrevivir. El acosador es en el fondo un niño que hace todo esto para ser visto por un alguien que no quiso o no pudo verlo y que también necesitaba ser reconocido por sus propios referentes.

Pero el acosador frente a su necesidad siempre termina siendo un tipo solitario, a pesar de que muchas veces hay ambientes donde esto aparece como popular o incluso prestigioso, nada hay más solitario que pensar en las mujeres como vaginas, tetas, nalgas y agujeros para la satisfacción propia. La incapacidad aquí es la de hacer contacto con un otro real que nos mira y nos pueda convalidar en el mundo. Lo increíble es que el acosador parece tener una perversidad legal en este país, repito, muchos ambientes en Puebla parecen mantenerse en esta disposición sin que nadie intente cuestionarlos en lo más mínimo. Si hablamos del medio escolar y del acoso de los maestros a las alumnas, alumnas ya mayores a los 18 años, muchas veces esta realidad nos lleva a pensar que dichas alumnas forman una parte activa de estas prácticas de seducción y acoso, como si fuera una manera de  entrar al mundo de los mayores. Y no es un problema de moralismo, las chicas mayores pueden meterse con quien se les de la gana y en la situación en la que estén y las que les convenga, nadie está cuestionando estos encuentros, aquí el asunto es que parece ya una práctica que se repite en cada generación de chicas que van entrando y con las que se practica este acoso año tras año.

Una de las condiciones de todas estas prácticas es que se mantienen en el anonimato, es uno de los secretos más sabidos en las escuelas, las más de las veces lo que toca son las reputaciones, como suele suceder: el maestro que tiene muchas alumnas es un cabrón y un chingón, la alumna que se mete con un maestro es una cualquiera y todos suponen que lo hizo por interés y seguro que pasará la materia sin problemas. Yo propongo que desrritualicemos los encuentros sexuales, de cierta manera, lo que estoy planteando es que se tipifique la práctica de la seducción de alumnas (bien sabida y ocultada por cierto) como un problema cultural de ciertos maestros, un problema personal y un problema psicológico por supuesto. Es increible enterarse que hasta los que se dedican a defender a la familia como la gran célula de la sociedad, de manera descaradamente panista y procristiana, anden tirándose alumnas por aquí y por allá. Este es el lugar donde ibamos a terminar, la asquerosa doble moral, una de las peores enfermedades de la gran sociedad poblana. Qué decimos de quienes impulsan la moral imperante, la moral católica, muchas de las veces son ellos quienen abusan de las chicas, de los niños y hasta ahora, después de décadas y siglos, son denunciados como pederastas.

La posición de autoridad de un maestro y la subordinación de sus alumnas es una condición para esta seducción, es por esto que se torna tan asquerosa, y además que se practique año con año, la convierte, repito, siendo consabida por todos, en una triste parte de la cultura y no deja de ser indignante.

El acosador es un efermo en tanto no es capaz de establecer una relación sana con el otro y consigo mismo, es un trasgresor de la legalidad natural y de la legalidad social, es un sociópata y un psicópata en tanto vive para usar a las demás para su satisfacción meramente carnal, eyacular en el otro es su objetivo, nada más. Al mismo tiempo es un tipo paranoide que piensa que los demás lo juzgan si no se coge a una o varias,  es un pobre niño indefenso y maltratadísimo al que han utilizado los adultos diciéndole porquería y media, es un niño violentado que no respetaron jamás, es el producto de una perversidad familiar interminable, de la avaricia, de la indecencia, de la incomunicación, de las más de las veces, de la esquizofrenia familiar que siginifica “te uso para mis fines porque te quiero” “aprende que violarte es una manera de quererte”… la gran mayoría de los acosadores son niños a los que violaron enseñándoles que lo único importante en la vida es el sexo y la eyaculación. Jamás aprendieron a convivir en relaciones sanas donde poder confiar en los demás, por eso crecen aislados del mundo por la propia culpa de su masturbación eterna.

En tanto sigamos tratando tema solamente con una perspectiva jurídica nunca terminaremos de solucionar el problema, necesitamos una perspectiva humana y psicoterapéutica que ayude a estos niños y a estas familias a salirse de las cadenas interminables y generacionales en donde se encuentran amarrados para conocer una vida sana y humana verdaderamente, que conozcan la belleza de una infancia nutricia y sana, y crezcan sin tantos traumas y dolores…

Sería bueno escuchar sus opiniones al respecto, sus puntos de vista, sus ideas en torno a lo que es un acosador, repito, quizá completemos una mejor idea de estos sujetos poblanos indeseables. Saludos a todas y todos.

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