Los niños son parte muy importante de nuestra población, en México habitan 39.2 millones de infantes y representan 32.8% del total de habitantes. Los niños deben ser un tema prioritario porque son una población vulnerable; es esencial su óptimo desarrollo pues en esta etapa tendrán las herramientas que les servirán en su vida adulta.
La protección de sus derechos es fundamental, es por eso que surge a nivel internacional un tratado que se enfoca a procurar sus derechos: “La Convención sobre los Derechos del Niño” el cual fue firmado por nuestro país en 1990 como parte de su compromiso con los niños, en este: las naciones firmantes están obligadas a garantizar el cumplimiento de los 54 artículos que plasma este convenio. Hasta ahora ha sido firmado por 192 países.
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Los derechos de las niñas y niños son entre otros: a la familia, al descanso y esparcimiento, a la seguridad jurídica y debido proceso, a la libertad de expresión, identidad, salud, agua, educación, alimentación y a la vida.
En primer lugar: un niño debe ser registrado por sus padres o alguno de ellos; al estarlo, está siendo sujeto de la ley y se les están protegido sus derechos: de esta manera tiene una identidad legal y garantizando el acceso a la salud y educación. Un niño que no está registrado es susceptible al tráfico de menores y no tener si quiera la mínima protección. Generalmente los niños que no son registrados son hijos de personas humildes y en marginación. En el mundo actual donde aún existen guerras y grandes desplazamientos migratorios es necesario que los niños sean registrados (Unicef, 2019). Lo estamos viendo en las Caravanas Migrantes: miles de niños se están continuamente desplazando acompañados de sus padres, o también solos, habrá que preguntarse, si estos niños cuentan con alguna identificación o acta de nacimiento.
Los derechos de los niños y las mujeres aún son un asunto pendiente en la agenda gubernamental, estos dos grupos poblacionales se encuentran en vulnerabilidad en nuestro país. En este mismo espacio he escrito acerca de lo preocupante que ha sido el aumento en los feminicidios y violencia de género. La situación de los niños tampoco es muy optimista: pues sin irnos más lejos aquí en nuestra ciudad vemos a pequeños en las calles, vendiendo chicles, lanzando pelotas al aire para sobrevivir; la educación es un lujo para esta población. Hay muchas dudas que surgen al verlos ¿dónde están sus padres?, ¿dónde vivirán? ¿cuál será su futuro?
Y es que nuestro país tiene grandes desigualdades: existe gente muy rica pero también altos niveles de pobreza y marginación. Muestra de ello es que en México existen 3.6 millones de niños trabajadores entre 5 y 17 años; de ellos: 1.1 aún no ha cumplido la edad legal para trabajar que es a los 14 años. “La Convención sobre los Derechos del niño” condena el empleo infantil y establece que todo niño debe estar protegido contra la explotación económica y que desempeñen trabajos que puedan ser peligrosos o entorpecer su educación (Unicef México).
La nutrición es primordial para el desarrollo de los infantes, existen dos problemas en México: la desnutrición y obesidad. En México hay 1.5 millones de niños menores de 5 años tienen desnutrición, debido a la falta de nutrientes en los alimentos o escasez de los mismos, esto ocasiona enfermedades infecciosas. Por otra parte y de manera contrastante: México ocupa el primer lugar en obesidad infantil a nivel mundial y el segundo lugar en los adultos, después de Estados Unidos; esto debido al alto consumo de alimentos procesados, la obesidad es ya un problema salud pública.
Y aunque en nuestro país la educación es gratuita desde el siglo XIX, en la actualidad 4.1 millones de niños no asisten a la escuela, ya sea por trabajo o falta de interés. Los estados que tienen mayor rezago son: Chiapas, Oaxaca, Guerrero, Sinaloa y Veracruz.
Los planteamientos anteriores nos hacen ver que los niños al igual que los adultos se enfrentan a escenarios de desigualdad; las condiciones económicas y sociales de un niño van a influir directamente en lo que será su vida en la etapa adulta. Los niños que están en la pobreza y que están trabajando y no estudiando tienen un panorama más adverso. Las políticas públicas del nuevo gobierno deberán tomar en cuenta a esta población. Es positivo que se otorguen becas a los jóvenes para que continúen estudiando o aprendiendo un oficio; pero también es necesario voltear a ver a los niños que no van a la escuela, es urgente crear programas encaminados a romper con las cadenas que los condenan a no salir de la pobreza, es fundamental que se construyan herramientas para que estos niños tengan oportunidades y un mejor futuro.