Nos encontramos a un mes del día de la jornada electoral para elegir al gobernador del estado de Puebla y los números indican que hay un claro favorito para salir victorioso el próximo 2 de junio.
Diversas encuestas coinciden en sus mediciones, otorgan un primer lugar a Luis Miguel Barbosa por la Coalición de Morena-PT-PVEM; en un lejano segundo lugar a Enrique Cárdenas por el PAN-PRD-MC y en último lugar a Alberto Jiménez Merino del PRI.
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La encuesta MÁS DATA en el mes de abril le daba al candidato de Morena una ventaja de 3 a 1, algo inalcanzable para sus contrincantes. Mientras que el tenía una intención de voto del 35.2; Cárdenas obtenía 11.4% y Jiménez 6.7% el resto no sabía o no contestaba.
La encuestadora Massive Caller difundió este domingo su último estudio demoscópico en donde Miguel Barbosa alcanzaba 42.5%; Cárdenas 21.9% y Jiménez 10.9% el resto aún no decide.
Por último, la encuestadora BEAP en su encuesta levantada a finales de abril y principios de mayo solamente en el municipio de Puebla, coloca a Miguel Barbosa con un 44.5%; Cárdenas 22.7 y Jiménez 8.5% mientras el resto no sabe aún.
Lo más relevante de estos tres estudios que independientemente que coinciden en los números de manera general, es que tienen metodologías diferentes, mientras que MAS DATA es un estudio en todo el estado, Massive Caller vía telefónica y el BEAP sólo en el municipio de Puebla, todas le dan ventajas de dos o hasta tres a uno. Lo que augura un triunfo para el candidato de Morena.
Miguel Barbosa ha hecho una campaña inteligente, cubriendo todos los espacios geográficos y reuniéndose con todos los sectores, bajo el lema de la reconciliación ha generado en torno a él una apertura para todos los actores políticos. En esta parte de la campaña se ha enfocado en la capital y zona metropolitana para dejar en claro que su ventaja no sólo es en el interior del estado sino en todas las regiones como lo dio a conocer el BEAP.
Esta elección numérica y lógicamente está ganada por el candidato de la coalición “Juntos a Haremos Historia” lo que representa un doble reto: no dejar que sus seguidores y estructuras se confíen y confirmar en las urnas que el proyecto de reconciliación y bienestar es aceptado por los poblanos.
La legitimidad del próximo gobernador pasa por el resultado en las urnas, pero se consolida con la aceptación popular de su proyecto de gobierno.