Jueves, 18 de Julio de 2019     |     Puebla.
Suscríbete


Opinión



Animalidad y humanidad: el reto educativo

Lunes, Abril 8, 2019 - 07:11
 
 
   

Está de moda hablar de la animalidad del ser humano

“…la humanidad no se reduce de ningún modo a la animalidad, pero sin animalidad no hay humanidad”.

Edgar Morin. Método V. La humanidad de la humanidad, p. 37.

http://www.elmayorportaldegerencia.com/Documentos/Gerencia/%5BPD%5D%20Documentos%20-%20El%20Metodo%20-%20La%20Humanidad%20de%20la%20Humanidad.pdf

Está de moda hablar de la animalidad del ser humano, tema que es muy relevante porque durante muchos siglos se fue olvidando paulatinamente e incluso se empezó a ver como vergonzoso el reconocimiento de esta dimensión, sin la cual, como afirma Morin, no hay humanidad.

En efecto, la cultura cristiana enfatizó durante siglos la dimensión espiritual del género humano y en la visión religiosa dominante se planteó –y todavía en ciertos sectores se sigue planteando- la oposición entre espíritu y materia, alma y cuerpo, asumiendo lo corporal –lo animal- como fuente del mal y lo espiritual como origen y razón del bien.

Posteriormente, cuando la modernidad como dijo Camus, mató a Dios y puso a la razón en su lugar, se mantuvo esta dicotomía sustituyendo el concepto alma por el de racionalidad pero manteniendo entonces la oposición en la que el cuerpo o la animalidad del ser humano era el punto de partida a superar para llegar mediante el ejercicio de la inteligencia y la razón al desarrollo humano y social basados en el conocimiento derivado de las ciencias y las aplicaciones derivadas de la tecnología.

Este proceso de la modernidad construyó una visión antropológica que entronizó a la especie humana como dueña sin límites de la naturaleza por concebirla como totalmente separada de ella y distinta a ella. La modernidad desarrolló una visión del humano como ser totalmente desarraigado de la naturaleza.

Nuestros tiempos posmodernos o líquidos que surgen de una decepción de la promesa de la modernidad y profundizan el proceso de secularización han ido recuperando paulatinamente la dimensión material, corporal, biológica del ser humano y los descubrimientos de la genética que revelaron el enorme parecido entre el código genético de otros mamíferos superiores y el de los humanos pusieron en la palestra el tema de la animalidad humana como una dimensión tan importante que hoy en día muchas personas y grupos han absolutizado a grado de rechazar toda distinción entre nuestra especie y las demás especies animales.

Este movimiento pendular ha llevado al extremo opuesto en el que, de una visión del ser humano como dueño absoluto de la creación y totalmente desarraigado de la naturaleza a un concepto del ser humano como una especie más, es decir,  de una humanidad totalmente arraigada a la naturaleza.

De manera que mientras la visión moderna condujo al abuso y sobre explotación de la naturaleza con las consecuencias de contaminación, cambio climático, extinción de especies y pérdida de biodiversidad, la visión posmoderna está conduciendo a una idealización de las demás especies animales, a una ruptura de la cadena alimenticia por consideraciones morales con sustento cuestionable y finalmente a una visión romántica de los animales que les atribuye rasgos humanos acompañada de una trivialización del valor de la vida humana por no ser en nada distinta a cualquier otra vida animal.

“En el mundo animal hay pre-culturas, pero la cultura , que comporta el lenguaje de doble articulación, la presencia del mito, el desarrollo de las técnicas, es propiamente humana. Además, homo sapiens no se realiza como ser plenamente humano más que por y en la cultura.”

Edgar Morin. Método V. La humanidad de la humanidad, p. 39.

http://www.elmayorportaldegerencia.com/Documentos/Gerencia/%5BPD%5D%20Documentos%20-%20El%20Metodo%20-%20La%20Humanidad%20de%20la%20Humanidad.pdf

Sin embargo, si asumimos una visión científica y filosófica para analizar a la especie homo sapiens-demens podemos observar algunos rasgos que nos permiten diferenciar a la especie humana de las demás especies animales.

En este artículo tomo uno de ellos que es el de la cultura. Como afirma Morin en la cita anterior, la cultura es producto del lenguaje de doble articulación que es propio únicamente de la especie humana. De la cultura surgen los mitos, las técnicas, las artes, la política y muchas otras actividades que nos distinguen en la diversidad del mundo natural.

Somos animales culturales y esto nos define para bien o para mal. Esta dimensión cultural nos hace distintos pero no dueños absolutos de la naturaleza, nos permite usar los recursos naturales pero nos plantea la responsabilidad del cuidado de todo el universo.

El lenguaje de doble articulación, producto de la capacidad de darnos cuenta de nuestro darnos cuenta –consciencia- que excede cualitativamente el mero darse cuenta de las demás especies animales nos plantea con claridad la realidad compleja del homo sapiens-demens como especie que está al mismo tiempo arraigada y desarraigada de la naturaleza.

De esta tensión entre ser parte de la naturaleza y al mismo tiempo poder tomar distancia de ella se desprende que como afirma Morin, para salvar a la humanidad de la catástrofe en la que lo metió su visión de desarraigo y dominio absoluto es indispensable realizar un doble pilotaje: obedecer a la vida y guiar la vida.

Este doble pilotaje debería ser uno de los ejes fundamentales de la educación contemporánea. Que los niños y adolescentes aprendan las herramientas y desarrollen los saberes fundamentales que les permitan conocer y obedecer las leyes de la naturaleza y por otra parte, ejercitar su creatividad para darle forma humana al mundo y hacerlo cada vez más habitable.

Con motivo del receso por la Semana Santa, no habrá entregas de este artículo las siguientes dos semanas. Espero reencontrarme con los lectores de este espacio el lunes 22 de abril.


Semblanza

Martín López Calva

Doctor en Educación por la Universidad Autónoma de Tlaxcala, maestro en Educación superior por la misma universidad y en Humanismo universitario por la Universidad Iberoamericana Puebla. Ha sido dos veces “Lonergan Fellow” por el Lonergan Institute de Boston College (1997-1998 y 2006-2007). Fue coordinador del doctorado interinstitucional en Educación y enlace de la UIA Puebla en el campo estratégico de “Modelos y políticas educativas” del sistema universitario jesuita (SUJ) desde agosto de 2007 hasta marzo de 2012 y académico de tiempo completo en esta universidad desde abril de 1988 hasta marzo de 2012 donde obtuvo el reconocimiento de académico numerario e imparte hasta la fecha cursos de licenciatura y posgrado en el área de Educación. Tiene experiencia docente a nivel de licenciatura, posgrado y formación de profesores en la UIA Puebla, Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla, Universidad de las Américas Puebla, Universidad Anáhuac y otras desde 1988. Actualmente es Director académico de posgrados en Artes y Humanidades de la UPAEP. Ha publicado diecisiete libros sobre temas educativos (los más recientes: Educación humanista –tres tomos- en Ed. Gernika y Gestión curricular por competencias en educación media y superior, en coautoría con Juan Antonio García Fraile), diez capítulos en libros colectivos y alrededor de 45 artículos en revistas de educación.

Ver más +

La Corte de los Milagros

Hablando de mujeres y traiciones...

Encuesta