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Opinión



De masas y mascotas

Jueves, Abril 4, 2019 - 09:12
 
 
   

La idea de masa en Ortega es anti intuitiva. Al pensar en las masas pensamos en multitudes de pobres

Profesor de la UDLAP

Se cumplen este año 90 de la publicación de La rebelión de las masas, de Ortega y Gasset. Quizá sea el libro de no ficción escrito en español más veces publicado y traducido en la historia. Los dos temas que trata son actuales: la idea de Europa como unidad y la idea del hombre masa. El presidente López Obrador no recordó, indirectamente, esta última, al comparar a los pobres del país con mascotas o animalitos.

La idea de masa en Ortega es anti intuitiva. Al pensar en las masas pensamos en multitudes de pobres. Él pone como ejemplo a las dinastías, al señorito español. ¿Por qué las dinastías degeneran? se pregunta. Porque son herederos. Nacen y crecen con todas las comodidades. No tiene que esforzarse. Y lo que nos va haciendo personas valiosas, dice Ortega, es el enfrentar los múltiples problemas que la vida nos plantea.

Los herederos, ciertos herederos, pueden evitar ese enfrentamiento. El hombre masa es el niño mimado. No es masa porque sean muchos: es masa porque no tiene forma.

En su mañanera del viernes 29 de marzo el presidente propuso que es deber del gobierno atender a la gente humilde, a la gente pobre. Y luego hizo el símil con las mascotas, “ni modo que se les diga, vete a buscar tu alimento. Se les tiene que dar”.

La idea de Ortega de hombre masa es bastante compleja. Tiene que ver con las ideas como algo distinto de las opiniones. Tiene que ver con las condiciones para que la sociedad funcione, que el hombre masa ve como algo dado y natural. Lo que dijo López Obrador es más puntual: has sectores de la población que tienen derechos, pero no se les puede pedir que tengan obligaciones y responsabilidades. No en la cuestión de obtener su modo de vida.

Los gobiernos “neoliberales”, al menos de Zedillo a Peña, gastaron miles de millones en política social. El programa más emblemático tuvo varios nombres: Progresa, Oportunidades, Prospera. Se gastó en política social como nunca antes en la historia del país.

Una política social que daba dinero a los pobres, pero a cambio de algo. El término técnico es “transferencias condicionadas”: se transfiere dinero a cambio de algo. Ese algo fue que los beneficiarios atendieran parte de los problemas que causan la pobreza: alimentación, salud, educación, discriminación de género.

Para recibir el dinero del programa había que asistir a cursos para mejorar la propia salud y la alimentación. Había que mantener a los hijos, y prioritariamente a las hijas, en la escuela. Era dar, pero también exigir. Era hacer patente que los pobres tienen derechos, que el Estado debe apoyarlos para que salgan de la pobreza, pero que también tienen obligaciones en este esfuerzo. Mejorar su salud, su alimentación, su educación. Superar la discriminación que hace menos a las niñas.

Preocupa el símil del presidente porque puede llevar a ver a los pobres como seres pasivos, meramente receptores. Las mascotas suelen desarrollar una actitud de lealtad absoluta hacia sus dueños, sobre todo aquellas incapaces de conseguir su alimento por sí mismas. Preocupa el símil del presidente porque puede dar lugar a ciudadanos, acríticos, con una lealtad absoluta hacia el gobierno que les da de comer sin exigirles esfuerzos propios (si acaso, que acudan a los mítines y voten por determinado partido, lo que en sí mismo no acaba con la pobreza).

Puede ser excesivo inferir todo esto de una frase del presidente. Habrá que ponerla en el contexto de toda su política. Pero sí es importante señalar el riesgo: una relación excesivamente paternalista entre el gobierno y los humildes, los pobres. O peor que paternalista: como la que se da entre el propietario de una mascota y ésta.


Semblanza

Víctor Reynoso

El profesor universitario en la Universidad de las Américas - Puebla. Es licenciado en sociología por la UNAM y doctor en Ciencia Social con especialidad en Sociología por El Colegio de México.

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