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Martes, 12 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Yalitzia Aparicio y nuestra sangre indígena

México es un país con una herencia cultural muy grande, atesoramos un pasado indígena

Laura Carreto Tirado

Licenciada en Relaciones Internacionales, Maestra en Ciencias Políticas ambos grados por la BUAP. Especializada en temas migratorios y en la Relación México-Estados Unidos. Ha investigado y escrito al respecto en libros y revistas 

Miércoles, Marzo 6, 2019

La conquista significó la unidad de la multitud de los pueblos indígenas, pero también la dominación, el clasismo y racismo. Con la llegada de los españoles comenzaría la discriminación a nuestros pueblos originarios, los españoles tenían “más valor social” y privilegios por haberse impuesto ante el Imperio Azteca. Desde ahí empezó nuestra condena social.

México es un país con una herencia cultural muy grande, atesoramos un pasado indígena que se preserva aún en día. La llegada de españoles no supuso el exterminio de los pueblos originarios como en Estados Unidos o Canadá. Se utilizó la mano de obra para la construcción de nuevas ciudades, se implantó lo hispano frente a lo indígena. Pero ¿qué es ser mexicano? De manera general, podríamos decir que el mexicano es “mestizo”: la fusión entre lo indígena y español, que se plasma en todo momento como en la comida, en el arte, en los textiles. Una definición más amplia se complica, cada quien tendrá su concepción sobre qué es “ser mexicano”, dependerá de la edad, de la región de procedencia, de la educación, de la cultura, de sus raíces. Tal vez alguien de Campeche tenga una definición distinta respecto a un sonorense; un mexicano que vive en Estados Unidos o en otro lugar del mundo tendrá su propia concepción sobre qué es “ser mexicano”. Habrá muchos mexicanos se definirán como la creación de una nueva “raza”; otros se sentirán más orgullosos de sus raíces indígenas o africanas, algunos también se sentirán más españoles u europeos; otros son extranjeros y se sienten mexicanos, como decía Chavela Vargas: “los mexicanos nacemos donde se nos da la gana”.

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Con la multipremiada película “Roma” saltó a la fama Yalitzia Aparicio, tras de su éxito salió a la luz lo más turbio de nuestra sociedad. Los mexicanos que la juzgaron, y no la creyeron merecedora de estos reconocimientos: premios y fama, tan sólo por su origen étnico, esconden complejos del pasado basados precisamente en la aplastante presencia española y el clasismo y racismo que permanecen en nuestra sociedad desde aquella época.

 La idealización de lo extranjero nos ha hecho desdeñar nuestra propia cultura; muchos valoran más la ropa de marca, dejando atrás nuestros diseños mexicanos, vestimentas elaboradas artesanalmente que reflejan nuestra cultura, la cual queda rezagada en los armarios sólo para utilizarse el 15 de septiembre: un doble discurso, me siento orgulloso de ser mexicano pero valoro más lo extranjero (los estereotipos de belleza, comida, ropa).

La construcción social de los países colonizados comparten elementos comunes, como México, Perú y la India, donde las condiciones sociales no han cambiado mucho desde aquella época, aún existe mucha desigualdad, que afecta en mayor medida a las mujeres en específico a las indígenas o de los pueblos originarios.

Los logros internacionales de “Roma” se plasman en innumerables premios como los “Óscar”, “Bafta” y “Goya” entre otros. Pero el mayor triunfo en nuestro país consistió en voltear a vernos a nosotros mismos y hacer una reflexión sobre lo que debemos de cambiar como sociedad, nuestra propia autoconcepción y lo crueles que somos entre nosotros.

El mérito de Yalitzia ha consistido entre otras cosas: en que empezó a tirar algunos muros que predominaban en los medios de comunicación, al ser protagonista de las portadas de revistas y en anuncios. Los estereotipos de belleza occidentales siempre han prevalecido por encima de la belleza mexicana. Si nos fijamos bien, los anuncios exponen a modelos (hombres y mujeres) que no tienen nada que ver la fisionomía que predomina en nuestro país ¿y qué decir en la televisión? donde se ha estereotipado mucho a las mujeres indígenas. El cine nacional también lo hecho, un ejemplo fue la “India María” que ironizaba la ingenuidad de una chica que llegaba de un pueblo.

El fenómeno de “Roma” también incluye el reconocimiento a las trabajadoras del hogar, cuya labor ha sido invisibilizada por años. La sociedad aún no ha valorado lo suficiente el trabajo doméstico. La explotación y el maltrato han sido problemas constantes que las han aquejado, sin embargo gracias a estas películas, pero sobre todo a las políticas públicas, ONG’s y sindicatos de trabajadoras, se ha podido lograr el respeto de sus derechos laborales, como la inscripción a las instituciones de salud.

Yalitzia en su papel de “Cleo” plasma las desigualdades en nuestra sociedad.  Y fuera de la película, representa a los mexicanos, porque la mayoría tenemos sangre indígena, aunque no todos se sientan identificados. Su éxito ha permitido voltear a ver a nuestra propia cultura, complejos y contradicciones que durante siglos hemos arrastrado. Debemos reconciliarnos con nuestras raíces, nuestro pasado histórico y cultural. El nacionalismo no sólo debe expresarse en sólo una época del año, sino involucra sabernos herederos de una gran cultura y sentirnos orgullosos de esta.

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