Hay nubarrones de duda y sospecha en torno a la postulación del candidato a gobernador de Morena.
El colega Rodolfo Ruíz reveló aquí un documento importante. La encuesta que hizo Morena para postular a su candidato a la gubernatura en la pasada elección. La versión oficial de esa consulta es que ganó Luis Miguel Barbosa. Y él fue postulado.
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Peeeeero, la lectura del documento y los números decían otra cosa. Ponían en claro que el señor Barbosa obtuvo las cifras más bajas. Y el triunfador era, o fue, el doctor Enrique Cárdenas.
Después hubo en el país otras encuestas de Morena y, los resultados fueron igualmente cuestionados. Por el método, la empresa contratada o la escasa participación. El caso es que las encuestas morenistas terminaron con pobre credibilidad. Si no es que francamente desprestigiadas.
Llegar a esto era y es innecesario, porque el pedestal que sostiene al presidente López Obrador es precisamente la confianza, la credibilidad.
Ahora en Puebla habrá también una encuesta. Como partido, Morena tiene una preferencia indisputable e incuestionable. En todas las encuestas la organización está muy por encima de los demás partidos. De manera tranquilamente holgada.
Hay realmente dos finalistas. Barbosa y Alejandro Armenta. Y en el manejo de sondeos ha habido un interesado manoseo. Manipulación de cifras, resultados y golpes bajos de propaganda negra. Todo esto, en detrimento de Armenta y buscando una exaltación de Barbosa.
Con el antecedente trucado anterior, esto le agrega un mal olor a la postulación del candidato. Y eso es pésimo, porque es absolutamente innecesario. Puebla es de los estados que más votos aportó a López Obrador y Morena, con una transparencia y contundencia sin precedentes.
Entonces, ¿para qué enviar el mensaje de que la elección será de la misma factura e idéntico resultado? Esto ha creado ya un ambiente maloliente y desencantador. Y no solo en los adversarios o detractores de Morena, sino entre sus propios militantes o simpatizantes.
A eso, agréguense los movimientos y acomodos alrededor del precandidato Barbosa.
Tanto en la capital del estado como en el interior, ha sumado a algunos de los elementos y agrupaciones más nefastos del morenovallismo, el marinismo y el salinismo.
Individuos y grupos de pésimos antecedentes ahí están en derredor y en apoyo del aspirante tehuacanero. Elementos que no tienen más divisa que la actitud acomodaticia, trepadora y el apetito por el botín.
Sin escrúpulo alguno, en cada elección se ponen al servicio del mejor postor.
Individualmente y en conjunto, son y representan lo más lejano a lo que identifica a López Obrador. Son la personificación de lo que él ha combatido. Lo que está en las antípodas de lo que él postula y de su movimiento. Y sin embargo, hoy se forman en primera línea junto al ex senador Barbosa.
A todo esto hay que sumar otras ayudas escenográficas. Hay un despliegue en la precampaña Barbosista, con enormes espectaculares y largueza de recursos en mítines, que remiten ni más ni menos que a las movilizaciones de doña Martha Érika Alonso. Es decir, lo que sobran son recursos. Con olor a patrocinio gubernamental.
Y, como en sintonía, algunos elementos del mismo sello, siervos dóciles de tercer nivel del morenovallismo, se incorporan igualmente a diversos cargos en el gobierno estatal. Y también los hay con la marca de hierro del marnismo. Parece una santa alianza para invocar la resurrección de Moreno Valle.
Como que la mudanza en la campaña y en el gobierno responde a la misma partitura. Así parece, a eso huele.
Es sumamente preocupante que los objetivos, formas y métodos para hacerse del poder, unifiquen a numerosos individuos y grupos que siguen las huellas del grupo dictatorial que explotó a Puebla durante ocho años.
Pareciera que ese intento de escuela que enseñaba que, el poder a toda costa, a cualquier precio y por encima de todo y de todos, tenga de pronto tantos aventajados alumnos y conspicuos seguidores.
Moreno Valle y Marín, quién lo dijera, cabalgan en el mismo corcel.
Ahí van en tropel. El aplauso fácil, la agilidad trepadora, la orfandad de moral e ideas, la carencia de principios, lealtad y valores, es el cántico que entonan a coro…