"México debe pasar, de una vez por todas, de la condición histórica de país de un hombre a la de nación de instituciones y leyes", dijo Plutarco Elías Calles en su último informe presidencial (1 de septiembre de 1928). Casi noventa años después, pareciera que estamos en la situación inversa: la crisis de las instituciones y las leyes, el ascenso de viejos y nuevos caudillos...
Enrique Krauze. Caudillos o instituciones. Letras libres. 01 de junio de 2015.
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Me tocó nacer y vivir en un país que pretende reinventarse desde cero cada sexenio. Como en los viejos ciclos prehispánicos en los que cada cincuenta y dos años -xiuhnelpilli o “atado de años”- en que coincidían los calendarios civil y religioso se realizaba la ceremonia del “fuego nuevo” y se asumía que una nueva era estaba iniciando, el nuevo “atado de años” del sistema pos-revolucionario de partido único estableció la ceremonia del fuego nuevo cada sexenio, en los que al iniciar su mandato un nuevo tlatoani, se iniciaba una nueva era que borraba todo lo anterior –que por definición era malo e indeseable- y prometía un futuro venturoso de paz, prosperidad y justicia para todos los mexicanos.
Este ritual y el imaginario que lo sostiene se ha mantenido a pesar de la alternancia de partidos en el poder ejecutivo federal y se refuerza hoy ante un gobierno que se autodefine como un parte-aguas histórico equivalente a los de la Independencia, la Reforma y la Revolución.
En el ámbito educativo este país que se reinventa como si no hubiera sucedido nada en el pasado, también ha vivido y está viviendo en un proceso de cambios sexenales que bajo distintas denominaciones –reforma educativa, revolución educativa- pretende que el sistema educativo puede transformarse radicalmente y lograr la formación anhelada de las nuevas generaciones de mexicanos en lo que dura el período de un Presidente de la República y de un Secretario de Educación Pública.
El sexenio pasado, el gobierno de Enrique Peña Nieto planteó y logró llevar a la Constitución y a las leyes, una reforma educativa que tenía aspectos de cambio profundo y una visión de más largo aliento mediante la creación de instituciones como el Servicio Profesional Docente (SPD) y al Instituto Nacional para la Evaluación de la Educación (INEE).
Sin embargo, el cambio de sexenio trajo consigo el planteamiento de la abrogación de dicha reforma –“hasta no dejar ni una coma” de ella, según el diputado morenista Mario Delgado- y el desmantelamiento total de estas instituciones ante un nuevo cambio constitucional y legal que está ya por discutirse y decidirse.
Estos cambios continuos del sistema educativo producen efectos indeseables porque a nivel de políticas públicas no se realizan las evaluaciones necesarias para saber qué de lo que se reformó y se planteó en el pasado ha funcionado, qué necesita mejorarse y cuáles son los elementos y programas que es necesario cancelar porque fueron ineficaces.
En el terreno de los docentes, autores como Carbonell, experto en innovación educativa plantean que un serio obstáculo para crear una cultura innovadora y transformadora de la educación es precisamente lo que llama “la desilusión de las reformas” en el profesorado, que se cansa de tantos cambios que no llegan a concretarse y deja de creer en las propuestas de política educativa que llegan con cada nuevo gobierno.
En este marco surge “Más allá de los sexenios”, una iniciativa ciudadana de carácter independiente –no ligada a ningún partido político- y plural que busca generar el diálogo para construir criterios de política pública en educación que tengan un carácter transexenal.
El supuesto básico de esta iniciativa es que la educación es un derecho y una responsabilidad de todos, no solamente del gobierno y que para generar políticas educativas eficientes y socialmente pertinentes se requiere de la participación efectiva de toda la sociedad.
Una pregunta subyace toda la propuesta: ¿Es tan positivo el cambio y tan negativa la continuidad en la política educativa?
La meta que establece el documento de trabajo es que nuestro país requiere de una educación para el ejercicio de una ciudadanía democrática. Para lograrlo, es necesario generar propuestas basadas en la investigación educativa, promover la colaboración entre los ámbitos público y privado y la cooperación entre actores diversos para la construcción de una visión transexenal.
Algunos elementos que se saben del estado de la educación nacional y que deben tomarse como puntos de partida son por ejemplo que el 35% de la población de más de quince años no ha completado la educación secundaria, el 5.5% es analfabeta, el 11% no terminó la primaria y que en general los resultados de aprendizaje son insatisfactorios, según los datos de las evaluaciones que ha difundido el INEE. Tenemos pues, grandes desafíos para la educación en este siglo.
Entre las propuestas principales de este documento base están: fortalecer los logros de la Reforma educativa del 2013 y superar sus limitaciones, fortalecer al estado como garante de la calidad educativa y mejorar las reglas de ingreso al SPD, analizar los supuestos, alcances y limitaciones de la evaluación y la consolidación de una cultura que vea a la evaluación como un elemento sustancial para la mejora sistemática de los aprendizajes.
Otras propuestas tienen que ver con la transformación de las escuelas normales otorgándoles autonomía, la creación de una plataforma institucional para el sostenimiento de las políticas educativas a largo plazo, la transformación de la cultura escolar, la creación de repositorios de innovación educativa y desarrollar esquemas de regionalización educativa.
El viernes pasado tuvimos en la UPAEP la oportunidad de abrir un foro de discusión sobre esta iniciativa, a partir de la invitación del Dr. Pedro Flores Crespo y en colaboración con académicos de diversas instituciones (Ibero Puebla, SEP, Normales, UPN, jóvenes estudiantes de doctorado, etc.) que generó una muy rica gama de comentarios y aportaciones que van a enriquecer el documento inicial y generar también un documento con propuestas de política educativa transexenal a nivel del estado de Puebla, aprovechando la coyuntura de las próximas elecciones estatales.
Ojalá este movimiento siga creciendo, se enriquezca y sea tomado en cuenta por las autoridades, para que dejemos de inventar el hilo negro en nuestro sistema educativo cada vez que cambian los gobernantes. La única manera de lograrlo es avanzar hacia el planteamiento de Calles: pasar de un país de personas y caudillos a uno de instituciones y leyes.
Las personas interesadas en este documento pueden solicitarlo al correo: martinlc61@gmail.com