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Miércoles, 13 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Nonagenario cumpleañero

Estamos ante la celebración de un cadáver insepulto.

Fernando Maldonado

Estudió Ciencias Políticas y ha trabajado en prensa, radio y televisión. Ha publicado en diversos medios. Autor de la columna Parabólica

Domingo, Marzo 3, 2019

Hace unos días el ex gobernador Melquiades Morales Flores sugirió no dar por muerto al Partido Revolucionario Institucional. La expresión coincidió con el noventa aniversario de la fundación de ese partido político, casi extinto en la vida pública, este lunes cuatro de marzo.

Aunque tiene aún algunos cuadros de enorme valía, no queda mucho que hacer con el aparato que hasta el año 2000 en México dirigió el destino de sus habitantes, una supremacía política que se extendió en Puebla hasta la elección del año 2010.

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Más como una idea aspiracional en medio de la ausencia de poder que una tesis planteada a partir de la realidad imperante con datos precisos e insoslayables, el ex gobernador que mandató bajo las siglas priistas hasta el año 2005, tiene también una responsabilidad importante en el resquebrajamiento del aparato partidista de Estado: fue el creador de una criatura llamada Rafael Moreno Vallle, convertido en candidato del PAN apenas unos años después de haber comenzado su carrera política en la Secretaría de Finanzas y Desarrollo Social.

Morales Flores propició la circunstancia política que aprovechó el personaje cuyos ropajes públicos lo vistieron de cuerpo entero: sin escrúpulos ni convicción por el servicio público, demostró hasta su muerte una enorme ambición por el poder.

Pero si el ex gobernador fue responsable de la creación de un político sin saciedad, también está el otro ex mandatario que debe cargársele una dosis notable de culpa de la penosa situación por que atraviesa el cumpleañero nonagenario: Mario Marín Torres, el gobernador de los excesos.

Haber permitido presiones externas para detener y encarcelar a Lydia Cacho, sus grabaciones de vocabulario procaz con Kamel Nacif y haber impuesto como candidato a Javier López Zavala, crearon una mezcla explosiva que dinamitó toda posibilidad para que los priistas se mantuvieran en el poder. Vino Moreno Valle, el candidato de la mentira, y les pasó encima.

Hay noticias para los priistas que ingenuamente suponen que regresarán por lo perdido desde hace 19 años, como el caso de Morales Flores.

Muchos de sus principales líderes o representantes andan en otros proyectos y partidos políticos. Héctor Jiménez y Meneses, cercano a Melquiades Morales es diputado federal por el Movimiento de Regeneración Nacional.

Los Islas, una familia de peso en el priismo también anda a la caza de un nuevo proyecto, después de haber servido a Moreno Valle. Víctor Hugo asegura haber pactado con Luis Miguel Barbosa, el aspirante a la candidatura por Morena y Ángel, el padre del diputado local con licencia de Nueva Alianza fue obligado a bajar de un templete en el mitin del propio Barbosa en Izúcar de Matamoros el viernes pasado.

Mientras el propio Alejandro Armenta Mier, ex dirigente del PRI en tiempos del propio Marín Torres hace esfuerzos por ser candidato a gobernador por el partido de López Obrador, el ex candidato derrotado por Moreno Valle en 2010 y delfín del marinismo, Javier López Zavala ya consiguió boleto en la campaña barbosista.

Enrique Doger Guerrero, el ex candidato perdedor del PRI en julio de 2018 no termina de procesar el duelo por la pérdida de un acuerdo cupular a cambio de levantar la mano a la panista Martha Erika Alonso, sorprendida por la muerte a días de haber protestado el cargo como gobernadora.

Más o menos es el mismo panorama que vive Javier Casique, el dirígete del agónico PRI en el contexto del cumpleaños noventa: el acuerdo que traía se truncó con el deceso de los Alonso Hidalgo-Moreno Valle, el 24 de diciembre.

Los aspirantes a obtener la candidatura al gobierno del estado por este vetusto partido están marcados por el oprobio.

Lorenzo Rivera Sosa está rodeado de escándalos de corrupción como funcionario de Sedatu y Sedesol, de los que quiere sacudirse; Leobardo Soto, de la CTM y aliado demostró ser uno más de los morenovallistas de ocasión. El sector agrario casi está desparecido y la CNOP vive la misma y penosa circunstancia.

Si todos estos elementos no apuntan a la extinción de un partido político como el PRI, entonces debe tener el secreto del Oráculo de la Verdad o el secreto de la vida eterna. De otra forma, estamos ante la celebración de un cadáver insepulto.

@FerMaldonadoMX

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