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Opinión



La elección que viene

Domingo, Febrero 17, 2019 - 10:14
 
 
   

Los nuevos tiempos que vive el país traen novedades de todo tipo.

Con la encuesta que ofreció hacer Morena para elegir a su candidato a la gubernatura, la suerte está echada para Armenta y Barbosa. Lo deseable es que el trabajo demoscópico sea serio. Que no ofrezca los ángulos desconfiables y discutibles de otros sondeos, porque eso le pega duramente a la base de  credibilidad de esa organización.

De entrada, el aceptar esta vía de consulta es ya una relativa victoria de Alejandro Armenta. Se daba por hecho que Morena repetiría la candidatura de Luis Miguel Barbosa. Sin embargo, aparecieron en el terreno reclamos de transparencia y piso parejo. Fue clave la demanda de los senadores morenistas en tal sentido.

En otros tiempos y partidos, eso era sacrílego. Se tomaban como brotes de rebeldía inadmisibles para las decisiones cupulares. En este caso, es sumamente sano que se desechó  un dedazo en ciernes o una postulación en automático. Es, por supuesto, un gesto de congruencia de Morena.

Pero, apuntábamos aquí en un análisis anterior, que esta oportunidad es extraordinaria para un reencuentro real y profundo con los procesos democráticos.

Es decir, que el ejercicio no se quede en contar simpatías o voluntades. Que la decisión sea  novedosa, audaz y que siente un precedente. Y entonces, lo deseable es que la medición de sus dos candidatos más populares sea completa.

Por ejemplo, que incluya debates, entrevistas y otros escenarios, donde la ciudadanía en general, y los morenistas en particular, conozcan a fondo de qué están hechos ambos personajes. Cuáles son sus alcances y principios; sus programas y objetivos, sus compromisos y el carácter individual,  y el temple para encabezar el estado.

Y decimos encabezar porque es evidente que el futuro gobernador será de Morena. Las diversas encuestas así lo anticipan de manera contundente.

De paso habría que decir que lo que esos estudios de opinión revelan no es algo extraordinario. Sabido es que Morena acumuló una votación enorme  para sus candidatos de todos los niveles. Tiene así, un capital de votos sumamente respetable.

En gran medida obra de López Obrador desde luego. Este hombre siempre ha tenido una notable reserva en su favor en el estado. De ahí el contraste insustentable y rodeado de sospecha, de los votos con que apareció la  esposa de Moreno Valle.

Por todo esto, reviste una importancia especial el medir con la mayor precisión posible cuál es el peso real de sus dos potenciales candidatos. Justo ahora que López Obrador no irá en la boleta. Y que no estará en operación la poderosísima máquina de fabricar votos que estructuró Moreno Valle.

Este escenario de los competidores conspicuos de Morena pone en evidencia, por otra parte, la crisis de los otros partidos.

Las encuestas colocan muy abajo al PAN y al PRI. El primero paga con crudeza sus pecados de ayer. Los propios que admitieron sus militantes tradicionales, y los que les fueron impuestos por el poder corruptor y avasallante que utilizó como franquicia esas siglas.

El peso del poder hegemónico que manejó Puebla durante ocho años hizo añicos al PAN. Lo convirtió en un cascarón sólo útil para el juego electoral amañado. Los panistas que admitieron tal papel, cobraron generosas facturas, con cargos o sin ellos. Pensaron acaso que el cielo sería eterno.

Hoy viven una realidad brutal. Huérfanos de mando y, lo que es más grave, sin dinero para seguir en el juego. Dos o tres hicieron buen capital, pero ni de broma lo utilizan para esta contienda, mucho menos con el resultado adverso que a leguas se anticipa.

En el PRI la historia no es muy distinta. Aparecen tres o cuatro personajes con un discurso añejo y fuera de la realidad. Recurren a los rituales de siempre, ninguno tiene como oferta la autocrítica y las propuestas que al menos llamen la atención ante lo árido del paisaje.

Un acercamiento con lupa exhibe a los aspirantes tricolores con una inercia como si caminaran en otro país. Pareciera que ninguna lección obtienen del tsunami que representó la pasada elección. Aquí la orfandad es de ideas, de imaginación, de arrojo.

Con otra: más de uno o una siente una  amenaza como la espada de Damocles sobre la cabeza, resultado de expedientes punibles que ya han sido ventilados hace algunos meses, y que no están del todo borrados de los archivos.

La elección que viene, por todo esto, es interesante, importante y trascendente.

Veremos si los partidos están a la altura de lo que la ciudadanía espera y merece.

xgt49@yahoo.com.mx

 

 


Semblanza

Xavier Gutiérrez

Es periodista desde 1967. Ha sido reportero y director de medios impresos y conductor de programas de radio y televisión. En su trayectoria periodística ha sido articulista, columnista, comentarista y caricaturista. Es autor del libro “Ideas Para la Vida” y ha desempeñado cargos públicos en áreas de comunicación. Desde hace diez años conduce el programa de televisión “Te lo Digo Juan…Para que lo Escuches Pedro”.

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