Por Samuel T. Ruiz.
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La historia de los “simplones” en México se remonta a los cómicos del “periodo de la decadencia” cine nacional; es decir, a los años sesentas en adelante. En esta época se pierde la <<chispa>> y sobre todo <<el fino talento>> que caracterizó a un Medel, un Palillo o a un Cantinflas, y en su lugar aparecieron cómicos que se dedicaron a hacer películas llenas de “simplonadas en serie” como fue el caso de “Capulina”, “Clavillazo”, y más tarde el “Loco Valdez” o “Chespírito”, etc. Vale la pena traer a cuenta ésta revista rápida de cómicos mexicanos, del llamado “periodo de la decadencia” del cine nacional, porque, aunque no, recientemente, y más bien desde el 2002, hizo su aparición “otro cómico”, que empero no fue un “cómico formal”, sino “de ocasión”, pero que igualmente cuando actúa no deja de provocar además de contagiosa risa involuntaria, gran preocupación por los enredos que en que no menos involuntariamente incurre. Su paso por la Presidencia de la República, estuvo plagado de “esas actuaciones cómicamente involuntarias”. Los Moneros, por ejemplo, no se daban abasto para exponer en unos cuantos <<trazos maestros>> las innumerables “simplonadas” exhibidas como actos públicos, por cierto, a nombre de la presidencia de la República de México. Con “semejante actuación”, empero quedó claro que la diferencia entre este “cómico involuntario” con “Capulina”, “Clavillazo” o “Kiko” o el “chavo”, consistió en que mientras éstos, hacían comicidad consciente, intencional, bajo libreto, el primero “adoleció” de tal conciencia, y pasaba sus “simplonadas” como algo serio, más aun como algo “oficial”, a ¡nombre de la presidencia!
La situación de desprestigio alarmó a todos, no sólo al público mexicano que “casi avienta la toalla” preocupado por que la “institución presidencial” se había trocado en una “vitrina del desprestigio” general de México, sino a su mismo partido (el PAN) y desde luego a sus correligionarios más inmediatos, a su gabinete. He hizo que éstos, sin más contratiempo, tomaran providencias para solucionar la serie de “disparates diarios”, “la comicidad” que provocaba. En ese afán, sus asesores más cercanos, le impusieron algo “por completo inusual” en un Presidente de México: le nombraron un “traductor” para que corrigiera la serie de “tonterías” o frases “carentes de sentido” que cotidianamente producía su lengua en pleno “desenfreno”, al parecer, casi siempre desconectada de su mente. El “escándalo” se volvió mayúsculo, cuando confundió a uno de los exponentes más conspicuos de la literatura latinoamericana contemporánea, vistiendo, a la vista de todos, de “ignorancia crasa” a la institución presidencial. Luego cuando hizo su papel de ranchero “empoderado” y le hizo un desplante al comandante Fidel Castro, con el famoso “comes y te vas” dejo frio a todos, provocó, en plena “comicidad inconsciente” la risa del respetable; es decir, de todos los que supieron, sin dar crédito, de ese “notición”. Los moneros además “de hartarse” de material que empero no dejaban de cristalizar en finísimos trazos de “humor político”, terminaron ese sexenio casi a carcajada limpia, sonora, pero tenían que hacer su trabajo, y lo hicieron, sobre todo los de <<la jornada>>. Su obra bien podría llamarse <<un sexenio de tiras cómicas involuntarias>>.
Detrás de esa “comicidad” ahora la <<Cuarta Transformación>>, más concretamente, el gabinete de seguridad de ésta. Ha descubierto en la administración de Fox, un “prolegómeno del Hachicol”. Desde luego alguien que confía demasiado en sus palabras traducidas en simplonadas, es “muy difícil” que entienda que los fenómenos, sobre todo los sociales, pueden aparecer mucho antes de que alguien les bautice con un nombre. Un personaje acostumbrado a decir y creer en simplonadas, es mucho pedirle que haga un esfuerzo de comprensión sobre este punto. Todo lo soluciona de manera simplona, y recurre a las “simplonadas” como la de “los pinches cuentos chinos”. Pero el pueblo mexicano, hace tiempo, por largos seis años, ya, “probó de esa sopa”. Por eso la convocatoria de Fox a creer en su “salida simplona” es sólo eso “una simplonada” más. La investigación avanza. Desde luego no es tiempo de cuentos, ni de bravatas locas e ingenuas, el tiempo es otro, muy diferente. Se espera que la <<Cuarta Trasformación>> en éste como en otros temas avance. La <<administración de AMLO>> apenas tiene unas semanas. Pedirle resultados en este breve tiempo, sólo puede caber en “un cerebro simplón”. Por cierto los cómicos hacen su esfuerzo, pero un tipo que fue electo como presidente y reducir su función a “disparates cómicos”, muestran el ingrato <<sufrimiento y frustración>> de un pueblo que, de pronto, un día, del 2002, amaneció, con la cruenta realidad de que sus problemas sólo eran las “simplonadas” y “ocurrencias” de que se ocupaba un “simplón”. Así, de nuevo, en ese periodo, se encontró con ¡otros seis años perdidos! Ahora, este “actor”, también, de nuevo, reincide en “hablar” y “actúar” (¡sic!) en su “personal estilacho”. Ahora, ¿Quién le entra como traductor? ¡Lo más grave sería que lo “usen”, y no tenga claro quién! La lógica ya supone quién, y por ¿dónde? van.