El pasado sábado 8 de diciembre, la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF) convalidó el fraude electoral más grande en la historia de Puebla. No hubo justicia. En su proyecto de resolución, el magistrado José Luis Vargas describió y demostró cómo la elección para gobernador no fue ni limpia, ni libre. Las evidencias presentadas por el magistrado fueron contundentes y después de que se presentaron, lo que correspondía en honor a la verdad y a la justicia era votar a favor el proyecto de anulación. No fue así, pesaron más otro tipo de intereses.
“Benditas redes sociales”, como ya dice el clásico, porque la transmisión en vivo de la sesión pública de la Sala Superior del TEPJF permitió que el magistrado José Luis Vargas evidenciara paso a paso el fraude cometido en Puebla. Ahí se presentaron las pruebas relatadas por el magistrado ponente, ahí vimos los videos de cómo se entraba y salía del lugar de “resguardo de los paquetes electorales”, ahí se presentó en cúmulo de irregularidades y violaciones a la ley. Todos vimos y escuchamos la realidad, todos sabíamos que la única decisión posible después de conocer la evidencia que relató el magistrado Vargas era anular la elección, todos menos cuatro personas, cuatro magistrados de la Sala Superior, incluida su Presidenta, los cuales votaron en contra del proyecto, de la verdad y de la justicia.
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Con el voto de cuatro magistrados, la justicia electoral perdió su integridad. ¿Quién, después de cómo votaron el proyecto del magistrado Vargas, puede dar credibilidad a las decisiones de estos integrantes del Tribunal? Nadie. Quedó claro y evidenciado que cuatro magistrados, entre ellos su Presidenta, no resistieron las presiones políticas y la capacidad corruptora de Rafael Moreno Valle. Por el bien de nuestra sociedad, se debe investigar quiénes fueron los responsables de esta sucia operación. Poco a poco se conocerán los detalles de cómo se fraguó y operó esta acción en contra de la justicia.
La decisión del Tribunal Electoral fue equivocada, sin embargo, tiene que acatarse. Terminó el litigio electoral, inicia la resistencia civil y pacífica en contra del morenovallismo. Aunque convalidado por el Tribunal Electoral, el gobierno que iniciará el próximo sábado carece de legitimidad y del apoyo de la sociedad. La inmensa mayoría de la población sabe que Moreno Valle tuvo que comprar y corromper a quienes pudo para imponer a su esposa en la gubernatura. La verdadera legitimidad de la voluntad de los poblanos está en su Congreso, en sus gobiernos municipales, la cual harán valer para acabar con el morenovallismo y su red de complicidades, su modelo de negocios y su imperio de corrupción.
No podemos pasar por alto que los cuatro integrantes de la Sala Superior que convalidaron el fraude son parte del antiguo régimen. Por decisión de la mayoría de la población, México ya cambió, estamos construyendo la Cuarta Transformación de la vida pública de nuestro país. Vamos a seguir trabajando e impulsando el cambio para que en Puebla y en todo México exista una verdadera democracia. De manera pacífica y del lado de la sociedad, continuaremos con nuestra lucha para transformar Puebla. XXX TWITTER: @MBarbosaMX