Muchas veces dentro de los espacios sociales en los que viven y transitan las personas migrantes ocurren situaciones complejas y dolorosas, situaciones que de tanto conocerlas dejan de causar asombro y consternación para la mayoría de los seres humanos, lo que muestra como la humanidad se va volviendo cada vez menos sensible.
Ayer algunos medios periodísticos como el New York Times, difundieron que el gobierno de Estados Unidos desconoce el paradero y destino de cerca de 1500 niños migrantes. Menores que entraron ilegalmente a Estados Unidos en este 2018 y fueron, según la noticia, entregados a familiares u a otros adultos como tutores, es decir de los 11 mil 254 menores de edad que el Departamento de Salud y Servicios Humanos entregó a tutores en el transcurso del 2018, se desconoce el paradero de mil 488.
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Estas cifras corresponden con la información que el Subcomité de Investigaciones de Seguridad Nacional acaba de entregar al Senado de los Estados Unidos, recabada mediante llamadas de seguimiento realizadas entre abril y junio.
Han justificado esas cifras argumentando que no están perdidos, ya que sus tutores que han sido generalmente sus padres o familiares, fueron sometidos a una investigación previa para evitar un trasfondo criminal, asegurando que pueden ocuparse de ellos y que, en este seguimiento, simplemente no respondieron o no pudieron ser localizados en el momento de las llamadas.
Sin embargo, este hecho no es el primero que sucede, porque en el pasado mes de abril, el mismo Departamento reconoció no saber donde se encontraban 1745 menores que el año anterior habían sacado de los albergues bajo se jurisdicción y que fueron entregados también a tutores o familiares.
Lo que es un hecho es que no imagino, si es que en realidad están desaparecidos la angustia e impotencia de 1488 familias ahora y de 1745 en el 2017. ¿Es una justificación adecuada el que hayan entrado ilegalmente para ser separados primero de sus padres y después haber sido entregados a tutores que ahora no localizan? ¿Por qué no se ha implementado alguna estrategia para que esto no vuelva a ocurrir en la nación que se precia de respetar los derechos humanos de las personas?
La incertidumbre en la que viven las personas migrantes, desde que inician su camino está llena de angustia y dolor, para muchos de ellos no existen los derechos humanos, ni acá, ni allá ni en ningún lado.
Para que no dejemos de asombrarnos, según Reporte Índigo, se descubrió el peregrinar no de los migrantes -aunque bien pudieran estar en esa situación muchos- de 157 cadáveres apilados en la caja frigorífica de un tráiler, tráiler que almacena cuerpos sin reclamar que ha estado deambulando por varios puntos de la ciudad de Guadalajara.
Estos cuerpos no identificados, pertenecen según las autoridades, a víctimas de la delincuencia organizada y se encuentran en la caja frigorífica porque en las morgues de Jalisco ya no hay espacio para tenerlos, es decir, son tantos los cadáveres que no podían tenerlos ya en ningún espacio.
Si bien, algunos de los cuerpos del tráiler cuentan con su registro para su identificación: ficha odontológica, huella dactilar, perfil genético, fotografía forense con fines de identificación entre lo principal; muchos otros no saben quiénes son, por lo que, según justifican los funcionarios responsables, no pueden inhumarse.
Existe cierta evidencia para pensar que muchos de esos cadáveres puedan ser de migrantes extranjeros porque llama la atención que nadie haya identificado y reclamado esos cuerpos, considerando que la República Mexicana es el paso obligado de los sudamericanos y centroamericanos que quieren llegar a los Estados Unidos. En nuestro país muchos de estos migrantes llegan a ser secuestrados, violados, lastimados, asaltados y hasta desaparecidos por personas involucradas con el crimen organizado y hasta por los propios policías y militares.
Dos noticias que sin duda son muy fuertes, pero que tienen que ver con una realidad social que como sociedad mexicana tenemos que visibilizar:
¿Por qué siguen migrando menores ya sea acompañados por sus familias o menores no acompañados?
¿Por qué siguen deteniendo a menores que entran ilegalmente a los Estados Unidos y siguen siendo separados de sus padres o de sus familias?
¿Por qué las autoridades mexicanas no han buscado la manera de que la desaparición y el destino de cierto porcentaje de esos menores no siga ocurriendo?
¿Por qué una nación como Estados Unidos, que ha presumido siempre de ser la defensora mundial de los derechos humanos, sigue justificando su actuar y no cuenta con una estrategia para que no se sigan existiendo menores no localizados?
¿Por qué hay tanta delincuencia organizada, autoridades, policías y militares que violentan a los migrantes, no solamente en su paso por México en el caso de los extranjeros, también en la frontera norte con los nuestros?
¿Por qué sigue creciendo la desaparición de personas y la aparición de estas morgues peregrinas? Porque al cierre de este escrito ya había aparecido otro tráiler con similar contenido.
¿Acaso hemos perdido la sensibilidad ante tanta injusticia y horror?
La respuesta a algunas de estas preguntas tiene que ver con la nula aplicación de las políticas de seguridad y protección que el mundo globalizado tanto alardea y con la deshumanización de quienes podrían, desde su ámbito de acción ya sea ciudadano o legal, intentar cambiar esta realidad.
¿Hasta cuándo me pregunto? ¿Qué necesitamos para actuar en consecuencia?