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OPINIÓN

Los niños ferales: la mentira de Tarzán

Casos reales que desafían a las ciencias humanas sobre la reinserción social.

Martín Michel Rojas

Joven apasionado por la vida y el bien común, profesionista de la Comunicación y Maestro en Humanidades Anáhuac Puebla. Escritor, conferencista -dramaturgo motivacional. Fundador “Speaker Show, Formando con Locura”, empresa de eduentretenimiento

Jueves, Agosto 16, 2018

Si bien es de todos conocido que el ser humano es un ser sociable por naturaleza, este axioma pareciera irrefutable, sin embargo, existen sus excepciones, las cuales son casos lamentables pero tangibles para la sociología, tal es la situación de los niños ferales o “salvajes”, que en una expectativa popular, nos gustaría que estos acontecimientos terminaran como la historia de Tarzan, realidad que está muy alejada de lo que verdaderamente pasa con este tipo de infantes.

 

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Un niño feral es aquella persona que al nacer o en algún momento de su primera infancia, obtuvo del mundo un rechazo, ya sea de manera circunstancial o intencionada, el cual obtuvo una crianza diferente al desarrollo del hombre con sus pares, esto quiere decir que por algunas razones inexplicables, han tenido que ser criados por manadas de animales o sometidos a un trato inhumano que ha limitado su capacidad de desarrollo social en el mundo, mismo que se expresa en un comportamiento distinto a lo propio de una persona y más tendente al de un animal irracional.

 

Tal es el caso de Víctor, el niño de Aveyron en Francia, encontrado en los últimos años del siglo XVIII, un muchacho de apenas once años que fue capturado después de varios avistamientos en el bosque, comiendo avellanas o lo que encontrase, completamente desnudo y con un comportamiento salvaje, se le intentó reubicar pero el estudio arroja que fue inútil, sin embargo, a pesar de todo, éste murió hasta los 41 años, siendo alimentado y criado por una señora que el gobierno pagó. También otro caso es el de Amala y Kamala, dos niñas de ocho y dos años capturadas por un misionero en la India en 1920, las cuales mostraban el comportamiento de un lobo; a ambas se les intentó educar, sin embargo los esfuerzos fueron en vano y las dos murieron a los pocos años. Otro caso más reciente de 1980, es el de la niña pollo, María Isabel Quaresma Dos Santos, quien fue encerrada en un gallinero por su madre desde los dos años hasta los nueve años, siendo encontrada después con un comportamiento igual que las gallinas y estancando su edad mental a los dos años pese a los intentos por readaptarla a la sociedad.

 

Existen innumerables eventos desafortunados de este tipo, algunos que escapan del control del hombre y otros que ante su ignorancia se descartó que fueran casos de autismo o alguna enfermedad mental, en donde lo más intrigante de todo es la incapacidad de readaptación, hechos que estudios recientes confirman que la mejor etapa para la adaptación de un niño al mundo es desde que se encuentra en el vientre hasta que nace y alcanza los seis años de edad, mejor conocida como la primera infancia, la cual si se ve limitada o mermada, puede llevar a consecuencias garrafales que impidan el proceso de culturalización del ser humano.

 

Uno de los casos con mayor éxito por su propia naturaleza y quizá el más contemporáneo, es el  de Marina Chapman, quien fue robada a los 5 años y perdida en la selva, cuestión que despertó su instinto de supervivencia copiando el comportamiento y hábitos de alimentación de los monos, con los cuales se integró, más a los 10 años, fue capturada por personas dedicadas a la trata en donde la explotaron sexualmente, pero la suerte de Chapman por fin le sonrió y logró escapar, en donde poco a poco con ayuda de la sociedad se logró reinsertar al grado de narrar su historia en un libro llamado La chica sin nombre. Quizá este es el caso más cercano a la novela de Tarzán de Edgar Rice, o de Mowgly en el libro de la selva de Rudyard Kipling, pero que en definitiva no es una historia que Disney pueda presumir.

 

Con todo esto, la psicología, la sociología y ciencias que complementan el estudio de estos casos, tienen un gran reto para hacer que lo que ha parecido imposible como la reinserción social de estos niños, pueda ser explicada y tratada, pues no todo son cuentos de hadas sino más bien historias que en su mayoría terminan en horror.

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