“La mirada del autor es crítica,
Más artículos del autor
va a contracorriente y es voz
disonante del coro”
Roberto Rodríguez
Este libro, tiene una singular importancia dentro de la producción académica de Pedro Flores Crespo.
En él muestra claramente dos facetas de su personalidad: la del investigador educativo y la del periodista, ya que combina una manera profunda de realizar una reflexión crítica entrelazada con un tono periodístico fresco, en la que se mantiene vigente la honestidad y congruencia que le caracterizan.
Este libro es una compilación de sus artículos de opinión que fueron publicados en la columna Universidad Crítica, del suplemento Campus del periódico Milenio de 2003 a 2016.
Trece años en los cuales Pedro ha contribuido en la formación de una opinión pública mejor informada, a través de un papel activo como formador de opinión, aprovechando la relativa libertad de prensa y de expresión, para ponerla al servicio de la educación.
Los comentarios vertidos acerca de su trabajo desde que se presentó el libro hasta esta tarde, poseen una gran riqueza, porque han reunido a grandes investigadores y sus miradas críticas, lo cual enriquece el trabajo que realizó y sigue realizando Pedro.
Empecé a leer el libro hace algunos días, recordando los textos que en algún momento ya había leído cuando fueron publicados. Desde ese entonces en la pluma de Pedro, creo, estaban presentes las enseñanzas y el aprendizaje realizados durante su participación activa, en el Observatorio Ciudadano de la Educación.
No puede quedar ausente en esta sala, el recuerdo de quien ha significado mucho en nuestras vidas: Pablo Latapí Sarre. Recordemos que a finales de 1998 don Pablo, como cariñosamente yo le llamaba, inició una serie de acciones que han dejado huella en muchos investigadores dentro y fuera del país, y de manera especial en los escritos de Pedro, que trascienden el tiempo y el espacio, promoviendo la reflexión, fomentando la discusión y la responsabilidad pública a través de estos textos periodísticos cercanos, pero escritos con una gran profundidad relacionadas con la educación, las políticas públicas y la cultura.
Este libro está dividido en seis capítulos.
En el primero, se ofrecen algunos elementos para repensar el estudio de las políticas educativas, habla de la necesidad de despersonalizar la política educativa para estudiarla por medio de referentes institucionales; de la gobernanza del sistema educativo y del papel de nuevos actores como los think tanks, la desigualdad y la justicia social
En el capítulo dos se discuten tanto perspectivas teóricas como casos prácticos en donde surge la influencia de Pablo Latapí Sarre, promoviendo la generación de mayores discusiones basados en la premisa de que en país tan desigual como México se carezca de filósofos de la justicia.
El tercer capítulo revela su vocación por cultivar una educación humanística que cumpla finalidades más allá de solamente servirle a la economía; la construcción ciudadana y en el desarrollo democrático de México; el análisis de la política de participación social, tema recurrente en sus investigaciones y que permite comprender el desarrollo de las políticas en un ámbito de pluralidad.
El capítulo cuatro adopta el nombre de su columna: Universidad Crítica. Este título surgió porque desde finales de la década de los noventa, el autor empezó a advertir un plegamiento de algunas universidades públicas hacia los esquemas de “eficiencia” administrativa y burocrática pasando de la sobre ideologización a la mercantilización con sus graves implicaciones: la inhibición de la crítica, el asfixiamiento financiero o la burocratización de la vida académica.
El capítulo cinco presenta una selección de artículos sobre arte y cultura y su relación con la educación, desde Juan Gabriel hasta obras de Gabriel García Márquez, Claudio Magris o de José Emilio Pacheco, así como otra gran influencia intelectual de Pedro: Octavio Paz. Cierra con una breve crítica al post-modernismo y cuestiona la costumbre de juzgar obras literarias o expresiones culturales con criterios morales más que estéticos.
En el sexto y último capítulo muestra diversos artículos cuyo argumento central es que si los que elegimos dedicar nuestra vida a la academia hacemos a un lado las claves del método científico y las suplantamos por atajos con el ánimo de comprometernos con una causa política o tendencia ideológica, tarde o temprano el pensamiento va a perder.
Me emociona expresar que es a través de su pluma, como sigue promoviendo lo que en Observatorio Ciudadano aprendimos: ejercer una vigilancia crítica de las políticas educativas contribuyendo a consolidar una opinión pública mejor informada a través de la selección de estos artículos de opinión que a juicio de él, merecían integrar esta publicación a manera de crónica, representando trece años de su trabajo personal, sistemático y crítico.
Quisiera destacar en esta breve intervención, lo que desde mi punto de vista aporta:
Primero. Una gran riqueza didáctica, especialmente para jóvenes estudiantes universitarios, normalistas, maestros de todos los niveles del sector educativo, investigadores y autoridades educativas. La pertinencia de este libro con los artículos de opinión compilados, es especialmente importante cuando se requieren impulsar espacios de escucha e influencia, de propuesta e innovación, de crítica y exigencia sobre aspectos sociales enmarcados en resultados de investigación.
Mi experiencia como docente en diversos niveles educativos y como académica en los Centros de Maestros en el estado de Puebla, me permiten garantizar que este libro, es un rico material de consulta con elementos interesantes para el debate y la reflexión, aportando argumentos para enriquecer las discusiones. Representa así, una valiosa herramienta para seguir fomentando el pensamiento crítico y reflexivo en los estudiantes y los maestros, pensando siempre en la confrontación de ideas, en el diálogo y no sólo en la información.
Segundo. Este valioso esfuerzo de Pedro, sin duda es un reto que Pedro realiza semana a semana y que lo coloca en un dilema, puesto que implica escribir un artículo de opinión de manera sistemática, en donde el formato, la extensión, el tipo de lenguaje y el tema requieren de un tratamiento diferente a un artículo de investigación o académico. Seguramente en su andar cotidiano, van surgiendo pistas sobre lo que escribirá en su siguiente colaboración y a veces, no le ha sido fácil decidir qué es lo que aportaría más, a quienes y por qué. También pienso que hubo ocasiones en donde al ir deslizando la pluma o las teclas de su computadora, surgieron más preguntas que respuestas y que a veces también, algo se ha quedado dentro de su mente y su corazón, porque en este oficio de escribir, siempre hay algo sentimental para quien escribe.
Escribir cada semana hasta 2016 en Campus Milenio —y ahora en el portal electrónico de Educación Futura— es motivo de felicitación por mantener el reto presente durante tanto tiempo, en el cual Pedro ha combinado sus obligaciones de investigador, docente y hasta familiares, lo que, si bien en sus propias palabras ha sido un ejercicio altamente estimulante y gratificante, no deja de ser complejo y demandante.
Tercero. Estos artículos y los que seguirá seguramente publicando, permiten que la sociedad en general y no solamente los círculos restringidos muchas veces de la academia, se acerquen a la educación. Buena parte del tratamiento que le otorga la prensa en general al tema educativo está permeada de problemas, escándalos, manifestaciones, paros, rankings de escuelas, pagos especiales o bien, sobre las actividades de los funcionarios públicos educativos de alto nivel. Poco o nada que tenga que ver con el acercamiento a temas educativos como este, en donde se destaca su postura crítica, pero reflexiva y fundamentada. Ojalá y muchos más actores directos de la educación se animen a escribir artículos desde su experiencia, para fomentar el debate educativo en nuestro país.
Termino con palabras escritas por Pablo Latapí, en octubre 2008 en su libro “Porque ya atardece” referidas a su experiencia periodística : “A pesar de su carácter periodístico, estos textos contienen reflexiones que a mi juicio, merecen rescatarse, porque marcaron o marcan todavía, mi pensamiento ante cuestiones existenciales…este libro le considero una huella que dejo, o un modesto testimonio de algunas de mis convicciones más profundas, lo entrego como quien lanza al mar un barquito de papel, frágil e indefenso, espero que vientos amables lo hagan llegar como recuerdo mío a las manos y los corazones de mis amigos”
Así Pedro con toda una vida por delante, sigue ofreciendo públicamente tus juicios, el debate está abierto y deseo sinceramente que muchos lectores se sumen a tu esfuerzo.
Comentario realizado en la presentación del libro Educación, políticas públicas y cultura. Sala Sor Juana Inés de la Cruz. Campus Central UPAEP. 8 de junio, 17 horas.