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OPINIÓN

¿Cómo una buena alimentación ayuda a desintoxicarnos?

Cuidados del intestino, los riñones y el hígado. Los alimentos y sustancias que debemos consumir.

Leticia López Posada

Licenciada en Nutrición y Ciencia de los Alimentos y maestra en Nutrición Clínica (IBERO Puebla). Cuenta con diplomados en Salud y Alimentación (BUAP) y la Universidad de La Habana. Se ha desempeñado como consultora independiente por más de veinte años. Actualmente, es Directora del Departamento de Ciencias de la Salud de la IBERO Puebla.

Miércoles, Junio 6, 2018

A largo plazo, el buen funcionamiento de nuestro cuerpo debe mantenerse a través de procesos de limpieza y desintoxicación continua, que se realizan, entre otros, por medio del intestino, los riñones y el hígado. El cuidar su integridad y buen funcionamiento es mucho mejor que seguir planes de desintoxicación – o dietas détox – que duran 2 ó 3 días y prometen resultados milagrosos. El proceso de limpieza del organismo no depende de preparar y tomar combinaciones de frutas, verduras y raíces a las que se atribuyen poderes mágicos, más bien depende de hábitos que debemos adoptar y mantener a lo largo de nuestra vida.

 

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Hay especificaciones alimentarias sobre el cuidado de nuestros órganos y diversas partes del cuerpo; por ejemplo, sabemos que para preservar la función intestinal debemos consumir suficiente fibra, para no dañar los riñones hay que moderar el consumo de sal y que para evitar una mala función del hígado debemos evitar cantidades excesivas de alcohol, pero ¿qué más deberíamos saber?

 

Para el intestino:

--No basta solo consumir fibra, hay que saber qué tipo de fibra y cuánta. Un adulto con un estado de salud normal debe consumir como ideal 25 g de fibra al día, pero esta debe provenir de diversas fuentes de preferencia naturales (evitar polvos a menos que el médico lo recomiende). Una tercera parte de la fibra que comemos debe provenir de cereales integrales como avena, trigo o maíz con su cascarilla, el resto debe provenir de leguminosas como frijoles, lentejas, garbanzos, etc. y de frutas y verduras, de preferencia frescas.

-- En la dieta es recomendable la inclusión de alimentos que tengan prebióticos y probióticos, que no son más que organismos vivos que dan equilibrio a la famosa flora bacteriana. Habitualmente los encontramos en lácteos como el yogurt, el jocoque, el kéfir y otros fermentados.

-- Evitar alimentos irritantes, muy grasosos o con mucho picante, así como evitar un mal manejo del estrés, ya que todas las cuestiones emocionales recaen en alguna parte de nuestro cuerpo, especialmente en el estómago y el intestino.

 

Para los riñones:

-- Consumir sal con moderación sal es fundamental para que los procesos de limpieza del cuerpo se lleven a cabo. Un exceso puede provocar mal funcionamiento del filtrado renal y retención de líquidos, y una disminución nos puede llevar a una deshidratación y malestar general. Debemos no solo cuidar la sal con la que preparamos los alimentos o la que les agregamos, sino también el consumo de todos los alimentos y bebidas procesadas ya que gran parte de su rico sabor se debe al sodio que contienen.

-- Preferir siempre el consumo de agua natural con moderación y a lo largo del día; es bueno para nuestra salud evitar el consumo de otras bebidas que contengan saborizantes, edulcorantes, colorantes y otras sustancias como las energizantes.

-- Un buen hábito es orinar frecuentemente y evitar sobrecargar la vejiga para que no crezcan microorganismos que nos hacen daño.

 

Para el hígado:

-- Si bien consumir alcohol con moderación es recomendado por los médicos, beber en exceso está directamente asociado con un daño hepático irreversible que, frecuentemente deriva en cirrosis y cáncer hepático. Pero no solo las bebidas alcohólicas provocan este daño, también lo son las comidas copiosas, el aumento de peso desmedido y también las dietas para perderlo mal planeadas y sin seguimiento profesional. Esto, junto con exceso en el consumo de refrescos y azúcares simples y grasas, conllevan al famoso hígado graso, causante también de las enfermedades mencionadas.

-- Si nuestra dieta es rica en azúcar, grasas y alimentos industrializados, que provocan un estado inflamatorio en nuestro cuerpo, lo más seguro es que el hígado no cumpla sus funciones depurativas de forma correcta y se estén desencadenando lentamente enfermedades como la obesidad o la diabetes. Así, una dieta más natural, con frutas y verduras, porciones moderadas, agua simple, poca azúcar y grasas animales mejora la función hepática.

 

No hay fórmulas mágicas para mantener la integridad de los órganos que nos desintoxican y mantienen en equilibrio, es cuestión de buenos hábitos, elecciones inteligentes, planeación y constancia.

 

[La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Sus comentarios son bienvenidos].

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