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OPINIÓN

¿Cómo hablar con mis hijos sobre la muerte?

Muchas veces, los adultos tienden a callar u ocultar aspectos relacionados con este tema

María José Zapata Moreno Valle

Licenciada en Psicología, Máster en Pedagogía y Educación Especial. 

Docente de primaria, forma parte del departamento de Inclusión en el Colegio Humboldt; se ha desempeñado como terapeuta infantil.

Martes, Mayo 1, 2018

La muerte es un tema delicado que produce angustia y malestar no sólo en el niño, sino también en los padres, quienes en la mayoría de los casos no saben cómo abordar este tema. De acuerdo con Apraiz (2006), la muerte es un hecho inevitable que forma parte de la vida; sin embargo, es doloroso para los seres queridos y se dificulta explicarlo con palabras, en especial si hay que hacerlo con los más pequeños.

Por lo general, los niños comienzan a tener curiosidad acerca del tema de la muerte no sólo cuando la experimentan con el fallecimiento de una mascota o persona cercana a ellos, sino también a partir de comentarios que se hacen con los compañeros de escuela cuando alguno de ellos se encuentra atravesando por esta situación.

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Muchas veces, los adultos tienden a callar u ocultar aspectos relacionados con este tema, para proteger a los pequeños y de esta forma “ahorrarles el sufrimiento”; sin embargo, es fundamental darse cuenta que este tipo de situaciones les enseñan a ser tolerantes a la frustración y a afrontar las pérdidas de manera eficaz.

Asimismo, es importante saber que cada niño experimenta la pérdida de manera diferente dependiendo no sólo de su personalidad, sino también de su edad. Es por esto que a la hora de tratar este tema con ellos, hay que ser lo más sinceros posibles, adecuar lo que se habla a su nivel de razonamiento y procurar referirnos a la muerte con términos lo más apegados a la realidad para evitar dificultar la comprensión de los niños sobre este tópico.

Algunos consejos para abordar la muerte con los hijos

  • Explicar el ciclo de vida, desde antes que los niños se interesen por la muerte. Se puede comenzar enseñándoles que cómo es el proceso de vida (nacer, crecer, vivir, morir) para que vayan viendo el tema como un proceso natural por el cual todos los seres vivos pasamos.
  • No hay que demorar la noticia, siempre es mejor hacerlo cuanto antes, para  evitar  que el niño se entere por terceras personas y que no se maneje de forma apropiada para su edad.
  • A la hora de comunicar la muerte es importante que sea en un lugar tranquilo, de forma calmada por parte de alguien cercano al niño.
  • Invitar a los niños a que expresen de forma libre sus dudas, temores y sentimientos. No hay que reprimirlos, pero tampoco obligarlos a que manifiesten algo que ellos no sientan.
  • No crear falsas expectativas de un posible retorno de la persona/mascota fallecida.
  • Responder abiertamente a sus preguntas. Hay que ser lo más sincero posibles; sin embargo, hay que evitar dar detalles que sean extremadamente dolorosos e innecesarios para el niño.
  • ¿A dónde fue?, usualmente ante este tipo de situaciones de pérdidas, los niños suelen cuestionarse a qué lugar se fue la persona que falleció; una respuesta se puede dar es “está en el cielo cuidándote”, la cual por lo general es una buena opción.
  • Recurrir a la normalidad. Es importante que tras la muerte, la vida y rutina del niño no sea cambiada dentro de lo posible, dado que esto les dará estabilidad y tranquilidad.

Finalmente, hay que tomar en cuenta que así como los adultos pasamos por diferentes etapas de duelo ante acontecimientos como la muerte, de igual manera lo hacen los niños; sin embargo, ellos suelen manifestarlo de forma diferente y lo expresan con otros sentimientos como lo son: ira, berrinches, mal comportamiento, aparición de conductas más infantiles que ya estaban superadas, etc.

Acudir con un especialista

En caso de que pasados dos meses del suceso, el niño muestra dificultades para llevar una vida normalizada o presenta alteraciones importantes debido a este suceso (sueño, alimentación, conducta, rendimiento académico), es necesaria la ayuda de un profesional.

Referencias

Apraiz, I. (2006), El duelo: cómo ayudar a los niños a afrontarlo, Psicoterapia de familia: País Vasco.

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