La escuela es un importante espacio social en donde los alumnos van construyendo su identidad, en donde no sólo se aprenden conocimientos, también lo relacionado con valores, hábitos, comportamientos, actitudes, formas de relación y normas necesarias para convivir en una sociedad específica.
Se suele minimizar el gran valor que implica que los niños, adolescentes y jóvenes asistan a la escuela, especialmente cuando se pondera un modelo educativo, un programa, unos resultados de evaluación o lo que dictan las autoridades de alguna dependencia.
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Aquí en Puebla, se sigue dando una gran relevancia a los resultados de evaluación. De manera reciente en medios estatales se publicó a través de un comunicado de prensa del Gobierno del Estado que: “La entidad se ubicó en el primer lugar en Matemáticas y fue segundo en Lenguaje y Comunicación, por lo que en la evaluación global obtuvo el primer lugar nacional. El estado de Puebla se consolida en la vanguardia nacional de la calidad educativa al alcanzar, por tercer año consecutivo, el primer lugar en el examen del Plan Nacional para la Evaluación de los Aprendizajes (PLANEA) 2017, que se aplicó en abril pasado a la totalidad de las escuelas del nivel medio superior. La entidad se ubicó en el Primer lugar en Matemáticas y Segundo en Lenguaje y Comunicación, por lo que en la evaluación global obtuvo el Primer Lugar Nacional”
Este comunicado me motivó a buscar información en el Portal del Instituto Nacional de Evaluación Educativa INEE, en donde se explica que PLANEA 2017 tiene como propósito conocer la medida en que los estudiantes de distintos niveles de la educación obligatoria logran un conjunto de aprendizajes clave establecidos en el currículo, con el fin de que las autoridades educativas federales, locales y organismos descentralizados puedan tomar decisiones de política educativa y que además la sociedad en general cuente con información relacionado con el nivel de logro de los estudiantes de México.
Después de haber leído el documento, llamó mi atención lo que se afirma en el comunicado “primer lugar nacional”, situación que se ha repetido de manera constante en los medios de comunicación, funcionarios públicos, especialistas, autoridades educativas, maestros y padres de familia.
En dicho documento, no se establecen lugares, se van explicando los resultados obtenidos y se muestran los resultados por temáticas específicas. En el apartado sobre los resultados por entidad federativa se lee: “En Lenguaje y Comunicación, el promedio general fue de 500 puntos y aquellas entidades que tienen un puntaje promedio más alto y con una diferencia estadísticamente significativa con respecto a la media nacional son: Ciudad de México (543), Aguascalientes (527), Jalisco ( 527), Querétaro (523), Baja California( 523) , Yucatán (519), Colima (517), Nuevo León (517), Sonora (516) y Puebla (514)”.
“En Matemáticas, donde el puntaje promedio y también fue el de 500, las entidades que tienen un puntaje promedio más alto y con una diferencia estadísticamente significativa con respecto a la media nacional son: Aguascalientes (531), Jalisco(530), Querétaro ( 526), Nuevo León( 516) y Puebla (515)”
También en dicho documento, se especifica que los resultados de Planea EMS 2017, coordinada por el INEE, no son comparables con las aplicaciones anteriores de Planea EMS, por lo que entonces y haciendo referencia al comunicado emitido por el Gobierno del Estado de Puebla, ¿cómo puede afirmarse que por tercer año consecutivo Puebla obtiene el primer lugar?
La riqueza del reporte del INEE, desde mi punto de vista, es valioso por la variedad de resultados que muestra, ya que no solo contiene los resultados por entidad, permite obtener una fotografía de los niveles de logro en Lenguaje y Comunicación y Matemáticas de los estudiantes que terminan la Educación Media Superior (EMS); la diversidad de resultados tomando en cuenta las diversas modalidades existentes; las variables que representa la situación económica de cada grupo familiar, los bienes y servicios con los que cuenta, los diferentes tipos de escuela, la disponibilidad de servicios esenciales, las diferencias entre los alumnos que asisten a un mismo tipo de Escuela o una modalidad diferente o de sostenimiento diferente. También se reportan ciertas diferencias de género, por ejemplo las mujeres obtienen puntuaciones ligeramente más altas en Lenguaje y Comunicación y los hombres obtienen puntajes ligeramente más altos en Matemáticas.
Es importante destacar que en el documento se afirma que la diversidad de los tipos de servicio en la EMS es una consecuencia histórica y social del establecimiento del Sistema Educativo Nacional (SEN) que aunado a factores sociales, culturales y económicos influye en los resultados de logro educativo, por lo que la mejora del logro educativo, y esto es de la mayor importancia: “exige una atención diferenciada en cada entidad, tipo de servicio, tipo de control administrativo, tipo de escuela y diferencia entre alumnos”.
En Puebla la estrategia estatal educativa de esta administración se ha focalizado en mejorar estos resultados. Los resultados de PLANEA son importantes, sin duda, pero son una herramienta y no la única a partir de la cual se pueden diseñar estrategias para apoyar los aprendizajes de los alumnos. Pienso que el cuestionamiento central hacia dónde dirigir la mirada es preguntarse ¿para qué la escuela?
Se olvida por ejemplo que todos aprendemos, pero no igual porque cada persona tiene su propio ritmo, aprendizaje e interés, en los diversos contextos y situaciones. Los maestros en general atienden a una gran cantidad de alumnos por grupo, tienen instrucciones de no reprobar, demandas administrativas excesivas a través de informes, de llenado de formatos, de programas y concursos instituidos por la autoridad. Corren a veces de una escuela a otra y se siguen desgastando en disposiciones que les alejan del principal objetivo de su labor.
Si reconocemos que es diverso el mosaico de nuestra población adolescente y juvenil, con particularidades étnicas, culturales, económicas y sociales diferenciadas, con trayectorias continuas o discontinuas al interior del sistema escolarizado, podremos entender que la escuela, los profesores y hasta sus autoridades tienen que ir transformándose a la par de las grandes transformaciones que actualmente vivimos, porque a veces, se pretende que siga funcionando con base en un modelo hegemónico que no permite nuevas formas de intervención, nuevas modalidades de enseñanza ni tampoco nuevas concepciones y orientaciones.
Cada escuela puede construir un proyecto sobre el cual se atiendan la diversidad de voces de sus actores a partir de un diagnóstico, donde se incluyan por ejemplo, estrategias relacionados con el Programa “Construye T” que favorece el desarrollo de habilidades emocionales en el contexto escolar o “Yo No Abandono”, un primer conjunto de herramientas para apoyar el trabajo en los planteles y así evitar el abandono escolar o los resultados de PLANEA 2017, pero empleados de manera integral, no como programas aislados de los contextos y necesidades específicas de cada escuela. Experiencias enriquecedoras sobre el tema hay muchas, pero cada escuela es única, por lo que su proyecto debe ser único también.
En mi anterior colaboración escribí sobre la “esperanza de que cada quien en sus espacios trabaje como hormigueros, para seguir construyendo el ideal de país que merecemos. La pasión por mejorar no puede dejarse morir, hay que revitalizarla día a día, con lo poco o mucho que vayamos logrando, tratando de que esos logros individuales se vayan tornando colectivos”.
Pienso que cada escuela puede ser ese hormiguero en donde los logros individuales se vayan tornando en colectivos a través de la formación de niños, adolescentes y jóvenes con habilidades, aptitudes y valores que les brinden mayores oportunidades para decidir sobre la mejor forma de vida que elijan para vivir. Por ejemplo, estamos ya en año electoral, ¿por qué no permitir en la escuela, que los alumnos conozcan y efectúen actividades democráticas? La ciudadanía y todo lo que pretendemos para que una sociedad sea mejor, se construye en lo cotidiano y se vuelve un aprendizaje significativo que perdura por toda la vida.
Que no sea un discurso darle prioridad a la escuela, porque una escuela no puede identificarse solamente por sus resultados en PLANEA 2017.