El problema del comercio informal en la ciudad de Puebla, así como en muchos municipios importantes del estado, va en aumento día a día, ha dejado de ser una necesidad social y se ha convertido en un fuerte negocio económico de la pobreza, tanto para las autoridades municipales como para quienes controlan este sector informal de la economía.
La oferta y demanda del ambulantaje, ha dejado de ser solo de temporadas altas y bajas, ahora se extienden y ofrecen una gran variedad de productos comerciales en todo el año y sin horario alguno todos los días. Este sector informal es actualmente un gran conglomerado social, que va desde lo rural hasta grupos sociales medios y altos.
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En la ciudad, la organización que inició el movimiento ambulante, sin duda a equivocarme fue la 28 de octubre, ésta es el referente histórico de todas las organizaciones existentes.
La UPVA 28 de Octubre, fue quien organizó a los venderos ambulantes del campo y la ciudad para ocupar las calles y banquetas de una buena parte del Centro Histórico de Puebla, podríamos decir que en su momento de auge, ocupó todo un circuito alrededor de lo que fue el conocido corralón de este grupo (5 norte entre la 14 y 16 poniente), que fue en sus tiempos una zona de control absoluto por parte de ellos.
Dicha organización vive, trabaja, se organiza y se reproduce por diferentes factores sociales y políticos, en donde sus ciclos y etapas coyunturales han estado marcados por la confrontación con las autoridades y en defensa de sus propias demandas.
Sin embargo la UPVA 28 de Octubre, ha pasado de ser una organización social a una de carácter economicista, en donde ahora defiende sus propios intereses y espacios propios para evitar su desaparición. Bajo las banderas de una lucha ideológica de izquierda independiente y anti capitalista, hacía fuera, pero sin cuestionar que ellos también están generando plusvalía y ganancias a su interior.
-Aclaro que estas ideas son solo didácticas y simples, porque no trato de abordar a profundidad el tema de los ambulantes en Puebla-.
Después de la 28 de Octubre, hay escisiones, dispersión y se crean un sinfín de grupos, todos ellos liderados por ex dirigentes y caudillos precarios que empiezan a controlar calles y zonas de informales en el centro de la ciudad. Con una clara diferencia todos se convierten en grupos corporativos del PRI por una sencilla razón: buscan defender sus intereses y generar impunidad ante las autoridades municipales.
“Las comadres” fueron el ejemplo más claro de dichas divisiones, después vinieron otras facciones y grupos de presión, en donde su objetivo principal es la generación de ganancias y en estos siempre ha existido una característica propia: sus permanentes pugnas por el control para luego reproducirse.
De ahí que no tengan ningún referente ideológico a pesar de ser clasistas (sectores empobrecidos), esto los ha convertido en organizaciones bisagra, puesto que pueden trabajar para una u otra administración municipal, siempre y cuando les garanticen el control de sus miembros y sus zonas de resguardo.
Se puede afirmar aquí, que las demandas propias de los ambulantes o de sus sectores marginados, dejaron de existir, porque ayer demandaban un cambio social más justo y equitativo, hoy solo piden permisos para ocupar calles y más espacios de venta,
Los informales o ambulantes, se han convertido en una empresa de los pobres que generaran ganancias e intereses, además de impunidad y corrupción.
Estos fenómenos sociales que aparecen dentro de una economía global, no son nuevos, tienen un origen propio dentro de los excluidos del desarrollo y los olvidados de siempre. Los ambulantes fueron resultado de la pobreza y la desigualdad social. Ahora no, se han convertido en movimientos sistémicos, corporativistas y economicistas.
El dato que nos brinda e-consulta sobre la ocupación de zonas de la ciudad es un breve ejemplo de esta actividad informal, que ha rebasado a los gobiernos municipales. (Ver recuadro 1)
Esta situación social de la informalidad, se ha expandido por toda la ciudad, lo mismo que en unidades habitacionales que en zonas de paraderos. Otros ejemplo de su dispersión regional y reagrupación son las zonas de Texmelucan, Huauchinango, Tepeaca, Tehuacán entre otros.
Prueba de ello es Antorcha Campesina, un grupo de presión política que ahora se ha extendido por la ciudad y también tiene su sector de ambulantes, algo que antes no estaba dentro de la geografía de los grupos del ambulantaje. Esta organización nacional y local, defiende sus intereses bajo el blindaje ideológico de defender a los pobres, algo muy falso.
Por lo anterior se deduce que esta situación social ha rebasado a las autoridades municipales y al propio gobierno, puesto que solo administran a los informales y ambulantes en la ciudad y en las diferentes regiones más importantes del estado.
No entendieron que de ser un problema de la desigualdad ahora se ha convertido en un negocio de la pobreza.
Los gobiernos dejaron de lado su tarea y tuvieron muchos años para generar empleos y fuentes de trabajo, para evitar el crecimiento de la informalidad. De igual forma no han podido detener los flujos de la migración interna y de otros estados que han llegado a surtir de fuerza de trabajo al sector de la informalidad.
Dicha situación es ahora multifactorial, puesto que también están presentes los factores de las vialidades urbanas y la movilidad de las personas en una ciudad que se convierte en más agresiva y violenta.
También produce daño al paisaje urbano e histórico de la ciudad y afectan el patrimonio arquitectónico del centro.
Las autoridades municipales y el gobierno propio deben de dejar de lado sus alternativas de lo inmediato, en donde solo los ubican en otras calles.
Se requiere terminar con el ciclo de la corrupción e impunidad, por parte de gobernación municipal.
Deben normalizar y legalizar la existencia de los informales o ambulantes, mediante acuerdos para arribar a reformas legales que permitan soluciones de fondo y controlar su crecimiento desordenado, para evitar que se conviertan en un asunto grave que poco a poco afecte y dañe el tejido social de los ciudadanos.
[El autor es miembro del Observatorio de Desarrollo Regional y Pobreza]