Sandra Aguilera Arriaga
El XIII Foro Latinoamericano de Instituciones Políticas y Educación: interculturalidad, migración y vida escolar, organizado por la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla y Contracorriente A.C., se llevó a cabo, el 10 y 11 de noviembre, en las instalaciones de la Maestría en Ciencias Políticas de la Facultad de Derecho y Ciencias Sociales de la BUAP. En el Foro participaron como convocantes otras instituciones de educación superior de México y Estados Unidos, así como un grupo de asociaciones civiles de varios estados de la república mexicana.
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Uno de los objetivos fue el construir un espacio de diálogo, reflexión y encuentro entre los organismos de la sociedad civil, universidades, instituciones formadoras de docentes, dependencias gubernamentales, profesores, investigadores y autoridades educativas con el objetivo de pensar, consensualmente, políticas relevantes y pertinentes en la dirección de hacer efectivos los derechos sociales fundamentales para la infancia y juventud latinoamericanas.
La idea fue que pudieran establecerse pautas para el diálogo intercultural dentro de la universidad. Las diversidad de conceptualizaciones, las reflexiones y trabajos de investigación, así como los variados programas emergentes que surgen desde las escuelas y las comunidades aportaron, sin duda alguna, la posibilidad para hacerlo y, más aún, para cuestionar las formas de relacionarse y de concebir el trabajo formativo dentro de las instituciones políticas y educativas en las actuales circunstancias históricas de México.
La gravedad de los problemas que ahora enfrentamos como la corrupción, el racismo, la impunidad y la violencia exigen pensar en el papel que juegan las universidades en el mundo al ser las instituciones donde se desarrollan el pensamiento, la ciencia, la filosofía y la cultura; y donde también se cultivan las ideologías dominantes que tienen como objetivo preservar el estado de cosas existente.
Por otra parte, y junto a la anterior reflexión sobre lo que sucede en las universidades, se puede afirmar que hoy en día en esas instituciones todavía no hay espacio suficiente para la diversidad cultural y lingüística, sobre todo si se trata de los pueblos originarios y los afrodescendientes que habitan en América Latina. Para ello, pueden revisarse las currículas y las metodologías empleadas y, aunque se puede hablar de algunos avances al respecto, aún quedan desafíos conceptuales, metodológicos y bibliográficos para atender la diversidad referida.
Varios de los estudiosos más importantes en el tema como Daniel Mato, Raúl Fornet y Gunther Dietz, reconocen los avances que existen respecto de la interculturalidad en la educación superior, así como el interés por atender las demandas educativas de las poblaciones indígenas y afrodescendientes en Latinoamérica. Algunas de esas experiencias tienen que ver con programas que apoyan el acceso y la visibilización de los estudiantes indígenas; otras han focalizado los esfuerzos en formar docentes con enfoque intercultural y bilingüe; una experiencia relevante es el nacimiento de las universidades interculturales en México. No obstante, estos avances son, a todas luces, estrategias remediales que no logran incorporar el enfoque intercultural dentro de la universidad.
Una política educativa para la interculturalidad en la educación superior tiene que considerar la participación de diferentes actores, la claridad en los objetivos y estrategias dirigidas a la atención de las demandas de las poblaciones afrodescendientes e indígenas y la asignación de presupuestos que terminen con las cuotas de ingreso, los programas temporales, para dar cumplimiento al derecho a la educación para todas y todos y ampliar los horizontes epistémicos al considerar otros referentes teóricos y empíricos que enriquezcan la vida universitaria.
Ahora bien, desde las reflexiones que surgieron del XIII Foro de Instituciones políticas y educativas, se plantea que las universidades necesitan en estos tiempos revisar la vinculación que tienen con los contextos en los que se ubican. Los contextos culturales y lingüísticos de los que provienen los estudiantes que ingresan cada día a las aulas. No hay modo de evitar que en los grupos de estudiantes haya una gama inmensa de saberes que no son reconocidos ni contemplados en los currículos, ni en las relaciones cotidianas de las aulas, ni por parte de las instancias normativas de las universidades. Habría que pensar en la revisión de la función social y el sentido de las universidades y traspasar el objetivo casi único de formar trabajadores de acuerdo a las demandas del mercado laboral, dejando de lado el propósito fundamental de alcanzar una mejor convivencia y comprensión entre los seres humanos para construir una sociedad más justa y equitativa en el que las personas tengan una vida digna.
En el XIII Foro Latinoamericano de Instituciones Políticas y Educación: interculturalidad, migración y vida escolar, se discutieron las cuestiones arriba mencionadas así como también la discriminación, la migración internacional, los asuntos de género, las manifestaciones artísticas, entre otras, en 47 ponencias presentadas; sin embargo, las discusiones no se realizaron sólo desde el discurso sino desde lo que cada institución u organización civil aportó, y aporta, en la práctica, es decir, a partir de las investigaciones, proyectos y programas que se construyen más allá de lineamientos educativos oficiales o dándoles a éstos los nuevos significados y sentidos que la realidad contextual imperante les exige. En otras palabras, se lee el mundo en clave de pluralidad cognitiva y de saberes. Se viven las experiencias, se describe lo vivido y se les da un nombre que resulta ser significativo para quienes participan en el hecho educativo.
La riqueza de esos trabajos quedaron en la memoria del Foro al que llegaron investigadores y organizaciones civiles de Argentina, Colombia, Estados Unidos, Suiza y México; cada uno de ellos con resultados de investigaciones y de proyectos emergentes que interpelan el orden mundial y nacional existente para las poblaciones más vulnerables.
En las universidades de Buenos Aires, de California en Riverside, en la Universidad de Friburgo, la de Austin, Texas; y en Centros de Investigación como el DIE- CINVESTAV y el Centro de Estudios para el Desarrollo Rural-Promoción y Desarrollo (CESDER); así como en la BUAP, UNAM, UAM, UIA Puebla y Ciudad de México, Universidad Intercultural, Universidad Campesina Indígena en Red, UPN Puebla y Ajusco, entre las treinta instituciones participantes de educación básica, media superior y superior; y en las organizaciones de la sociedad civil que trabajan con indígenas, migrantes, afromexican@s y poblaciones con muy alta marginación social, tales como Contracorriente, Tosepan Titataniske, , las organizaciones de maestr@s REDIEEM y REDTec, así como el Centro de Asesoría y Desarrollo Entre Mujeres (CADEM) y 12 organizaciones civiles más que asistieron al XIII Foro, han iniciado los cuestionamientos acerca de los fines de la educación y la urgente necesidad de transformar el entorno social a través del diálogo, la acción y la apertura a novedosas e inéditos caminos del conocimiento, de la práctica y de la reflexión.
Nos queda a quienes participamos en el XIII Foro Latinoamericano de Instituciones Políticas y Educación: interculturalidad, migración y vida escolar, el ánimo, la esperanza y el coraje para seguir trabajando -desde las organizaciones civiles, las universidades, instituciones de educación básica, bachilleratos y comunidades de América Latina que se dieron cita en el mismo- para buscar una educación intercultural que nos lleve a construir sociedades más justas, inclusivas y niveles de vida dignos para todos los seres humanos.