Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Es mala, fea y cara

De la línea 1 del metrobús y de las peripecias de los usuarios en su diario andar.

Ana Teyssier

​Escritora emergente y periodista cultural. Fue acreedora del Premio Municipal de la Juventud y del Galardón Poblano Distinguido. Trotamundos y otras manías.

Viernes, Noviembre 10, 2017

La línea 1 del metrobús en sus inicios fue concebida para solucionar los problemas de movilidad de las personas que a diario utilizan el transporte público, la promesa fue acortar distancias, comodidad, seguridad, modernidad y ahorros significativos.

Luego de casi 5 años de funcionamiento podemos decir que únicamente solucionó los problemas de movilidad de quienes recorren grandes distancias y que antes debían abordar dos o más unidades del transporte público, pero para los usuarios de distancias cortas y medias ha sido una verdadera pesadilla en términos de movilidad y costo a pesar de la existencia de las lentas rutas alimentadoras, de un momento a otro los usuarios pasaron de pagar 6 pesos a 7.50 pesos. Quizá para algunas personas sea una diferencia minúscula pero para la mayoría de las personas cada centavo es valioso y puede hacer la diferencia entre acceder o no a un producto o servicio. El metrobús alentó significativamente la movilidad de los usuarios del transporte público que hacen recorridos cortos o medios y les generó sobrecostos en el pago del servicio.

Más artículos del autor

El circuito Chachapa-Tlaxcalancingo abarca 36 estaciones con paraderos que no tienen espacios estandarizados, algunos paraderos son estrechos y otros muy grandes; el 90% tiene un solo acceso y una sola salida con una estorbosa máquina de recarga; el 99% no tiene lugares para el descanso de personas de la tercera edad, discapacitados, mujeres embarazadas o con bebés, etc.

La gran mayoría de las unidades biarticuladas han desaparecido del circuito y las unidades pequeñas son insuficientes en las horas de mayor concentración de usuarios, las unidades se saturan en las terminales o en los primeros paraderos donde inicia el recorrido, subir a una unidad en las estaciones ubicadas entre terminales en horas pico es imposible, a veces hay que esperar 2, 3 y hasta 4 unidades con los consecuentes retrasos, daños y perjuicios que esto implica. Sumémosle que las personas que hacen recorridos cortos o medios suelen quedarse en las entradas y salidas de la unidad y a veces no hay manera de obligarlos a recorrerse donde hay más espacio porque si lo hacen tendrán dificultades para descender.

Muy al estilo metro DF, hoy metro CDMX, la anarquía para ascender y descender no ha quedado atrás en la línea 1 del metrobús, en las horas pico los usuarios entran y salen tumultuariamente, no es su culpa, no es falta de civilidad, es falta de orden de quien administra la línea y la impotencia de los usuarios por resolver su urgencia de movilidad. Así, las unidades pequeñas se han convertido en verdaderas latas de sardinas donde las puertas de acceso a las unidades son estrechas a diferencia de las puertas de acceso de las unidades de la línea 2; si el usuario sale completo de su travesía es por el don de la fortuna para luego descubrir que tiene moretones en las piernas y dolores generalizados en el cuerpo ocasionados por los empujones y amontonamientos, muchos usuarios extrañan la movilidad de las extintas rutas del transporte público que si bien azotaban por doquier, en términos de movilidad eran más eficientes.

Las recargas han sido un tormento para los usuarios, una máquina por paradero saturada en horas de concentración de personas que a veces se traga las monedas y no las reconoce como saldo.

El paradero ubicado en el distribuidor Juárez-Serdán tiene escaleras eléctricas que crujen, a veces sirven, otras no. Los macetones con plantas que alguna vez embellecieron el espacio están muertas.

Hasta hace algunos meses los paraderos de toda la línea carecían de rótulos internos, los que colocaron arriba de los accesos a las unidades son imposibles de leer estando parado o sentado al interior de las unidades sobre todo al tratar de ubicarse para descender porque los tuneos de las unidades o de los paraderos impiden visualizarlos. Los rótulos en cada estación de la línea 2 a la mitad de la altura del paradero y en varios puntos son más amigables con el usuario que de inmediato sabe que ha llegado a una estación determinada.

Los pasos peatonales para acceder al metrobús continuamente son invadidos por los vehículos automotores y en algunos paraderos las líneas amarillas prácticamente han desaparecido, en las inmediaciones es común encontrar obstáculos expuestos a nivel de piso como tornillos sin retirar de lámparas de alumbrado, coladeras destapadas, elevaciones de pavimento y hasta un macabro diseño dual en el paradero Hospital para el Niño Poblano, de un lado está el cruce peatonal en el acceso de vehículos para subir al puente o para incorporarse a las vialidades contiguas; del otro lado está el cruce peatonal justo donde desemboca el puente elevado Zavaleta y curiosamente no hay semáforo, para cruzar del otro lado del boulevard hay que esperar a que los vehículos se detengan, lo que nunca sucede y si alguno ofrece el paso al peatón los demás vehículos no se detienen, entonces hay que cruzar como liebre o esperar la buena voluntad de los conductores o caminar si sus fuerzas se lo permiten hasta encontrar un lugar que sea paso seguro. ¿A qué gran diseñador o planeador se le habrá ocurrido esta macabra dualidad?

El trasbordo entre líneas del metrobús y la tarjeta única es una deuda que se tiene con los usuarios. En la Ciudad de México con 6 pesos se puede trasbordar a otras líneas del metrobús hasta en 3 o 4 ocasiones.

La información disponible en la página web del metrobús es limitada, el mapa de las líneas y las rutas alimentadores es sólo una imagen sin un mapa completo del sistema que permita visualizarlo en Google Maps, no se explica el significado de las estaciones ni las referencias de calles, destinos de interés o sitios representativos para cada una de las estaciones.

Las mentes que concibieron el servicio del metrobús cuando son cuestionadas públicamente sobre las diversas problemáticas de la línea 1 dicen que se deje todo en manos del planeador y que se acepte que existen razones económicas para la programación del número de unidades que recorren el circuito. ¿Dónde quedó el interés público?, se les olvidó que antes del interés de los particulares está el interés de la colectividad.

Por estas y otras razones decimos que la línea 1 del metrobús es mala, fea y cara ¿Qué mejoras traerá la línea 3 después de voltear la ciudad al revés?

anateyssi@gmail.com 

Vistas: 1253
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs