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OPINIÓN

Seguridad y estabilidad política en la BUAP

El clima de sumisión universitaria. El sistema de policía política para disidentes

Nicéforo Rodríguez Gaytán

Líder estudiantil. Miembro del PSUM, PMS, PRS y PRD. Estudió de nivel medio, superior y Posgrado en la BUAP. Doctor en Ciencias Políticas UNAM. Profesor investigador, Facultad de Derecho y C.S. BUAP

Jueves, Septiembre 14, 2017

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Lo que he denominado la “modernización e innovación”, a una de las áreas estratégicas que es la seguridad universitaria, si bien es cierto que su loable propósito fue el de crear un Sistema de Seguridad Universitaria para la protección y servicios  a la comunidad universitaria, en esencia ha sido la justificación para crear paralelamente una Red de informadores sobre la vida política universitaria, con el objeto de establecer un conjunto de mecanismos de control, hostigamiento y persecución de estudiantes, docentes y trabajadores no académicos que se atreven a disentir o a ser opositores de las políticas institucionales y toma de decisiones de las autoridades centrales de la BUAP.

El “profesionalismo” en la seguridad, de facto ha derivado  implícitamente en una estructura de “Inteligencia Política, Espionaje y Delación” teniendo como “actores principales o generadores de información” a los Directores de las Unidades Académicas y Funcionarios de primer nivel.

En la base estudiantil y docente actúan los que tienen la función operativa como: “activistas”, infiltrados, “operadores”, gestores institucionales y hasta provocadores. Ahí se mezclan, “orejones, soplones, topos, traidores, delatores, resentidos, chismosos, halcones y halconcitos”, en su mayoría perciben remuneraciones económicas o “favores” de beneficio personal.

¿Cómo se ha llegado a este “profesionalismo”, en una institución educativa?

Desde los periodos rectorales del ingeniero Luis Rivera Terrazas hasta el Dr. Enrique Doger Guerrero, los secretarios particulares concentraban la información política, gestionaban y resolvían conflictos con acuerdos negociados. La Secretaria General a pesar de sus facultades establecidas en el Estatuto Universitario, solamente realizaba la función de “guardar los sellos, firmar certificados y expedir mediante oficios los acuerdos del rector, como nombramientos y disposiciones administrativas” así como presidir las reuniones del Consejo Universitario con su presidente el Rector.

Con la desaparición de la Vicerrectoria de Asuntos Estudiantiles y su degradación, institucionalmente se creó   la Dirección de Desarrollo e Integración Estudiantil, para  transformase recientemente en la Dirección de Servicios al Estudiante, en su nuevo rol politico se convirtió en la instancia de control de los estudiantes, sus representantes (Consejeros de Unidad Académica y Consejeros Universitarios) y grupos políticos estudiantiles.

Desplazada la Secretaria Particular de Rectoría, como centro de las decisiones políticas, la Secretaria General de la BUAP, desde el ´periodo de Roberto Enrique Agüera Ibáñez, asumió un nuevo protagonismo, trasladándose  todo lo relacionado a la vida política universitaria a un círculo cerrado integrado por: Secretaria Técnica, Dirección de Enlace y Gobernanza, Dirección de Apoyo y Seguridad Universitaria (DASU), todas reconocidas en su organigrama oficial vigente y como coadyuvante en todas las Unidades Académicas  la Dirección de Servicios al Estudiante.

¿Políticamente qué funciones cumplen? A decir de los grupos opositores estudiantiles y docentes, son los responsables de evitar críticas al Gobernador y Rector, determinan qué conferencista puede ser invitado, qué tipo de evento cultural o político se autoriza, condicionan el uso de los auditorios universitarios, realizan seguimiento de activistas políticos, los filman, fotografían, integran fichas sobre los perfiles de opositores, arman e integran los “expedientes negros”, mediante amenazas buscan dialogar, la sentencia es muy sencilla: para los estudiantes, “si quieres concluir tus estudios y titularte  retírate o colabora con nosotros”;   para los docentes “si no quieres que te mandemos con la Abogada General para tu rescisión dedícate a tus clases solamente”. Su función es garantizar a “toda costa” el control de la BUAP, su estabilidad política y gobernanza  a favor del grupo en el poder universitario y evitarle conflictos al gobernador en turno.

En procesos electorales reproducen las prácticas autoritarias, corporativas, clientelares, campañas frívolas, cocacoleras propias del PRI y el Moreno-vallismo, ello explica en gran medida el miedo o temor de expresarse y que la oposición se encuentre dispersa, “maiceada” e infiltrada.

Este “profesionalismo” evidencia que no es nada casual que ex agentes del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN), hoy sean empleados de confianza de la rectoría y cobren en la nomina universitaria, ningún ordenamiento de la legislación universitaria lo prohíbe, aun así, se respira un aire hediondo propio de los espectros de  Eukid Castañón Herrera y Rafael Moreno Valle.

Muy probablemente este modelo de inteligencia estratégica para la estabilidad sustentada en  “policías políticos” ha contribuido al “triunfo histórico, avasallador” del actual rector, quien  puede renunciar en su segundo periodo por cualquier motivo después de ejercer su mandato por más de dos años y en la recta final nombrar un rector sustituto que culmine su periodo, para repetir el numerito de un sucesor por otros 10 años. Sería una decisión inteligente sin duda.  ¿Será el actual Secretario General o el nuevo que pueda nombrar, el tesorero, el contralor, una funcionaria de su primer círculo de confianza? El aparato estará a su disposición.

La soberbia  y prácticas antidemocráticas son malas consejeras en el ejercicio del poder universitario.

Dice el refrán popular “ con la vara que mides, serás medido… y otro poquito mas“.

nish76@hotmail.com

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