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OPINIÓN

Valores, se aprenden en la acción no por mención

Casa y escuela espacios privilegiados para su fomento. Padres y maestros enseñan con su ejemplo.

Martes, Julio 4, 2017

La corrupción, la falta de transparencia, la intolerancia y la falta de respeto que estamos viendo crecer en nuestro país me lleva a reflexionar sobre sus raíces profundas en formas de educar el desarrollo moral de nuestros niños y jóvenes. Hace ya mucho tiempo que se discute si hay una pérdida de valores o si su jerarquía está equivocada. Se han discutido las formas de enseñarlos y aprenderlos.  Se señala principalmente a la familia como el lugar privilegiado para ello. Sin embargo, la escuela también tiene un lugar prioritario al ser el primer espacio público en donde los niños aprenden a socializar con personas que no se eligen directamente. Se observa que directores y docentes “pasan la papa caliente” a los padres de familia y éstos la depositan en la escuela. Ambos espacios son definitivos en la formación y socialización de niños y adolescentes.

 

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Los valores y antivalores no se aprenden “en el aire”, es decir como conceptos aislados de las situaciones en las que se manifiestan, es decir en abstracto. Los valores se aprenden a través de experiencias o vivencias porque tienen componentes  afectivos. Las experiencias o situaciones vividas permiten a la persona vincularlas con sus emociones y sentimientos a nivel individual y social. Y mediante un proceso de reflexión guiada es posible propiciar en la persona oportunidades para desarrollar su moralidad, haciendo alusión a los valores que se ponen en juego en las situaciones abordadas.

 

De acuerdo con lo anterior, las actitudes frente a los valores como la honestidad o frente  a otros considerados antivalores como la corrupción, la intolerancia y otros, se aprenden en la vivencia de la forma como se abordan los hechos concretos, en situaciones que se observan o escuchan, o bien que los mismos alumnos experimentan.  La fuerza del ejemplo y la vivencia son vehículos de aprendizaje muy poderosos.  Tanto los papás como los maestros, muchas veces no nos damos cuenta del impacto que esto tiene en los niños y adolescentes. Tampoco los políticos y figuras públicas lo hacen, o lo peor, no le dan importancia. No olvidemos que son los valores los que orientan nuestras acciones y nuestro ejemplo enseña.

 

No es necesario poner temas concretos que definan los valores en el contenido del plan de estudios. Esto generalmente lleva a tratar de enseñar valores descontextualizados, con poca aplicación a la vida. Hace falta recuperar los sucesos e incidentes cotidianos y platicarlos en el grupo, escuchando las distintas voces y posiciones al respecto. Con ello se aprende el respeto a la diversidad, la inclusión, el respeto a las voces de los otros, la transparencia al abordar problemas que a todos nos incumben. También se aprende el respeto a la autoridad que se gana de manera moral al incluir a todos y respetar sus voces. Todos estos aprendizajes van más allá de los salones de clase son aprendizajes para la vida.

 

Me pregunto por ejemplo qué tipo de valores aprendieron los candidatos de todos los partidos políticos de ahora, la clase política que nos gobierna… ¿Cómo y dónde aprendieron los valores que ahora nos muestran? ¿Mediante qué ejemplos y experiencias? Me preocupan los aprendizajes de nuestros niños y jóvenes con estas experiencias tan dolorosas y vergonzosas. Los valores no se aprenden en el aire con solo mencionarlos, se aprenden de estas experiencias. Los políticos tienen una responsabilidad educativa mayor. No sé si su ambición por el poder les deje ver que lo que nos muestran con sus acciones es lo que quieren para los niños y jóvenes de México. No me identifico con ellos.

 

Aprovechemos las oportunidades de la vida cotidiana para escuchar a nuestros niños y jóvenes, estar cerca de ellos, ponerles límites y proporcionarles guías. Nos toca orientarlos en el trabajo colaborativo, que aprendan a reconocer las fortalezas de los otros, además de las suyas propias, agradecer y valorar el trabajo de los otros y alegrarse de los logros propios y de los demás. Es importante proporcionar experiencias en las que aborden sus conflictos de manera transparente y con la verdad y que aprendan a reconocer sus propios límites. Todo esto se aprende en la socialización que la escuela proporciona. Por esto el tema de la convivencia en la escuela no es menor. Pero no hay que olvidar que todos somos responsables del impacto de nuestras acciones en los niños y jóvenes, esto es educar en valores.

 

[La autora es profesora de la Universidad Iberoamericana Puebla.

Este texto se encuentra en: http://circulodeescritores.blogspot.com

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