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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Mitades o tercios?

Tucolo (Todos unidos contra López Obrador), parece pero no. Los diversos escenarios.

Víctor Reynoso

Sociólogo por la UNAM, maestro en Ciencia Política por la FLACSO y doctor en Ciencias Sociales por El Colegio de México. Profesor jubilado de la UDLAP. Sus líneas de trabajo como investigador son sistemas electorales y sistemas de partidos en México, democracia y cultura política. Autor de diversos libros y artículos especializados.

Miércoles, Junio 28, 2017

¿Será la elección presidencial de 2018 entre mitades o entre tercios?

El primer escenario, que se enfrenten dos únicas opciones con posibilidades de triunfo, parece por ahora el menos probable. Por un lado estaría, obviamente, López Obrador. En el otro el así llamado Tucolo (Todos Unidos Contra López Obrador).

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Varias razones hacen poco probable este escenario, todas relacionadas con el debilitamiento del dirigente de MORENA. La primera es que, sumando a políticos cuestionables a su proyecto, ha restado otros apoyos. Aunque no todos tengan claro el desempeño de Manuel Barttlet como secretario de gobernación en el primer gobierno neoliberal de México, algunos sí lo tienen. Y no ven compatible un proyecto democrático y progresista con ese tipo de político. Ciertamente hay quien cree que los peores pecados políticos quedan absueltos con la bendición adecuada. Pero hay quien no lo cree. Que ve demasiado oportunismo en MORENA, y no quiere ser parte de eso.

Otra forma de enajenarse apoyos ha sido la exclusión. MORENA ha excluido al PRD en bloque. No ha tendido puentes con otras opciones que podría sumar, como los grupos en torno a algunos candidatos independientes, como Emilio Álvarez Icaza o Armando Ríos Píter. Por el contrario, militantes de MORENA han cuestionado acremente estas candidaturas, distanciándose de los grupos que simpatizan con ellas.

Algo pesará también el caso venezolano. El deterioro del gobierno de Maduro en algo influirá contra una candidatura tan personalizada como la de López Obrador. El tabasqueño ha centrado su proyecto político en sí mismo. El proyecto es él (léase su libro 2018 La salida). Y eso lo acerca, en la perspectiva de algunos, a los gobiernos populistas como el de Venezuela.

El autoaislamiento de este precandidato ha llevado a algunos a plantear, jugando un poco con los términos, que en realidad López Obrador no quiere ganar la elección. Quiere competir, pero para quedarse en la orillita, y buscar culpables de su derrota. No tiene por tanto una estrategia ganadora, que sume a los que puede sumar, que tranquilice a quienes debe tranquilizar. En fin, que no parece que el temible mesías tropical sea una amenaza tal que unifique a todos (PRI, PAN, PRD) contra él. Parece que no habrá Tucolo.

Lo más probable es que la elección se dé en tercios. Tres candidatos (y sus aliados) con posibilidades de triunfo. El PRI llegaría muy desdibujado, aliado con el PVEM todavía más débil. La baja aprobación del presidente de la República explica esta debilidad, manifiesta en las elecciones locales de los dos últimos años. Ciertamente este partido retuvo las gubernaturas del Estado de México y Coahuila, pero por diferencias mínimas, cayendo notablemente en su votación respecto a la elección anterior. Y con el desgaste que implican las acusaciones de malas prácticas electorales.

El PAN sería el segundo tercio. Las encuestas y los resultados locales lo ubican mejor que al PRI. Si logra aliarse con el PRD, y logra argumentar bien esa alianza, con una agenda común viable y compartida por la ciudadanía, aumentarían sus posibilidades. Pero no se ve fácil, más que la alianza, la buena argumentación de la misma. También tiene que superar su proceso interno, que si no es bien llevado puede desgastar al partido y a quien resulte candidato. No la tiene fácil.

El tercero sería López Obrador y su partido. Si mantiene la misma actitud que hasta ahora, su victoria es poco probable. Puede cambiar, dejar su sectarismo, proponer una agenda más viable (no solo las buenas intenciones), alejarse de la imagen populista.

Los demás partidos, PRD incluido, parecen tener nulas posibilidades si van solos.

No hay pues nada para nadie. Las candidaturas del 2018 están por construirse. Ojalá esta vez puedan hacerse coincidir los intereses de los candidatos, de sus grupos y de sus partidos, con el interés público de la nación.

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