La razón es la lógica con la que el ser humano guía sus conductas, surge a partir de una habilidad: la persuasión, aquellas personas que poseen esta característica suelen ser personas pertinentes, sin embargo, también existen las personas que no tienen esta sensibilidad, es decir, no saben apreciar y adecuarse a las situaciones en las que se involucran o al contexto al que pertenecen.
De manera constante, la mayoría de la población se ocupa de educarse en un sentido estricto, o sea, en el cúmulo de conocimientos o en adquirir una buena nota, y se pierde de vista el objetivo central, que es el modelamiento de la conducta, actuar con clase, con categoría, con elegancia, cuidando la imagen personal en todos los aspectos. Las personas que razonan generan virtudes como el agrado, la simpatía, la empatía, y eso les atribuye un valor agregado, aquel que es capaz de valorar a las personas y valorarse a sí mismo promueve otro tipo de cultura a partir de la razón.
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Quienes razonan emplean un proceso de reflexión que contribuye a una toma de decisiones adecuadas a partir de su realidad, muestran apertura a escuchar, a dialogar y crean un criterio adecuado, tienen una visión clara de sus objetivos, son firmes en sus convicciones, fundamentan su diálogo, trascienden a partir de sus acciones y se aman a pesar de diversas situaciones.
Se requiere que haya una formación integral (sujeta al conocimiento y a los valores), ya que esto es lo que conduce al razonamiento partiendo de una conducta acorde a las circunstancias, este concepto no se enseña en clases, pues se asume de acuerdo al estilo de vida, al aprendizaje social y a la cultura a la que se pertenece.
La razón, es la organización de ideas para obtener un bienestar sin afectar a las demás personas, implica la posición social en la que se sitúan y la capacidad de elevar su pensamiento de manera libre, prudente y lógica, es aplicar el sentido común actuando con astucia y alteridad, es hacer uso de los buenos modales.
Quienes no creen necesario actuar a partir de la razón, suelen ser personas poco analíticas, apáticas, simples de pensamiento y superficiales en sus acciones, restan importancia a otras personas y no respetan reglas de convivencia puesto que solo buscan dar una respuesta inmediata sin procesar lo que esta idea implica.
Es imprescindible que las personas tengan la intención (consciente) para reflexionar y transformar el razonamiento que destaca en cada una de las acciones que llevan a cabo, y a partir de esto mejorar los aspectos convenientes para su integridad, de acuerdo a los roles desempeñados.