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OPINIÓN

No son lo mismo las buenas maneras que los buenos valores

El bien común requiere ambos. Civilidad, amor y deseo de crecimiento integran una sana relación.

Nyx Diahann Sánchez Fierro

Licenciada en Psicología Social UAT. De 2011 a la actualidad se ocupa en la labor docente en distintos niveles educativos, debido a esta trayectoria estudio la maestría en Pedagogía en la UPAEP

Jueves, Junio 1, 2017

No son lo mismo las buenas maneras que los buenos valores

Sumario: El bien común requiere ambos. Civilidad, amor y deseo de crecimiento integran una sana relación social. Cambio de mentalidad.

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La principal diferencia entre estos conceptos radica en el objetivo real de las acciones; todas las personas al ser parte de una sociedad actuamos basándonos en las representaciones sociales, es decir, lo que la sociedad estipula a partir de sus circunstancias.

Las representaciones sociales se atribuyen a las personas de acuerdo al rol que desempeñan y al escenario en el que se sitúan; sin embargo, absorben gran parte de la esencia de las personas. Si ubicamos al ser como un actor social, se entiende que es actuación la forma en que nos conducimos y así es como (por conveniencia) se reflejan las buenas maneras a cambio de lograr lo que se pretende, y es que estas han sido fortalecidas como parte de la educación actual, se enseña a hacer las cosas sin entender y explicar el por qué o el valor que representa cada aprendizaje, se asume una educación mecanizada para dar seguimiento a los pasos que dan un buen resultado: empero, las necesidades sociales que se presentan en la actualidad requieren que las personas dejemos de enfocarnos en las buenas maneras, o bien, lo superficial, para que de esta forma demos oportunidad de vivir a partir de los buenos valores y aunque pudieran tener similitud estos conceptos, las ideas son distintas; los buenos valores hacen referencia a la calidad de las personas desde un marco espiritual, pues exige que los seres se guíen a partir de la propia noción del bien común, haciendo a un lado la apariencia y reconstruyendo la propia esencia y las buenas maneras son el medio para lograr un objetivo, una actuación constante.

La sociedad requiere que exista una formación humana basada en la empatía, en los buenos sentimientos (sanos), que haya una educación del alma, si esto se reflejara como parte de la educación formal indudablemente disminuiría  la maldad.

En ciertas ocasiones, las buenas maneras limitan la capacidad de crecimiento, ya que el resultado es inmediato y no permite que haya una reflexión que facilite entender porque estas buenas acciones tienen resultados positivos, pero están lejanas de los valores reales; las buenas maneras reflejarán un bienestar inmediato, generalmente propio, probablemente una buena imagen, la idea de sentirse victorioso por haber obtenido un resultado a favor; y los buenos valores construirán hábitos que garantizan el desarrollo personal, el bienestar que se obtiene a través de esta práctica genera un bien común, crea una buena imagen y garantiza una óptima educación, es confortable a partir del bienestar compartido y existirá el deseo de replicar las conductas realizadas.

Las personas con buenos valores permiten orientar a los demás a actuar a partir de lo correcto, a que haya una lección de los errores, reconocen lo incorrecto, son seres justos; las buenas maneras son propias del estilo de vida de las personas con valores establecidos.

Es por ello que hacen falta personas con civilidad, con amor y deseo de superarse continuamente, comprometidas a mejorar, responsables en sus decisiones, prudentes al expresarse y elocuentes al pensar, capaces de romper con los paradigmas sociales cuando se estipule algo que no se alinea a su convicción,  dejar de hacer cosas porque es lo que debe de ser aunque no siempre es lo que se quiere hacer. Los valores no son una moda, se ejercen y se mejoran; complementan la seguridad, la autoestima y la asertividad de las personas, aligeran el rencor, sustituyen la agresión y permiten una sana convivencia.

Este tipo de personas se necesitan como profesionistas, como padres, como maestros, como dirigentes, este es el origen del cambio, la transformación de la sociedad se auxilia de la transformación de la mente.

 

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