Lunes, 18 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

¿Fines de la Educación en el siglo XXI o perfil de egreso?

En el sistema educativo se privilegian los qué y los cómo, pero no se esclarece el para qué

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Abril 3, 2017

“El propósito de la Educación Básica y Media Superior pública es contribuir a formar ciudadanos libres, participativos, responsables e informados, capaces de ejercer y defender sus derechos, que participen activamente en la vida social, económica y política de México. Es decir, personas que tengan la motivación y capacidad de lograr su desarrollo personal, laboral y familiar, dispuestas a mejorar su entorno social y natural, así como a continuar aprendiendo a lo largo de la vida en un mundo complejo que vive cambios vertiginosos”.

SEP. Los fines de la Educación en el siglo XXI, P. 1.

Más artículos del autor

(http://www.gob.mx/cms/uploads/attachment/file/199495/Los_Fines_de_la_Educacio_n_NME.pdf ) Continuamos hoy con el tema del Nuevo Modelo Educativo 2017 (NME) presentado por la SEP hace unas semanas. Esta es la cuarta entrega y en ella me ocupo de analizar el documento sobre Los fines de la educación en el siglo XXI. Lo hago desde una pregunta básica: ¿Se trata en realidad de un documento que plantea los fines de la Educación en este cambio de época o simplemente del planteamiento de un perfil de egreso para los distintos niveles educativos?

Como expresé en su momento –cuando se pusieron a disposición de todos los documentos iniciales para someterlos a consulta- considero que es un buen avance contar con un documento que se proponga expresar clara y sintéticamente las finalidades que buscará la educación nacional en sus niveles básico y medio superior en los próximos años.

Durante mucho tiempo he planteado en distintos foros y espacios que uno de los principales problemas de nuestra educación es que se hace demasiado énfasis en los cómos –métodos, técnicas, procedimientos- y en los qués –contenidos- pero prácticamente se omiten los para qués, es decir los fines o metas que determinan el rumbo que hay que seguir y sirven como filtros para la selección de los contenidos y los métodos.

Resulta entonces un acierto que el NME incluya un documento que se titule Los fines de la Educación en el siglo XXI, aunque resulta un texto demasiado breve, de nivel meramente descriptivo y que no llega realmente a plantear con toda claridad las finalidades que se buscan en la educación de este siglo sino a hacer unas consideraciones muy generales desde el texto del artículo tercero constitucional, aterrizadas en un perfil de egreso que caracterizan a “los mexicanos que queremos formar”.

La versión presentada ahora de este documento tiene una mejor articulación en cuanto a su redacción que la versión anterior, aunque su contenido es prácticamente el mismo que el de la versión sometida a consulta el año pasado y en él no parecen haberse tomado en cuenta muchos de los planteamientos que reporta el documento del PIPE-CIDE al que me referí la semana anterior, en el que se solicitaba que hubiera una fundamentación más sólida y profunda del tipo de educación que requiere nuestro país en el contexto de esta época difícil y llena de desafíos.

Llama la atención positivamente que entre los tres grandes campos que se busca formar en los mexicanos del futuro se encuentren la dimensión de los valores y el comportamiento ético para una convivencia armónica, y por otra parte, el autoconocimiento y el respeto de sí mismo y de su identidad para el reconocimiento de los demás como iguales y el respeto a los derechos humanos de todos. Sin embargo no queda muy claro por qué se eligen solamente tres campos y se mezclan dos de nivel  tan amplio y profundo como los mencionados –valores y ética, autoconocimiento y respeto e identidad- con el de la clara expresión y comunicación oral y escrita que es sin duda muy importante pero responde a otro nivel más práctico y específico. En ese terreno faltarían otros campos de formación relacionados con el conocimiento científico, el desarrollo emocional, etc. que están presentes en los otros documentos y en el desglose del perfil de egreso que se hace al final de este documento.

Este desglose en el que se plantean los ámbitos de formación y se formulan las competencias genéricas a desarrollar en cada nivel educativo en todos ellos, me parece un planteamiento interesante que tiene de fondo una perspectiva integral de la formación de los futuros ciudadanos.

Resulta esperanzador encontrar ámbitos que antes no estaban presentes o al menos eran considerados muy marginales en la formación de los estudiantes. La inclusión explícita del pensamiento crítico, las habilidades socioemocionales, la convivencia escolar y la formación de ciudadanía, la apreciación y expresión artísticas y la dimensión del cuerpo y la salud son elementos que si bien no son novedosos como preocupación formativa en las escuelas, no se habían incluido de manera articulada y en el mismo nivel que las dimensiones tradicionales de pensamiento matemático, lenguaje o ciencias, en el perfil de egreso de los estudiantes de todos los niveles educativos.

Esta formulación sistemática, integrada y multidimensional del perfil de egreso de los educandos de cada nivel educativo desde el preescolar hasta el bachillerato puede alinear la visión formativa y orientar los esfuerzos de los docentes y directivos de cada nivel promoviendo la colaboración y la sinergia hacia el logro de un tipo de persona-ciudadano con rasgos fundamentales en común que sin duda resultaría muy positivo para el mejoramiento de la educación y la transformación de nuestra sociedad.

Sin embargo el documento nos queda a deber una fundamentación y elaboración de los fines de la educación en el siglo XXI más allá de ciertos elementos que señala el párrafo de declaración de propósitos que sirve como epígrafe al artículo de hoy. Esta tarea debería realizarse en un diálogo amplio y abierto entre todos los actores del sistema educativo porque como dije antes, un gran porcentaje de la transformación educativa descansa en que todos sepamos el para qué de nuestra tarea educativa. Porque como dice el multicitado fragmento de Alicia en el país de las maravillas: si no sabemos hacia dónde queremos ir, da igual el camino que tomemos.

Vistas: 6758
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs