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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El país del espectáculo

La sociedad del espectáculo. Vargas Llosa. Trivialización de la política. México la practica

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Diciembre 12, 2016

“En la civilización del espectáculo la política ha experimentado una banalización acaso tan pronunciada como la literatura, el cine y las artes plásticas, lo que significa que en ella la publicidad y sus eslóganes, lugares comunes, frivolidades, modas y tics, ocupan casi enteramente el quehacer antes dedicado a razones, programas, ideas y doctrinas. El político de nuestros días, si quiere conservar su popularidad, está obligado a dar una atención primordial al gesto y a la forma, que importan más que sus valores, convicciones y principios”.

Mario Vargas Llosa. La civilización del espectáculo.

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(http://www3.gobiernodecanarias.org/medusa/ecoescuela/clubdelectura/files/2013/08/La+Civilizacion+Del+Espectaculo.pdf )

Nuestro país enfrenta una de las más profundas y preocupantes crisis de su historia. En lo económico se ha vivido un estancamiento desde hace varios sexenios en los que el crecimiento ha sido prácticamente nulo al que se suma ahora la incertidumbre y el riesgo de recesión derivado del triunfo de Donald Trump en las elecciones estadounidenses con sus promesas de revisar o cancelar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) y la presión que ha empezado a ejercer hacia las empresas de ese país  para que cancelen sus inversiones en México.

En lo político la transición democrática enfrenta signos preocupantes de regresión, tenemos un gobierno que está en los porcentajes más bajos de aceptación entre los líderes de opinión y la sociedad; el desprestigio y la falta de confianza en los partidos políticos ha llegado a límites nunca antes vistos; la corrupción y la impunidad campean por todo el territorio nacional desde la Presidencia de la República y el Congreso hasta el fenómeno que Carlos Puig ha llamado “Gobernadores en fuga” por los escándalos de saqueo y abuso de muchos mandatarios estatales en todo el país y se sigue planteando con cada vez mayor intensidad y fundamento la idea de que nos encontramos ante un “Estado fallido”.

La situación social es un reflejo, producto y productora de las anteriores, por lo que la desigualdad y la pobreza siguen estando en niveles inaceptables y parecen tender a aumentar, la descomposición del tejido social está llegando a niveles preocupantes que se manifiestan en el crecimiento exponencial de la violencia estructural y el aumento de los fenómenos de justicia por propia mano en muchas comunidades. La desmoralización social se siente cada vez más presente en todos los ámbitos de la sociedad nacional.

¿Cómo están reaccionando las autoridades para enfrentar esta situación de emergencia nacional? ¿Tenemos un gobierno que esté a la altura de los desafíos de esta realidad enormemente complicada?

Durante la semana pasada tuvimos varios ejemplos de la banalidad con que los representantes populares están respondiendo a los complicados problemas sociales y la realidad de emergencia nacional. Veamos tres de los más representativos.

Frente a la gravedad de la crisis económica que se avecina, el Secretario de Agricultura, Ganadería, Desarrollo rural, Pesca y Alimentación (SAGARPA) lanzó una iniciativa realmente trascendente. Se trató del llamado “Reto guacamole” en el que desafió a varios compañeros del gabinete, responsables de áreas fundamentales para el desarrollo del país, a competir para ver quién de ellos podía preparar la mejor receta de guacamole.

Participaron con enorme entusiasmo y mostrando su mejor sonrisa ante las cámaras los responsables de Turismo, Relaciones Exteriores, Salud y el mismo titular de la SAGARPA. La ganadora fue la canciller Ruiz Massieu.

Por el lado del Congreso de la Unión las cosas no estuvieron menos llamativas. Los senadores del PRD realizaron una posada y cena de fin de año en la que quebraron una piñata con la efigie del futuro presidente de los Estados Unidos, corearon mentadas de madre para él y se unieron con entusiasmo en el tristemente célebre grito homofóbico que nos ha hecho “famosos” en el mundo del futbol internacional, gritando. “¡eeeehhh, puuuutooo!,” al señor Trump.

Como se puede ver, los legisladores de la izquierda son plenamente conscientes de su rol como congresistas, del papel que tiene el Senado en la regulación y vigilancia de la política exterior del país y de su responsabilidad institucional. El hecho ocurrió en el PRD en esta ocasión, pero hemos visto en el pasado reciente muchos ejemplos de este tipo entre las bancadas de los demás partidos, por lo que podemos decir que lo aquí reseñado es un botón de muestra del nivel de nuestros congresistas.

Para cerrar con broche de oro este pequeño muestrario de nuestros políticos actuales, podemos remitirnos a la manera por demás oportunista en que el Gobernador del Estado de México, Eruviel Ávila, se subió al fenómeno viral de “Los XV años de Rubí” ofreciéndole –con recursos públicos, obviamente- el pago de unas vacaciones en Valle de Bravo a la quinceañera y a toda su familia.

"Queremos que los XV años de #Rubí sigan siendo inolvidables, por eso los hoteleros de #ValleDeBravo le regalarán a ella y a sus papás un fin de semana en este hermoso #PuebloMágico del #Edomex. Interjet ¿cómo ven si se ponen guapos con el vuelo?”, dice el mensaje del gobernador que causó enorme polémica en las redes sociales. Otra muestra de la enorme seriedad con la que los gobernantes mexicanos están tomando el momento de crisis que vive nuestra patria.

El Premio Nobel de Literatura, Mario Vargas Llosa, publicó en 2013 su célebre ensayo La civilización del espectáculo en el que describe el fenómeno por el cual las sociedades occidentales están viviendo una era en la que las ideas y la razón han sido desplazadas por la imagen, la apariencia y el impacto mediático.

No cabe duda de que México se encuentra plenamente inserto en esta realidad y que tenemos hoy un gobierno que se encuentra más preocupado por la percepción, la obsesión por la popularidad y la trivialización de la realidad nacional con sus lacerantes problemas y desafíos.

Ante la forma en que están reaccionando nuestras autoridades al grave escenario que hoy vivimos los ciudadanos de a pie, podemos afirmar sin temor a equivocarnos que estamos en el país del espectáculo y asumir tristemente que si la sociedad no se organiza y empieza a generar un movimiento hacia el cambio y la solución de los enormes problemas que nos aquejan como nación, no lo hará nadie.

“En la civilización del espectáculo, el cómico es el rey” dice Vargas Llosa. En el país del espectáculo, tenemos a muchos compitiendo por la corona.

*Por vacaciones de fin de año, tomo un receso de mis entregas semanales a e-consulta. Deseo a todos los lectores una muy feliz Navidad y un excelente año 2017 y espero que nos reencontremos cada lunes a partir del 9 de enero.

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