El Senado de la República condecorará a Gonzalo Miguel Rivas Cámara, el héroe de Chilpancingo, al otorgarle, post mortem, la Medalla Belisario Domínguez, en una ceremonia especial a la que asistirá el titular del poder Ejecutivo Federal, Enrique Peña Nieto, el próximo 24 de noviembre, en la sede de la cámara alta del país.
Esa medalla, instaurada en 1953 a iniciativa del presidente Adolfo Ruiz Cortines, para honrar, anualmente, la memoria del senador Belisario Domínguez por su destacado desempeño como irreductible oponente al gobierno del usurpador Victoriano Huerta, esta vez será entregada a la señora Rosalba Casimiro, viuda de Gonzalo Miguel Rivas Cámara.
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Como se recordará, el 23 de septiembre de 1913, siendo senador Belisario Domínguez, dio a conocer a la opinión pública el texto de un discurso que preparó para leer en el Senado de la República, donde hizo un severo y contundente enjuiciamiento al gobierno de Huerta. Dos semanas después, el senador chiapaneco fue asesinado por la policía huertista.
La comisión senatorial encargada de analizar los méritos de los ciudadanos propuestos para obtener la Medalla Belisario Domínguez, que en una etapa de su vida se hayan distinguido por servir a la nación o la humanidad, examinó, esta ocasión, los casos de 25 personalidades propuestas para ese fin, entre ellas, las de los exrectores de la UNAM, Pablo González Casanova y Guillermo Soberón Acevedo así como de la escritora Rosario Castellanos.
Debido a la existencia de infinidad de simpatizantes con los actos de vandalismo que frecuentemente cometen alumnos de la escuela normal de Ayotzinapa, agazapados, todos, en el ejercicio de su indiscutible derecho a la protesta social, el fallecimiento de Gonzalo Miguel Rivas Cámara, ocurrido cuando evitó que 2 normalistas, que formaban parte del grupo estudiantil que bloqueó la autopista del Sol y asaltó una caseta de cobro de peaje, incendiaran una gasolinera en la capital del estado de Guerrero, hubo senadores que se opusieron a que la medalla Belisario Domínguez fuera adjudicada, post morten, al personaje que ahora se conoce como el héroe de Chilpancingo.
De los 128 senadores que cobran puntualmente su sueldo y sus prebendas, únicamente 81 asistieron a la sesión plenaria donde se sometió a votación el dictamen correspondiente. A favor votaron 70, se abstuvieron de votar 8 y 3 votaron en contra. Dejó de asistir el 36.72%. ¡Así de irresponsables son los legisladores mexicanos!
Zoé Robledo quien orondamente se asume como senador de izquierda, este año negó su votó a la candidatura de Gonzalo Rivas. Ocultó su renuencia tras la figura de la abstención. Sin embargo, el año anterior, mediante el voto, manifestó su anuencia para que el Senado otorgara la medalla Belisario Domínguez al empresario que posee la propiedad del Palacio de Hierro.
Como se esperaba, Gonzalo Rivas no sería considerado, por unanimidad del Senado, merecedor de la medalla Belisario Domínguez, debido al sectarismo e intolerancia de la corriente de izquierda integrada, entre otros, por los senadores Fernando Mayans, Zoé Robledo y Angélica de la Peña, del PRD; Layda Sansores y Manuel Bartlett Díaz, ahora asimilado al PT y en su tiempo de priista, contumaz operador del fraude electoral de 1988 ordenado por el entonces presidente Miguel de la Madrid a favor de Carlos Salinas de Gortari.
Un boletín de prensa de la Coordinación de Comunicación Social del Senado de la República, reprodujo textualmente el enredo verbal en que incurrió el senador Zoé Robledo, en su intervención en la tribuna del Senado para oponerse a la condecoración del héroe de Chilpancingo al señalar que la medalla Belisario Domínguez “es un reconocimiento a una víctima (Gonzalo Rivas) del desorden nacional (en el que participan normalistas de Ayotzinapa), que permite que no haya Estado de derecho que garantice la seguridad, y que permite que las fuerzas del orden maten a dos jóvenes estudiantes (que intervinieron en la toma y asalto de la referida caseta de cobro); del desorden nacional que permite que un teniente de fragata (Gonzalo Rivas) acabe reparando gasolineras (como la que intentaron incendiar los 2 normalistas de Ayotzinapa), y que permite que haya zonas del país demasiado peligrosas para trabajar en una gasolinera.”
Este año, el procedimiento de otorgamiento de la Medalla Belisario Domínguez se vio envuelto en manifestaciones de renuencia para que fuera otorgada a Gonzalo Rivas. De éstas, la más burda y carente de sustento fue la encabezada por el asesor jurídico y el vocero de los padres de los 43 desaparecidos de Iguala, Vidulfo Rosales y Felipe de la Cruz, quienes aseguraron que al otorgarla a quien evitó la catástrofe de Chilpancingo se criminaliza a los normalistas de Ayotzinapa.
A esa infundada corriente se sumaron otras personas que comparten la opinión de Rosales y de la Cruz, además de la mayoría de los senadores del PRD y PT.
Para atenuar un posible conflicto con esa corriente opositora, la Comisión de la Medalla Belisario Domínguez del Senado de la República emitió un dictamen débil y ambiguo donde atribuyó la asignación del galardón, no al acto heroico de Rivas Cámara, sino a su antiguo desempeño como miembro de la Marina.
A continuación se reproduce el párrafo del dictamen que revela la sospechosa conducta de esa instancia senatorial: “La entrega de la Medalla Belisario Domínguez coincidirá, este año, con los festejos del Día de la Armada ¡Y qué mejor manera de honrar a esos héroes anónimos, ciudadanos de a pie, en nuestro país y de festejar el Día de la Armada, el cual se celebra el próximo 23 de noviembre, que entregando un día después ─24 de noviembre en la Casona de Xicoténcatl─ la Medalla Belisario Domínguez a uno de sus más heroicos integrantes: Gonzalo Rivas Cámara!”
Ante la obviedad de lo evidente, es innecesario cualquier comentario que se pudiera hacer.
Quienes se oponen, sin razón, a que Rivas Cámara sea condecorado por la cámara de senadores, argumentando que entregarle la medalla Belisario Domínguez equivale a criminalizar a los normalistas de Ayotzinapa se equivocan.
El galardón se otorgará, post mortem, a Gonzalo Miguel Rivas Cámara, exclusivamente, como reconocimiento a su acto heroico de evitar, a costa de su vida, una catástrofe que pudo ser de incalculables consecuencias. No a otra cosa.
El otorgamiento de la Medalla Belisario Domínguez a Gonzalo Rivas Cámara es también, indiscutiblemente, a pesar de todas las vicisitudes concurrentes, un triunfo, también post mortem, de uno de los dirigentes del Movimiento Estudiantil de 1968 y agudo periodista crítico, Luis González de Alba, que durante 5 años impulsó, sistemáticamente, en su espacio periodístico del diario Milenio, la candidatura del héroe de Chilpancingo para que obtuviera esa distintiva presea. Que hoy, merecidamente, ha logrado.