El feminicidio es un término muy complejo debido al análisis cuidadoso que debe tener, esto es ver más allá del contexto en el que se le da muerte a una mujer, para esto será preciso analizar más allá de lo que dicta el Código Penal del Estado Libre y Soberano de Puebla, capítulo décimo quinto, sección séptima, art. 338.
Avanzando en nuestro razonamiento debemos abordar el tema en una situación previa al feminicidio, esto es, la cotidianeidad en la que se ven violentadas las mujeres, que para ilustrar mejor la situación, de manera puntual me refiero a que son violentadas, de manera física, mental, verbal o lingüística, siendo la primera la fácil de identificar, son las últimas dos sinrazones las que nos ocupan. La mujer es violentada mentalmente debido a esa batalla contra los estereotipos, esto es sin duda lo más grave ya que ha fragmentado a la mujer, ¿a que me refiero? A que un servidor en la sociedad actual es visto como una totalidad, mientras que la mujer es vista como una extensión a esa totalidad, cómo definir esta fragmentación de la mujer, la manera más rápida es con las siguientes frases: eres hermosa o inteligente; profesionista o ama de casa; quieres triunfar o ser madre; si eres exitosa entonces eres mala madre, si eres soltera por qué no te casas; trabajas o atiendes a tu marido, etc… Usted lector creo ha escuchado la mayoría de las anteriores frases en su trabajo, con los amigos e incluso entre la familia, esta clase de pensamientos y palabras son el preludio del feminicidio, el no ver a la mujer como una totalidad, como un ser humano libre de expresar sus ideas, sus deseos y acciones.
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Qué podemos hacer para evitar más feminicidios. Las marchas, los foros, e incluso el buscar ampliar la legislación son herramientas y mecanismos en el combate contra el feminicidio, pero yo le daré una fórmula más simple que consiste en cambiar nuestra lingüística, esto es cambiar el origen y el significado de nuestras palabras, baste como muestra cuando le decimos a un niño que no sea miedoso que hasta parece niña; que sólo las niñas lloran, sólo las niñas juegan con muñecas; manejas como mujer, incluso aquí hay violencia contra la mujer de manera indirecta; estos son ejemplos de palabras con un gran contenido de violencia hacia la mujer que debemos eliminar de nuestro vocabulario.
Dejemos de utilizar palabras tan comunes en nuestro vocabulario que generan violencia hacia la mujer.
Agradezco a mi maestro Alejandro Maimone por la plática del otro día, que derivado de sus grandes conocimientos juegan un papel importante en este análisis y por último y no menos importante a Diana Edith Salcedo Flores quien es una mujer extraordinaria y mi más grande inspiración para hacer llegar a ustedes estas letras.
Ignacio Callejas Rosas
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