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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

El mal de Boreout

Ambientes laborales. Los humores del dirigente. Las motivaciones y emociones del colaborador.

Said Robles Casolco

Es profesor-investigador en el área de Innovación y Tecnología del Instituto Tecnológico Gustavo A. Madero, con más de 25 años de experiencia académica en el área científica; con una producción de 31 solicitudes de patente y artículos de investigación nacional e internacionales.

Domingo, Octubre 23, 2016

De los riesgos económicos más fuertes en México se encuentra el desafío al bajo desempeño productivo, causado por jefes pasivo-agresivos y lacerantes en la alta dirección, quienes actúan como el saboteador del entorno laboral.

Lo anterior, de acuerdo al reporte de la firma de recursos humanos OCCMundial, la cual también establece que dentro del entorno de “malos jefes”, los efectos más comunes que suelen ser descansan en la figura abusiva del micro manager, caracterizado por ser el mal comunicador, saboteador y el voluble. En cada uno de los casos, lo único que hace posible distinguir alguna diferencia en su forma de ser es el cambio de la tonalidad de voz para trasmitir estas características.

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Pero considerando este parámetro sustancial, lo que más daña en esta actividad pasivo-agresiva de corto alcance laboral, es la clara la visión de aburrimiento, desesperación y falta de ilusión por parte de los colaboradores de una empresa, aspecto totalmente preocupante en la actividad laboral.

Por esta razón, el síndrome de aburrimiento en el trabajo denominado como “Boreout”, marca la baja calidad que llega a instaurarse en las actividades del colaborador, aunado al estrés que también origina un entorno con falta de motivación, así como la posibilidad de tener una realidad que diste de ser la deseable para quien trabaje en una compañía.

Sin embargo, eso no lo es todo, el ambiente laboral se puede mejorar pero de forma personal y contribuyendo internamente a la posibilidad de hacer “haciendo” a través del control personal, la libertad y el autocontrol.

Finalmente, el comportamiento humano depende en parte del equilibrio de poder disfrutar lo malo, lo cual resulta la terapia del día a día y lo imprescindible de una mejora personal.

Así mismo, la gran fortuna del pensamiento humano es el olvido, y lo más reconfortante es que los microclimas laborales se pueden saborear encontrando al aliado que te hace crecer en donde menos se piensa.

El error sería pensar que las redes sociales cubren el síndrome del aburrimiento, o aun peor dejar que la bola de nieve crezca, aumentando la formalidad de lo que se lanzó al aire sin sentido y con el más mínimo sustento.

Lo imprescindible es sólo manejar la inteligencia emocional, a razón por la cual empresas tienen la frase de couching como un accesorio de éxito, que poco a poco va tomando terreno en lo profesional y lo determinante va ser el causante del triunfo.

La llave en mano de la cultura laboral está en uno y para poderla llevar en el perfil que se desee considerando que los pasos deben de ser pequeños pero certeros. La alternativa se encuentra en el análisis y en la búsqueda de la mejor posición.

Para estos casos la variable más importante al cambio es la oportunidad de abrirse a nuevas convivencias, a las horas rentables laborales y a las metas personales del cambio de hacer más.

El truco es hacer que la destreza del manejo de emociones las tengamos en cada momento.

De esta forma, termino con una reflexión:

Alguna vez en un monasterio los discípulos se preguntaban entre ellos si pudieran saber algún día en su vida de búsqueda, cuál era la diferencia entre un gran maestro y el camino espiritual. Para esto el silencio hizo su entrada al templo y con una voz suave y profunda comentó al Maestro: - Las emociones-

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