El pasado martes 11 de octubre fue presentado en la Ciudad de México, el estudio: “Gobernanza pública del sistema nacional de fiscalización en México” por José A. Gurría, Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE); en dicho estudio sobre la fiscalización en el país, se desprende que 75 por ciento de los órganos de vigilancia están reprobados es decir, tres cuartas partes de las entidades federativas y sus entes de fiscalización como el de Puebla (Auditoria Superior del Estado) reprueban en materia de autonomía como uno de los principios básicos de éste tipo de Instituciones que supuestamente deben revizar la correcta aplicación de los recursos públicos.
Tres cuartas partes de las entidades (…) obtuvieron una puntuación de cinco o menos, dentro de las que se encuentra el estado de Puebla, en el tema de autonomía (…) en una escala del 1 al 10. Entidades de fiscalización como la ASE en el estado y las 24 sub nacionales reprobadas o sea, están en rojo, mientras que por el contrario, nada más ocho registraron 10 puntos por su independencia política y por la capacidad institucional para auditar, esto implica que las mejores prácticas pueden encontrarse en estados como Coahuila, Colima, Oaxaca, Querétaro, Quintana Roo, Tlaxcala, Yucatán y Zacatecas.
Más artículos del autor
Todo esto en base al estudio presentado por la OCDE y su secretario general J. A. Gurría en la presentación del estudio “El Sistema Nacional de Fiscalización en México. Fortaleciendo la rendición de Cuentas para el buen gobierno”
Puebla por ejemplo, se encuentra entre los estados con organismos fiscalizadores reprobados a partir de dicha evaluación presentada por la OCDE, lo que confirma que la Auditoría del estado no tiene independencia e incluso presenta conflicto de interés familiar. ASE de Puebla representada por David Villanueva Lomelí quien recientemente presento su informe, está calificada muy mal, sobre todo por carecer de independencia para fiscalizar las cuentas públicas del gobierno, ayuntamientos y demás instituciones públicas.
La subordinación, sus formas no transparentes y su falta de criterio autónomo como una dependencia que debe vigilar en buen desempeño del uso de los recursos públicos en el estado, deja mucho que desear.
Gurría explicó que entre las entidades reprobadas, donde se encuentran la CdMX, Chihuahua, Michoacán, Puebla y Sinaloa, se presentaron fallas notables como vacíos en el marco jurídico; faltan recursos presupuestales o sistemas tecnológicos y métodos de investigación, lo que significa que carecen de grados de libertad y autonomía como se puede constatar en nuestra entidad.
La LIX legislatura, es una vulgar caja de resonancia del ejecutivo estatal que aprueba sin cuestionar todas las iniciativas del ejecutivo desde hace seis años, no tiene evaluación alguna y la ASE sigue dependiendo de la mayoría legislativa.
Esta institución especializada en la fiscalización de recursos y que recibe un buen presupuesto, no ha sido aprobada por el anterior organismo multilateral es decir, no goza de total independencia, está sujeta a las decisiones del poder político establecido; hace lo que le mandata la legislatura local y no transparenta los recursos públicos.
Lo anterior demuestra su poco desempeño en la fiscalización y habla de su dependencia hacía el gobierno en turno
Estas insuficiencias se deben no sólo a la falta de autonomía sino también a su falta de institucionalidad, transparencia en la rendición de cuentas y a su carencia de recursos humanos capacitados y a una modernización en su quehacer diario para cuidar mejor e informar a la sociedad sobre la fiscalización de cuentas públicas.
Por más “Leyes Anticorrupción” al fin del presente sexenio, es obvio que éstas tienen muchos vacíos legales y sólo sirven para un lucimiento personal, más aun porque hay muchas cosas, obras, cuentas, inversiones, programas y deuda pública que se deben de transparentar.
Las Cuentas Públicas deben transparentarse, en la legislatura local deben ser discutidas a fondo y los gobiernos deben decir a los ciudadanos que sus recursos están siendo usados bien.
Cualquier democracia y cualquier gobierno deben aprender a transparentar sus cuentas públicas, deben dejar de lado sus formas verticales para justificar el gasto público.
En Puebla, los órganos fiscalizadores subnacionales como las auditorias deben gozar de autonomía para su realización, no se debe seguir fomentando la corrupción en las instituciones públicas, por menores que estas sean.
La sociedad está cansada de corrupción y abuso de poder, la Auditoria Superior del estado (ASE) debe ser autónoma. Su titular debe dejar de estar promoviendo festivales en los panteones y otras payasadas, para dedicarse mejor a vigilar y construir una educación por la transparencia en Puebla. Sin reformas internas en la ASE, esta perderá credibilidad.
[El autor es miembro de Observatorio sobre la Pobreza y el Desarrollo Regional]