Las convenciones de los dos principales partidos políticos marcaron lo que iba a ser el desenlace de las campañas políticas de los candidatos a la presidencia de los Estados Unidos; mientras que Hillary Clinton retomaba propuestas de su principal rival del partido demócrata, Bernie Sanders, Donald Trump criticaba la postura de unos padres musulmanes que perdieron a su hijo en la guerra de Irak.
Si hubo un momento en el que los republicanos sentían que podían ganar la presidencia del país vecino; hoy más que nunca se sienten derrotados por una campaña que nunca tuvo rumbo.
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La campaña electoral del polémico candidato republicano se enfocó en ciertos sectores, aquellos blancos, poco educados y vulnerables a la situación económica que ha vivido EEUU desde inicios del 2000, quienes por circunstancias económicas vieron en Trump una esperanza para regresar a la calidad de vida que tenían.
Sin embargo la propuesta tanto económica como social de Trump dentro del mismo sector republicano no fue bien recibida, hoy tienen la disyuntiva entre un candidato que representa un peligro para su país, o su aversión a una candidata demócrata.
Trump ha cuestionado el uso de las nuevas tecnologías para el crecimiento y desarrollo económico, por lo que ha apostado por regresar a aquel sector, fuentes de trabajo como aquellos que no tienen educación universitaria y que requieren poca o nula capacitación tecnológica. Esto ha encendido focos rojos no sólo en los republicanos de la élite, sino también en los votantes cuyo perfil académico está enfocada al uso de las tecnologías de la información.
La oportunidad la tienen los demócratas quienes ven en el discurso anacrónico de Trump una ventana para atraer nuevos prospectos, los jóvenes republicanos que no ven un futuro prometedor con Trump, quien sólo les ofrece regresar empleos en fábricas del ramo automotriz o siderúrgico
Lo anterior, sumado a las últimas mediciones publicadas, que dan la ventaja entre los jóvenes denominados “milenians” a Hillary Clinton, quien representa un economía abierta y una política económica de cooperación, además de una reforma migratoria, y continuar con el legado de Obama sobre la seguridad social universal.
Esto lo han previsto algunos republicanos, entre ellos el círculo más cercano de Trump, como su hija Ivanka, quien le solicitó que disminuyera su discurso belicoso y se apegara a lo diseñado por los asesores; sin embargo, ésto no fue aceptado y se ha reflejado en los índices de las encuestas publicadas últimamente.
Clinton cuenta con el apoyo de su partido y de los aliados de Obama que son la mayoría de los líderes mundiales. Sólo le falta vencer en las urnas a quien ya parece vencido. Como decimos en México “más pronto cae un hablador que un cojo ”.