Rumbo a la sucesión presidencial del 2018, Rafael Moreno Valle, manifiesta sus preferencias políticas para exhibirlas en la pasarela de aspirantes, donde la clase económica oligárquica, la clase política nacional y grupos facticos de poder, forman parte del “jurado” para que sea nominado candidato y sea legitimado ante los ciudadanos como el nuevo gobernante extraordinario, visionario, estadista, un gran hombre de estado. Su competencia interna partidaria y otros aspirantes de diferentes partidos harán lo propio, será una pasarela de vanidades, arrogancia y frivolidad ante las grandes necesidades de bienestar del pueblo mexicano. ¿Saldrá victorioso?
Como tecnócrata neo-liberal, contó con los consejos de su abuelo que fue médico militar, secretario de salud del gobierno de la república y general del ejército mexicano. De burócrata contable y financiero fue introducido a la vida política en el PRI, ahí vivió en las entrañas del dinosaurio. Por convenir a sus intereses se reconvirtió en neo-panista, a decir de sus críticos muto de “bebesaurio” en “pitufo tricolor”, para ser el estereotipo del nuevo político que el país necesita: globalizador, heraldo de la modernidad y con un gran sentido humanista para los que menos tienen, su matriz de modelo para la nación será la réplica del ejercicio de su gobierno en puebla y resultados de sus políticas públicas corporativas y clientelares. Independientemente de los “atributos y cualidades de su personalidad” que seguramente serán evaluadas con otro “sínodo”, se presenta como artífice de un “buen gobierno” cercano a la población a pesar de su soberbia y arrogancia.
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Por sus declaraciones en los medios de comunicación se puede percibir el gusto por tres modelos que nada tienen de paradigmáticos en beneficio del bienestar social y forma de gobierno democrático.
Modelo económico neoliberal. Consecuente con su formación elitista y reproduciendo el “instinto animal del empresario por la ganancia” profesa económicamente principios del modelo neoliberal: libre competencia, libre mercado, liberalización de la economía, privatización de empresas para- estatales, subsidios y exención de impuestos a empresas transnacionales, privatización de servicios públicos, negocios privados con recursos públicos, entre otras muchas medidas para incentivar la inversión al capital extranjero, ello se “justifica” para generar empleo, ingreso y bienestar.
El modelo social. Se sustenta en la medición de indicadores que hagan posible modificar estándares de pobreza, marginación y exclusión social, donde lo importante es superar rangos que permitan estar por encima de la media nacional, todo ello mediante el maquillaje de datos y simulación de protocolos de evaluación, como por ejemplo, ampliar la cobertura del seguro popular, aunque no existan médicos, enfermeras, equipo y medicamentos, para evitar la mortandad y garantizar la medicina preventiva. Estructuralmente no importa que se siga manteniendo el estancamiento productivo, disparidades regionales, descomposición social, corrupción y violencia.
Modelo político. Uno de los aspectos sobresalientes del sistema político poblano es la sobrevivencia del régimen autoritario, aun con la alternancia política entre PRI-PAN.. El cacicazgo estatal que formó Maximino Ávila Camacho, los criterios y mecanismos de hacer política en el estado de Puebla fueron iniciados por él y reproducidos por sus sucesores. El modelo de hacer política, obedecieron por tanto, a la reproducción de las prácticas autoritarias y represión sangrienta, la historia política poblana registra este tipo de hechos en el abuelo de RMV (que fue gobernador de puebla), así como del fascistoide Gonzalo Bautista O`Farril. Gustavo Díaz Ordaz, (poblano) como Presidente de la República asumió su responsabilidad ante la masacre de estudiantes en la plaza de las tres culturas en 1968. Tres ejemplos para una simbiosis de epopeya.
Estos tres modelos se amalgaman y se agolpan en las pretensiones de Rafael Moreno Valle, rumbo a la presidencia de la república, donde emergerá con un nuevo rostro, ya no como “encantador de serpientes”, sino como un populista autoritario declarado, represor y violador de los derechos humanos por convicción.
Vaya pues, me pregunto ¿actualmente habrá populistas autoritarios en el mundo, guapos, tiernos y carismáticos? Por aquello de encontrar nuevas virtudes en los políticos.
nish76@hotmail.com