Logo e-consulta

Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Yo (no) estoy con los maestros

.

Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Junio 27, 2016

En el momento histórico de absurdo social en que vivimos se vuelve cada vez más común que las redes sociales y los medios de comunicación se enfrasquen en falsos debates y en planteamientos a favor y en contra sobre disyuntivas inexistentes.

Tal es el caso del falso debate que se ha expresado en los días posteriores a los lamentables hechos de Nochixtlán, Oaxaca entre quienes se manifiestan a favor de la reforma educativa y los que se pronuncian en contra de este cambio constitucional y legislativo que ha replanteado algunas estructuras de organización y funcionamiento del sistema educativo nacional.

Más artículos del autor

Este falso debate puede sintetizarse en dos posiciones expresadas en opiniones, marchas, reflexiones y memes de amplísima circulación que son contrarios entre sí y van sumando adeptos en este río revuelto que en el que algunos pescadores ocultos seguramente están ya empezando a obtener sus ganancias.

Tenemos por una parte el que, oponiéndose a la reforma educativa expresa: “Yo estoy con los maestros” con algunas pequeñas variantes y añadidos de supuestas razones que llegan incluso a justificar la violencia injustificable.

Por otro lado, empieza a circular el opuesto, mucho menos popular pero también apoyado de manera masiva en ciertos sectores sociales, que dice: “Yo no estoy con los maestros” y añade algunas razones relacionadas con actos violentos o de vandalismo que han ocurrido y siguen ocurriendo en las marchas y bloqueos que promueven la CNTE, la CETEG y agrupaciones afines que dicen luchar en contra de la reforma de la educación.

Tratando de situarse al margen de esta confrontación y de condenar la violencia en cualquiera de sus formas, ha circulado –menos- otra idea que dice: “Soy mexicana y no estoy contigo, maestro ni contigo, gobierno…Estoy en contra de cualquier acto violento y vandálico en mi país”.

En lo personal yo rechazo este tipo de manifestaciones de cuestionamiento a los maestros porque soy de los que están en contra del proceso social que ha venido consistentemente deteriorando la imagen y el estatus social de los docentes mexicanos y me parece que atacar a los profesores culpándolos de los actos vandálicos y de la violencia que hemos visto en las manifestaciones de las organizaciones gremiales radicales es totalmente injusto.

Pero de igual modo estoy convencido de que sumarse a una pretendida defensa de los docentes mexicanos apoyando de manera acrítica e incondicional las acciones violentas y los actos vandálicos que está comprobado que han realizado estas organizaciones y otras que se han subido a la lucha anti-reforma educativa contribuye igual o más que las críticas a su desprestigio.

Porque hay que decirlo con claridad y valentía, asumiendo el riesgo de ser malinterpretado y tachado de reaccionario o incondicional del gobierno: el problema del deterioro de la imagen de los maestros no ha sido sustancialmente causado por llamar vándalos o criminales a los maestros sino más bien, por el contrario, por llamar maestros a los vándalos o criminales.

Estoy seguro que la mayoría de los mexicanos creemos en los maestros y queremos apoyarlos, manifestarles nuestra solidaridad y colaborar en la reversión del desprestigio social en el que hoy se encuentra esta profesión. Tengo claro que tanto los que dicen: “estoy contigo, maestro” como los que afirman. “no estoy contigo, maestro”, tienen como intención defender al magisterio y rescatar el enorme valor que tiene la profesión docente.

Sin embargo me queda claro también que ambas manifestaciones logran el efecto contrario al que se proponen porque caen –al igual que la que dice no estar ni con los maestros ni con el gobierno- en el error de identificar a los maestros con quienes cometen actos de vandalismo, violencia y violación de las leyes.

Pero los maestros no son los vándalos ni los criminales porque los que tienen una verdadera vocación son fieles a lo que ellos mismos usan como eslogan y saben que “el maestro luchando también está enseñando”, de manera que aunque participen en manifestaciones –legítimas- de protesta, tratan de enseñar la participación ciudadana, la no violencia y la convivencia democrática a sus estudiantes aunque en algunas de estas manifestaciones –desde grupos afines y desde su misma organización gremial y seguramente instruidos o al menos tolerados por los líderes corruptos- existan vándalos y criminales que se aprovechan de esta lucha para agredir y destruir, para mostrar todo lo que no debe ser una manifestación política en una sociedad que aspira a ser democrática.

Yo estoy con los maestros y estaré siempre, porque tengo claro por mi trabajo de más de treinta años con profesores de todos los niveles y tipos de institución en muchas partes del país, que los verdaderos maestros están comprometidos con sus estudiantes, buscan actualizarse y formarse de manera permanente, están abiertos a evaluarse, han resistido con estoicismo y en grado casi heroico la continua imposición de requisitos, trabas burocráticas y obstáculos políticos por parte del gobierno y de las organizaciones sindicales a las que se encuentran afiliados por voluntad propia o por obligación contractual y quieren honestamente la transformación de nuestro sistema educativo pero siguen hasta hoy bloqueados en su creatividad y potencial innovador tanto por la SEP como por el SNTE y la CNTE como bien decía hace ya mucho tiempo don Pablo Latapí Sarre.

Yo estoy con los maestros y tengo la esperanza –aún en este escenario desesperanzado- de que la profundísima crisis en la que hoy se encuentra la relación entre un gobierno que no ha dejado claro que realmente quiera recuperar la rectoría sobre la educación nacional y no simplemente el control sobre el gremio docente y unas organizaciones sindicales que defienden sus intereses económicos y políticos en las estrategias extremas de la obediencia ciega y la complicidad –SNTE- y la cerrazón total y la violencia –CNTE, CETEG-, derive en un nuevo escenario en el que los verdaderos profesores del país puedan reagruparse, generar conciencia crítica y propositiva de su situación y compromiso histórico y crear nuevas organizaciones sindicales realmente democráticas y plurales.

Este momento de crisis es justamente el tiempo propicio para empezar a reconstruir el prestigio perdido por la profesión docente. Esto no se logrará argumentando que se está llamando vándalos a los maestros sino pronunciándonos firmemente para que se deje de llamar maestros a los vándalos.

Vistas: 1989
AL MOMENTO
MÁS LEIDAS

Blogs