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Jueves, 14 De Mayo De 2026 | Puebla

OPINIÓN

Nuestras ideas nos poseen

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Juan Martín López Calva

Doctor en Educación UAT. Tuvo estancias postdoctorales en Lonergan Institute de Boston College. Miembro de SNI, Consejo de Investigación Educativa, Red de Investigadores en Educación y Valores, y ALFE. Profesor-investigador de la Universidad Popular Autónoma del Estado de Puebla (UPAEP).

Lunes, Junio 6, 2016

“Poseemos las ideas que nos poseen” afirma Edgar Morin al explicar la relación dialógica entre los seres humanos como generadores de pensamiento y las ideas que después de ser creadas por la inteligencia humana, adquieren vida propia y en muchas ocasiones se vuelven contra los seres humanos esclavizándolos.

En efecto, el padre del pensamiento complejo explica la existencia de una “noosfera”, un mundo de las ideas concretas que han sido producidas por la mente humana a lo largo de la historia, que constituye un sistema dinámico y complejo que va consolidándose, evolucionando, regenerándose y sirviendo como marco de referencia para las nuevas búsquedas de explicación para las realidades naturales y culturales.

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Los humanos a través del ejercicio de nuestra inteligencia vamos generando ideas que nos ayudan a entender el mundo y a movernos y actuar en ese mundo en el que nos toca vivir. Sin embargo es muy común y muy humana la tendencia a enamorarnos de nuestras ideas y absolutizarlas como si fuesen la realidad, sin confrontarlas con otras ideas distintas y sin abrirnos a buscar evidencias que las sustenten.

Se dice coloquialmente que consideramos tan valiosas nuestras ideas que si la realidad no coincide con ellas “peor para la realidad”, porque nosotros nos mantenemos en nuestras ideas. Existen incluso canciones como por ejemplo “El necio” del cantautor cubano Silvio Rodríguez que afirman con orgullo: “Yo me muero como viví”, negando cualquier posibilidad de evolución o cambio de modo de pensar o actuar a partir de lo que la realidad que evoluciona y cambia nos va planteando.

Esta forma en que nos vamos dejando esclavizar por nuestras propias ideas, en que nos dejamos poseer por las ideas que poseemos es lo que explica la enorme fuerza de las ideologías que han generado innumerables confrontaciones y guerras dejando millones de muertos a lo largo del camino de la humanidad.

En el momento en el que cierto cuerpo organizado de ideas se consolida en nuestra conciencia y se apodera de nosotros quitándonos progresivamente la libertad para buscar el conocimiento objetivo de la realidad, empezamos a vivir en la doctrina y dejamos de lado la teoría.

Dentro del campo educativo podemos fácilmente caer en este dominio de las doctrinas en lugar de educar a los alumnos para abrirse de manera continua, crítica y autocrítica a la búsqueda de conocimiento, al campo de la teoría que explica con fundamento y evidencia los distintos campos y dimensiones de la realidad. En ese escenario, la educación deja de serlo para convertirse en simple adoctrinamiento.

Traigo a colación este planteamiento de Morin porque en el México de nuestros días, caracterizado por la creciente y aparentemente irresoluble polarización social e ideológica, nos encontramos todos poseídos por ciertas ideas que nublan nuestra capacidad de juicio y nos hacen construir discursos cerrados, planteamientos doctrinarios sobre los acontecimientos y por tanto nos llevan a actuar de manera no libre y por lo tanto, no responsable.

En el terreno de la política nos encontramos en un campo de profunda desilusión del sistema de partidos. Esta desilusión incluye desde posturas que simplemente descalifican todo lo que tenga que ver con la política hasta las posiciones que apoyan las candidaturas independientes o -más correctamente- no partidistas como alternativa.

Por otra parte tenemos una situación de encono y descalificación –incluyendo la guerra sucia que se evidenció con motivo de las elecciones de ayer- entre las distintas fuerzas políticas organizadas en partidos o movimientos.

En ambos escenarios –los antipartido y los que apoyan a determinado partido- podemos ver claramente esta posesión de las ideas que no dejan pensar a los individuos y grupos y los hacen simplemente hablar, escribir y actuar conforme a consignas aprendidas de memoria e ideas falaces que por ser compartidas y repetidas continuamente se consideran verdaderas aunque no tengan ningún sustento en la realidad.

Los que apoyan al partido gobernante defienden todo lo que el gobierno haga y descalifican toda crítica a las propuestas y acciones oficiales. Quienes están en contra del gobierno por su parte, descalifican de entrada y sin ningún análisis todo lo que venga de ahí y afirman contundentemente que todos los datos o evidencias de mejora son inventados o manipulados.

Anoche por ejemplo, escuché en un debate de los presidentes de los principales partidos al dirigente nacional del PRI negando las cifras oficiales de crecimiento económico del país en estos cuatro años –evidentemente negativas- y diciendo que con el actual gobierno la economía nacional va a crecer más que en los dos sexenios anteriores sin dar ninguna base ni proporcionar evidencia alguna.

Ya empiezan hoy a circular entradas en las redes sociales en las que personas de buena fe pero poseídas por sus ideas afirman que como la elección en su estado o municipio no tuvo los resultados que ellos esperaban, fue un engaño o que como los resultados de las encuestas no coinciden con tres o cuatro resultados de casillas que tienen ellos fotografiados, la elección fue un fraude. Si la realidad no se ajusta a mis ideas, peor para la realidad.

En el tema de la reforma educativa, el gobierno y sus seguidores están continuamente afirmando que todo está muy bien y que la reforma hará que la calidad educativa en el país aumente de manera significativa, negando cualquier posibilidad de error y cerrados totalmente a la autocrítica, descalificando a todos los que se oponen o se atreven a cuestionar críticamente la instrumentación de la reforma.

Por otro lado, los opositores a los cambios en la estructura educativa y al establecimiento del SPD con la consecuente evaluación docente siguen repitiendo ideas falsas como la de la privatización de la educación en el país, la de la violación de los derechos humanos de los docentes, etc. aunque no exista ninguna evidencia para sostener estas ideas (para botón de muestra se puede consultar este comunicado del organismo sindical de académicos del INAH, que empezó a circular recientemente por las redes sociales: https://www.facebook.com/photo.php?fbid=1222402221131827&set=a.400717356633655.90583.100000861825061&type=3&theater) .

La difusión de las vejaciones de que fueron objeto dos maestras en Chiapas la semana pasada y la reacción de justificación –o de deslinde sin condena de los hechos- por parte de la CNTE, organizaciones afines, académicos anti-reforma y ciudadanos con posturas contrarias al gobierno son un ejemplo muy ilustrativo de esta posesión de las ideas que nos hace negar toda evidencia para defender las doctrinas en las que creemos a ciegas.

Poseemos las ideas que nos poseen y por eso llegamos al extremo de negar lo innegable, matizar lo no matizable, defender lo indefendible, justificar lo injustificable, dudar de todo por creer a ciegas en todo e incluso buscar razones para la irracionalidad.

¿Cómo salir de este círculo vicioso?

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